La ciudad de China en la que es imposible dar un paso sin que una cámara analice tu rostro

En Chongqing 2.580.000 cámaras vigilan cada uno de los movimientos de sus 15,3 millones de habitantes

Imagina una ciudad que sabe antes que tú mismo si hiciste algo que no debías hace 5 o 6 años. Una ciudad que te graba, analiza tu imagen, escanea tu rostro y toma la decisión de rebuscar en tu historial en busca de actividades delictivas. Y todo ello mientras paseas por una calle repleta de tiendas y corres por el parque. Pues bien, esa ciudad ya existe y está en China. Sí, el Big Brother del presente se llama Chongqing y tiene más cámaras de seguridad por habitante que ningún otro lugar del mundo. Nada menos que 2.580.000 cámaras vigilan cada uno de los movimientos de sus 15,3 millones de habitantes, es decir, una cámara por cada seis habitantes. Según un inquietante artículo de The Guardian, de las 10 ciudades más videovigiladas del mundo ocho están en China. Solamente Londres y Atlanta se cuelan en un ranking en el que el gigante asiático marca la diferencia.

Pero más allá de las cifras, el nivel de vigilancia al que se somete a la población de esta ciudad está a otro nivel, a un paso del escenario de completa intrusión imaginado por George Orwell en su novela 1984. Chongqing forma parte del programa piloto contra la delincuencia Xue Liang (‘ojos atentos’) que analiza los rostros de los ciudadanos en la calle mediante tecnologías de reconocimiento facial para clasificarlos, valorarlos y determinar la fiabilidad de los mismos como buenos ciudadanos o delincuentes. Esto permite que los delincuentes fichados en sus bases de datos puedan ser apresados incluso antes de cometer nuevos delitos. De hecho, el control social a gran escala está tan normalizado y aceptado en China que en 2020 el país contará con 626 millones de cámaras de videovigilancia.

De nada importan las quejas de organizaciones como Human Rights Watch (HRW) que recuerdan que estas tecnologías, y su uso extensivo y sistemático por parte del gobierno chino, violan derechos fundamentales recogidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. "Estos sistemas se están desarrollando e implementando sin la protección a la privacidad frente a la vigilancia estatal. Es posible que no haya antecedentes históricos de una vigilancia masiva tan profunda, amplia e invasiva como la que el Gobierno chino está ejerciendo sobre sus ciudadanos”, declaró la portavoz de HRW, Maya Wang. El problema real está en que el modelo chino, aunque con matices, avanza lenta pero firmemente en Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Singapur cuyos gobiernos no paran de invertir en estas tecnologías. Parece que Chongqing no es más que el laboratorio de lo que está por venir.