Diccionario de identidad de género: Si llamas 'travesti' a un transexual puedes meter la pata

Seguramente seas una persona cisexual y ni siquiera lo sabes. Es bastante probable que, de lo contrario, lo supieras. ¿Que qué significa eso? Pues que perteneces al grupo de personas mayoritario y que, por eso, hasta ahora no te había preocupado todo lo que vamos a contarte. Formas parte de aquel grupo de personas que siente que su sexo y su género se corresponden con el que le asignaron al nacer. No incomodas ni enfureces a nadie con tu identidad, con tu expresión de género ni con tu sexualidad. Y vamos más allá.

Mucho más probable es que, sin ni siquiera ser consciente plenamente de tu propia identidad sexual y expresión de género, en una conversación cualquiera probablemente hayas, por ejemplo, llamado 'travesti' a una persona trans o andrógina y hayas metido la pata. Vale, dejamos ya de marearte. Si nunca habías oído hablar de todos estos conceptos o te suenan vagamente aunque no sabrías hilarlos ni diferenciarlos, tranquil@, vamos a empezar por el principio y luego volvemos a hablar.

Identidad sexual no es lo mismo que identidad de género

¡Sorpresa! En primer lugar, es importante hacer distinción entre el sexo y el género. Por mucho que en las casillas de los formularios se empeñen en que te definas indicando tu 'sexo' y, con ello, sobreentienden que es un concepto que une ambas cosas, lo cierto es que estos dos conceptos no significan lo mismo.

  • Sexo:  no creas que este concepto hace referencia solo a los genitales que a uno le vinieron de serie, al nacer, porque va mucho más allá. La identidad sexual sentida por la persona no tienen que ver con una concepción puramente ni completamente biológica, sino sobre todo psicolosocial. Es decir, que - tal como estableció el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en dos importantes sentencias de 2002– cualquier órgano genital solo será considerado masculino o femenino según dicte la propia persona, dando predominio a la mente y el espíritu por encima de los sucesos biológicos. O sea, que pene y testículos serán genitales femeninos si así lo siente su 'poseedor'.
  • Género: son los roles que se asignan a cada sexo biológico histórica, social y culturalmente. Esto tenía que ver, hasta hace pocos años, con el rol social masculino, por un lado, o femenino, por otro. Y, por tanto, forma parte de un  aprendizaje y construcción social, no obedeciendo a un orden natural. O sea, se entendía que alguien que nacía con pene, debía ser fuerte, valiente o estoico, y alguien con vagina delicado, dulce y sensible.

La jóven transgénero Leelah Alcorn se suicidó hace dos años debido al rechazo de sus padres a considerarla como mujer

  • Identidad de género: aquella vivencia interna y personal del género tal y como cada persona la siente y determina, que puede o no corresponder con el sexo asignado al nacer, e incluye el sentido y vivencia personal del cuerpo a través o no de modificaciones en la apariencia física.
  • Expresión de género: forma en la que cada persona comunica o expresa su identidad de género a través de conductas, forma de vestir, lenguaje o gestos corporales, pudiendo coincidir o no con el género asignado en el momento del nacimiento.
  • Persona intersexual: persona que nace con características anatómicas que no parece encajar en las definiciones médico-culturales (contingentes e históricas) propias del binarismo hombre-mujer, en sus diferentes variantes: cromosómica, psicológica, gonadal, hormonal, fenotípica o genital. La ley de la intersexualidad blinda los derechos y la dignidad de estas personas evitando que se considere, en ningún caso, su situación como una urgencia médica, sino una expresión más de la diversidad sexual y corporal del ser humano. 

Es importante entender que una persona que se sienta de un género concreto, no tiene por qué seguir los roles o características físicas o comportamientos que históricamente se ha asignado a este. Es decir, que una persona que se sienta, por ejemplo, mujer, no tiene por qué expresarse de forma dulce o depilarse las piernas — según los cánones occidentales — y no, por ello, no ser considerada 'femenina' (aunque así lo crea la sociedad).

