Lo Dejaron Todo Para Cumplir Su Sueño Y Vivir En Una Caravana

Vivir en una caravana puede parecer una locura. Pero también puede ser una locura el estilo de vida que creemos haber elegido. Somos unos locos, nos encanta la vida, destrozamos sueños... ¡amamos la aventura! Pero al final, la realidad, la única realidad que cuenta es que nuestra vida suele estar a medio camino entre lo que es, y lo que nos gustaría que fuera.

Piénsalo.

¿Todo lo que tienes es realmente lo que quieres?

¿Y si hubiera otra posibilidad?

¿Y si otra vida totalmente diferente esperara cerca?

¿Y si... lo intentaras?

Chris y Tamara Trenschel Murray tenían una vida que parecía perfecta. Ambos con carreras de éxito, casados, con una casita ideal en la que compartir sueños... Todo parecía que era ideal pero, en sus propias y sintéticas palabras, solo había un problema: estaban muertos por dentro

Construirse una vida, había supuesto trabajo, trabajo y trabajo. "¿Qué estamos haciendo?" -se preguntaron finalmente. ¿Es esto lo que queremos? Y la idea se iluminó en su mente. La juventud es el momento de viajar, aprender sobre nuevas culturas y conocer gente nueva. En resumen, tener experiencias significativas.

Vivir en una caravana

Ahorraron dinero, dejaron sus trabajos, y dieron el paso. Después de viajar durante un año por América Latina, compraron una camioneta que convirtieron en una caravana. Ahora, ambos trabajan a modo freelance mientras recorren Estados Unidos y se centran en las cosas que los hacen más felices.

Aunque vivir en una camioneta, furgoneta o autocaravana era un estilo de vida que ya fue popularizado por los hippies de espíritu libre en los años 60, últimamente se está viviendo un resurgimiento entre los mileniales.  Incluso lo han llamado el "nuevo sueño americano".

Muchos estudiantes, incapaces de encontrar un trabajo, pero queriendo independizarse se apuntan a vivir en una caravana, que permite la movilidad, y no cuesta mucho. Aunque también hay que ser conscientes de la parte menos elegante de este estilo de vida. Cubos en los que orinar, ducharse en los gimnasios y centros recreativos, y en general dificultades varias para cumplir con las necesidades de higiene diarias.

Pero estas pueden ser incomodidades minúsculas, a cambio de la libertad que regala no estar atados a perder un trabajo, a que el mercado de valores se derrumbe, o a que el inmobiliario se estrelle, pues siempre tendremos un lugar donde vivir. Mejor aún, podremos vivir en cualquier lugar.