La cuarta ola feminista ha llegado y esto es lo que debes saber

Considérate una persona afortunada: estás asistiendo en directo a la cuarta ola feminista. Muchas han sido las conquistas desde la Ilustración hasta la actualidad y muchas, también, son las que todavía nos queda por conseguir y consolidar. Pero ahí estamos, peleando por nuestros derechos y resistiendo al recorte que prevén algunos agentes políticos e individuales sobre las libertades de las mujeres. Estas son las diez cosas que debes saber sobre esta cuarta ola del feminismo:

1. Lo personal es virtual

Internet se ha convertido en la estrategia más recurrente del movimiento feminista. Fomenta la participación, el acceso a los principales temas de debate o la diversidad de opiniones. En la era digital, Twitter, Youtube, Instragram, Facebook o los blogs personales se presentan hoy como las nuevas pancartas políticas. El último hito al respecto lo protagonizó la campaña #MeToo para denunciar los abusos sexuales en Hollywood, ¿lo recuerdas? La fuerza colectiva se ha convertido ya en un grito global contra esta lacra.

2. Sororidad contra el machismo

En esta cuarta ola el feminismo ha dejado de ser monolítico. Tenemos que tomar conciencia de la fragmentación y afrontar esto desde el diálogo: necesitamos espacios reales de debate y no solo actos para justificar días conmemorativos o subvenciones. Es posible que unas y otras tengamos puntos de vista diferentes sobre determinados temas, pero nunca debemos olvidar quien es el enemigo: el sistema patriarcal.

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3. Conquistados los derechos ahora toca consolidarlos

España suspende en igualdad y en medidas contra la violencia machista. Así lo señaló la ONU en el informe de 2015 de la Convención por la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW, según sus siglas en inglés). Lo reafirmó también el año pasado. Ante esto, las políticas de igualdad, el aumento presupuestario en sanidad y educación, así como el Pacto de Estado contra la violencia machista son urgentemente necesarios. No podemos olvidar que la vida y la calidad de vida de las mujeres está en juego.

4. Vuelven los ataques ultraconservadores

Si en los años 80 eran Margaret Thatcher y Ronald Reagan las principales amenazas contra el feminismo, hoy ese tándem vuelve en las figuras de Marine Le Pen y Donald Trump. Líderes de opinión, medios de comunicación y grupos neonazis continúan declarando su guerra al feminismo y a las mujeres. Pasan de ridiculizar el movimiento feminista a acusar a las feministas de que están adoctrinando con lo que ellos llaman ideología de género. Tenemos que estar atentos a sus manipulaciones y sobre todo, no caer en superfluas provocaciones. Al fin y al cabo eso es lo que quieren: desestabilizarnos.

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5. Derechos de maternidad y paternidad iguales 

La apariencia de igualdad se ha instalado en muchas familias y ante ello, no son pocas las mujeres que se ven obligadas a elegir entre la maternidad y su profesión. Euskadi es la primera comunidad que ha equiparado a través de la ley la duración de los permisos de maternidad y paternidad, asegurando totalmente la remuneración económica. Lo ha hecho entre sus funcionarios. Quizá este sea el primer paso para extender esta medida en otras comunidades autónomas y sectores laborales.

¿Aún no sabes por qué esto es necesario? Esta medida prevé fomentar la crianza compartida e igualitaria de los hijos y las tareas del hogar, reducir la discriminación laboral que sufren las mujeres tras la maternidad y promover en los hombres una paternidad activa e implicada desde el nacimiento o adopción de un hijo.

6. Hablemos de feminismos

Ecofeminismo, transfeminismo, feminismo de la diferencia, de la igualdad, liberal, radical, libertario, islámico, gitano, queer o postcolonial… distintas corrientes feministas que plantean su propio itinerario contra el machismo. Estamos aprendiendo que existen distintas formas de expresar que somos feministas, entrelazando nuevos puntos de vista y descubriendo cómo aplicar en lo personal y en lo político el enfoque transversal.

Pero, ¡ojo! Todos tienen una base común: cuestionar el sistema patriarcal y denunciar la violencia, discriminación y desigualdad que sufren las mujeres. La diferencia añade matices, otros itinerarios de acción, diferentes estrategias de incidencia política o social, pero el fin sigue siendo inequívoco: la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres.

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7. Contradicciones y cultura feminista

¿No sabes cómo posicionarte ante ciertos debates? ¿Crees que no eres capaz de tener opiniones propias sobre algunos temas? Es hora de volver a los clásicos. Aparca Twitter y atrévete con aquellas obras del feminismo que siguen de plena actualidad: La mística de la feminidad (1963) de Betty Friedan, La hermana, la extranjera de Audre Lorde (1984), Abrazar la vida: mujer, ecología y desarrollo (1995), de Vandana Shiva, Ciencia y feminismo (1996) de Sandra Harding,  o Vamps & Tramps: más allá del feminismo (2001) de Camille Paglia.

8. No caigas en el slacktivism

Es lo que se conoce como el activismo de sillón. La palabra se compone de slacker (holgazán) y activism (activismo). Es propio de personas que creen sentirse realizadas con la lucha feminista compartiendo noticas sobre género o campañas en Change.org. El problema no es compartir sino creer que la incidencia política se reduce a una mera visibilidad online y optan por una forma cómoda, individualista e hipócrita de hacer feminismo. Si verdaderamente deseas erradicar la desigualdad de género, es importante que salgas de tu zona de confort: reúnete, asóciate, colabora… ¿Alguna vez has pensando en hacerte voluntario o socio de alguna ONG que trabaje temas de género?

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9. Ha llegado el momento de que los hombres hablen

En una sociedad donde la violencia machista y las agresiones sexuales son desgraciadamente más comunes de lo que parece, ¿por qué los hombres continúan sin atreverse a reconocer que tienen amigos violadores, maltratadores y acosadores? Si los hombres quieren participar activamente en la lucha feminista, primero deben cuestionar el modelo de masculinidad tradicional, el suyo y el que campa a su alrededor. Su silencio es cómplice del ostracismo y sufrimiento que sufren las víctimas.

10. El adiós a la complacencia femenina

Ha llegado el momento de romper con el rol de la buena chica y enfrentarse al mundo con valentía y decisión. El rechazo a la complacencia femenina está generando nuevas formas de liderazgo y también que algunos señores se sientan muy ofendidos. No queremos que los estereotipos de género limiten nuestras capacidades y habilidades, que nos hagan dudar de nosotras mismas y nos convenzan de que no valemos para ser líderes de opinión, en nuestra profesión o como absolutas protagonistas de nuestra vida. No queremos ser para otros.

Queremos ser nosotras mismas: libres, iguales y diversas. Queremos que esto por fin sea posible en esta cuarta ola.