Consejos para cancelar un plan al que te da palo ir sin ofender a nadie

Los adolescentes cada vez quieren salir menos de casa. Es lógico, por lo tanto, buscar excusas para no ir a los planes que te dan palo

Mis padres me contaban que cuando eran pequeños, siempre que podían se querían escapar de casa para jugar con sus amigos en la calle. Yo nunca lo comprendí. Si me castigaban sin salir, a mí me daba igual: me quedaba jugando a la Game Boy. Era un bicho raro, o eso me decían todos. Aunque me gustaba salir, ir a la playa o tomar algo con mis amigos, podía perfectamente recluirme en mi habitación viendo series y dándole a videojuegos. Una vez estuve de seis a seis jugando al World of Warcraft, acabando con los ojos inyectados en sangre, sin dormir. Todas las opciones eran formas igualmente de entretenidas para pasar el rato.

Pero no era un bicho raro, era un adelantado y, con el tiempo, entendieron que el verdadero castigo era dejarme sin tecnología. Ahora es la tónica habitual de la Generación Z: “antes mentíamos a los padres para salir, ahora mienten a los amigos para quedarse en casa”, explica un artículo de El País. En general, los jóvenes salimos cada vez menos de fiesta. ¿Por qué ir, beber, gastarse dinero y pillar una resaca tremenda al día siguiente cuando puedes dormir bien, descansar y aprovechar al máximo el día siguiente? ¿Por qué salir a bailar con música ensordecedora cuando puedes invitar a casa a tus amigos y charlar sin tener que alzar la voz?

We Heart It

La caída de interés de los adolescentes por salir de fiesta es del 20% respecto a las anteriores generaciones. Según datos del Pew Research Center que rescata el artículo, en la actualidad solo el 30% de los jóvenes reconoce consumir alcohol, frente al 54% de los millennials. Pero no solo ha caído la noche: según otro estudio de la Universidad de San Diego, los adolescentes contemporáneos ni consumen drogas, ni tienen relaciones sexuales, ni quieren conducir. Las conclusiones de la investigación aseguran que “prefieren quedarse sentados en casa que salir a la calle”, añade el artículo.

La explicación es multifactorial. La noche es cada vez más cara y hay demasiadas series, películas, libros, videojuegos y redes sociales que disfrutar como para ‘perder el tiempo’ saliendo de fiesta, ya que muchas veces solo salimos por presión social y no porque realmente nos apetezca. Por eso, es tan común que cada vez dé más palo quedarse salir fuera de casa. Cancelar planes está a la orden del día, pero no puede hacerse de cualquier forma. El portal Elite Daily ha contactado con la psicoterapeuta Leslie Beth Wish para hacerle una pregunta: “¿cuál es la mejor forma de cancelar planes sin que a los otros les siente mal?”. Aquí van cinco consejos muy acertados. 

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1. Siempre tienes que dar una explicación. Decir “no puedo quedar” y ya está, queda falso y parece que te dé palo. Es fácil rayarse si te cancelan (¿No quiere verme? ¿No le caigo bien?), por lo que dar una explicación sólida, bien argumentada y creíble es obligatorio. Nota mental: decir “me he dormido” o “me encuentro mal” no es una excusa sólida, tienes que añadir más detalles como “mira, llevo toda la noche vomitando y no se me pasa, tengo que cancelar”.

2. Demuestra decepción. Que parezca que la víctima de cancelar planes eres tú, que te hacía muchísima ilusión y te da pena no poder cumplir la cita. Demuéstrale amor en compensación. Que se note que no cancelas para salir airoso de algo que te daba palo sino porque es ineludible.

3. Pide perdón. Parece obvio, pero no lo es. Estás trastocando sus planes, disculparse es obligatorio.

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4. Organiza una nueva fecha. Probablemente esta es la clave. Cancelar un plan y ya está es frío, distante y muestra poco interés. Si quieres cancelar algo, tienes que proponer una alternativa. “¡Al final no podré ir hoy a la cena! Pero hay una expo muy interesante este sábado, ¿vamos?”. Si cancelas mucho y no propones alternativa, los otros creerán que les das pereza y acabaran distanciándote de ti. Cuando canceles, pon de tu parte para subsanarlo.

5. Arréglalo con una llamada. Si tenéis confianza, llama. Explícale que no puedes ir comentándole los motivos sinceros. Si la excusa es que realmente no te apetece… también, díselo. ¿Por qué no? “No me apetece”, “me encuentro mal”, “estoy cansado”, son igual de legítimas si se lo cuentas a alguien que te aprecia y te respeta. En teoría, no deberíamos forzar nadie a nada.