Cosas Importantes Que Me Hubiera Gustado Saber Antes De Acabar La Universidad

Cuando estaba a punto de acabar la carrera y no tenía ni idea de qué iba a ser de mí, me pedí una prórroga que me enseñaría más que todos los años de universidad.

¡Prórroga!

Decidí tomarme un año sabático, un año de 'no pensar', un paréntesis que utilicé para viajar. Esto, aunque no lo parezca, es sumamente común. En la juventud puede parecer terriblemente difícil, pero no lo es para nada, es habitual a más no poder. Si queréis ser originales, no os vayáis unos meses a Londres, iros unos meses a Tanzania.


Dejar los problemas a vuestro Yo del futuro

Esto significa no preocuparse por problemas que aún no han llegado. Dejárselos a vuestro Yo del futuro, para que los resuelva cuando ocurran. Os daréis cuenta de que la mayoría de las veces no tendréis que resolverlos. Por ejemplo, mi Yo Pasado firmó un contrato de alquiler de un año en aquel país desconocido, y a alguien se le podía ocurrir: "¿Y si no encuentras trabajo y tienes que volver a casa?". Pero como encontré curro, mi Yo del Futuro nunca tuvo que preocuparse por ello. A veces nos ahogamos en un vaso de agua, con hipótesis sobre todas las cosas que nos pueden salir mal cuando emprendemos una aventura. Es una tortura innecesaria.

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Tiraros a la piscina de cabeza y pensad: "Si me parto la crisma, seguro que lo resolvemos, seguro que alguien me da unos puntos, me pone una tirita, y me sopla la herida".


Tu percepción de la vida es la que define las cosas buenas o malas

No tenía ni idea del idioma cuando encontré aquel trabajo basura en un tugurio que recordaba a los Krusty Burger de Los Simpson, donde me dedicaba a limpiar los desperdicios que otras personas dejaban en sus platos. No era ni mucho menos mi ideal de vida.

Aun así, yo no lo vivía así. Iba en bici a trabajar, poco a poco aprendía el idioma, y me alegraba de tener un curro sin responsabilidad donde podía cantar Bésame mucho sin pudor alguno mientras pasaba la fregona.


Son tus experiencias las que te convierten en quién eres

Conocí gente, salí, hice amigos, me apunté a planes locos, viajé. Fue un año increíble, me abrió la mente, me cambió la vida y mi percepción de ella. Puso objetivos en mi horizonte que antes no tenía, cosas que no sabía que quería hacer, y de pronto me sentí como si mi vida hasta ese instante hubiera sido incompleta, como si hubiera estado viviendo a medias, perdiéndome experiencias increíbles.

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Como si mientras yo iba de la universidad a casa, de casa al bar de la esquina, y así continuamente, fuera de mi rutina confortable se estuviera celebrando una fiesta. Una fiesta enorme y maravillosa, en la que cuanto más tiempo permanecía, más quería quedarme. Por fin sabía qué quería hacer con mi vida. Quería vivir.


La vida sabe resolverse sola

En nuestra feliz vida (si no hablamos de enfermedad o de muerte), nada es grave. Absolutamente todo se soluciona. Aunque parezca muy negro y difícil, todo se acaba resolviendo. No empecéis a agobiaros por cosas que ni siquiera sabéis si sucederán, sed pacientes y esperad. Porque en realidad no hay nada imposible, podemos hacer lo que queramos y ser quien queramos, y así es como funciona.

Ese es el secreto que me hubiera gustado saber cuando terminé la universidad. Que en ese instante, el futuro estaba abierto, y eso es increíble. Nunca estará tan abierto como entonces, nunca la incógnita será tan grande, así que no se os ocurra vivirlo con pánico.


Disfrutad de la aventura que está a punto de llegar

Crédito de las imágenes: 攝影家9號 - Photographer No.9IncaseMoyan Brenn, y Mario Mancuso vía Flickr