Esta diseñadora ha creado una colección de alta costura solo con ropa de Wallapop

La famosa diseñadora María Escoté se une a Wallapop en una colección que apuesta por el reciclaje y la sostenibilidad para meterse de lleno en la MBFW Madrid

La industria textil es la segunda más contaminante del planeta. El primer puesto lo ocupa la industria petrolera. La moda es responsable del 20% de todos los tóxicos que se desechan en el agua. Al año se fabrican 62 millones de toneladas de ropa y complementos. Lo que se entendía como fashion ahora es fast fashion: usar y tirar. Es más, el 50% de las prendas que fabrican cadenas como Zara o H&M acaban en la basura en menos de un año, según el último informe de Greenpeace, Time out for fast fashion. Con estos datos y tan solo algunas imágenes de las toneladas de ropa que queman cada día, las ganas de comprar disminuyen. Para frenar esta cantidad de tóxicos que destruyen cruelmente el medioambiente hay una alternativa: comprar ropa de segunda mano. La puedes encontrar en mercadillos o en aplicaciones como Wallapop. Darle una nueva vida a prendas ya usadas es lo que ha hecho la famosa diseñadora María Escoté para la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid (MBFWMadrid). 

La colección de María Escoté —titulada Walla Bibidi babidi bu!— presentaba las líneas que seguirán sus diseños para la primavera del año 2020. Todas las prendas de su colección nacieron de ropa que la diseñadora compró a través de la aplicación Wallapop. Una lista de la compra donde se podían encontrar camisetas de diferentes equipos de fútbol, camisones desteñidos, pañuelos, equipaje de motocross o zapatos clásicos de los 90, entre muchas otras prendas y complementos. A pesar de la enorme cantidad de elementos que Escoté adquirió, el coste tan solo significa la quinta parte de lo que ella usualmente gasta en telas para crear una colección entera, así lo explica en la promo que hace para Wallapop. Esto no solo es un beneficio económico y ecológico sino que, además, adentrarse en las ropas ya usadas le permitió acceder a tejidos como los nidos de abeja (unas telas elásticas que se usa para hacer vestidos ajustables), que nunca había usado sobre una pasarela.

Se trata de una revolución para la MBFW de Madrid. Es más, es la primera vez que una diseñadora de alta costura sube una colección de segunda mano a esta pasarela. La colección, desde luego, lo vale. Quizás no por la calidad del textil pero sí por la creatividad que presenta cada uno de los looks. De 50 camisetas de fútbol nace un conjunto de chaqueta y pantalón con estampado geométrico, de los pañuelos crea un mono con acabado flower power sobre una base de textura deportiva y del equipaje de motocross nace un conjunto de falda, camiseta y blazer cowboy. Sus diseños más sport parecen perfectos para una colección neon capaz de protagonizar la próxima película 2 Fast 2 Furious (colores fucsias o azules tuneados en lo que podría ser un chándal de lo más choni) pero siempre con el toque elegante. 

Los 23 looks que forman la colección despuntan por su actualidad: volantes o flecos de toque flamenco que también Rosalía ha puesto de moda gracias a las creaciones que María Escoté diseñó para ella, conjuntos denim con parches de colores o vestidos de corte vintage que van combinados con una renovación de las gorras dry fit que ya están tan de moda. "El trabajo que hemos hecho con las prendas de Wallapop es cogerlas, desmontarlas y crear unas nueva prendas con una nueva historia", explica la modista en la promo de la aplicación. La colección de la catalana no solo calla bocas, sino también sorprende y se presenta como cierre ideal para última jornada de la Semana de la Moda de Madrid.

De esta manera no solo hemos visto una lección de creatividad sino también de lo que podría ser la moda si todxs hiciéramos un consumo responsable con ella. Con la reutilización de prendas no solo ponemos de nuestra parte para frenar el crecimiento de desechos que destruyen nuestro planeta sino que, además, tenemos la posibilidad de tener conjuntos originales y con más personalidad que no están en todos los escaparates que hay por la calle. Al final, si seguimos comprando sin parar acabaremos siendo una copia unxs de otroxs. Está demostrado: estilo y reciclaje pueden formar parte de la misma fórmula.