Entonces, ¿qué sucede cuando una persona siente que su sexo no corresponde socialmente con el género asignado en base a él? En este caso estaríamos hablando de una persona 'trans'. Aquellas que cuya identidad sexual, de género y/o expresión de género no se corresponde con las normas y expectativas sociales tradicionalmente asociadas con el sexo y el género asignado al nacer.

Remarcar que la mayoría de estas personas no se sienten incómodas con sus genitales (aunque puedan haberse sentido así debido a la presión social, porque a los demás sí les 'molesta' su identidad y la conciben como un problema a solucionar) y, por tanto, no deciden operarse para cambiarlos. Según un estudio realizado por la Universidad de Málaga en 2010, solo el 15% de mujeres trans y el 3% de hombres dan el paso de intervenirse.

Por otro lado, lo contrario a esta situación es uno de los términos menos conocidos, seguramente por el hecho de ser el que engloba a más gente, sería la de la persona que entiende que su género sí corresponde culturalmente a su sexo, es decir, las personas 'cisgénero'. 

Ni transexual lo mismo que travesti

Para nada. Lo 'trans' es un espectro que engloba distintas formas de vivir la identidad sexual y expresión de género. El 'travestismo' es otra de ellas ligada a las personas que se visten con ropa del sexo opuesto, se maquillan y toma una actitud exagerada. Incluso puede tener connotaciones fetichistas y adoptar esta expresión solamente en momentos concretos y con una intención concreta.

Las 'Drag Queen' son travestis que enfocan su transformación al espectáculo con la intención de burlarse de la concepción tradicional de identidad de género

¿Qué te sientes?

Históricamente se ha entendido el género como una batalla de dos bandos. Sin embargo, hay personas que no se ligan a sentirse dentro únicamente de uno de esos dos polos opuestos, que deciden formar parte de ambos, variar a uno u otro según el contexto social o, incluso, desentenderse de ellos por completo. Todas estas opciones se engloban dentro de lo que llamamos identidades de género 'no-binario', también llamadas 'intergénero' o genderqueer. Vayamos por partes.

Agénero:  Persona que no se siente ni hombre ni mujer, sino de un 'género neutro' ajeno a cualquiera de los anteriores o incluso sin género en general. Su sexo y su apariencia puede ser cualquiera de la de ambos sexos (aunque en ocasiones suelan intentar adoptar apariencia andrógina: que tiene características físicas tanto de hombre como de mujer).

Bigénero: Persona que encuentra su identidad entre dos géneros, cualesquiera que sean. Así, una persona bigénero puede sentirse hombre y mujer al mismo tiempo, un híbrido de estos, de género neutro y hombre, etc.

Pangénero: Persona que tiene una identidad de género que abarca todo los géneros. Es decir, esta persona se siente hombre, mujer o neutro de forma simultánea y no variable.

Tercer género: Persona que no se siente parte de ninguno de los géneros binarios, sino de una mezcla de ellos, de forma permanente. Su apariencia puede ser de cualquiera de los dos sexos, en ocasiones andrógina o a veces de transexualidad según la circunstancia concreta. Este es el caso del colectivo hijra en la Índia o los khatoey en Tailandia.

La modelo andrógina Ali Monterrosas nació hombre pero afirma sentirse intersexual. "Alguien en el medio, ni hombre ni mujer. Ninguno me incomoda"

Es importante tener en cuenta que las identidades de género suelen vivirse — igual que la de las personas cisgénero — como un proceso de autodescubrimiento y no tanto como una revelación divina que aparece de sopetón. Por eso, es muy posible que muchas personas que rompen con su identidad cisgénero 'aprendan' por distintos roles de expresión de género antes de encontrar su lugar. Sin embargo, las identidades sexuales, sean cuales sean, son innatas e inmutables.