La ciencia dice que ellos también tienen algo parecido al ciclo hormonal de las mujeres

¿Decaimiento? ¿Apatía? ¿Duermes regular y estás más sensible de lo habitual? ¿No te apetece acostarte con tu pareja? Bueno, no pasa nada, parece que estás sufriendo el síndrome premenstrual. Aunque, espera… Ay, Dios, ¡pero si eres un tío! Amigos, la ciencia dice que nosotros también podemos experimentar algo parecido al ciclo hormonal de las mujeres. Obviamente, no es lo mismo: lo nuestro tiene relación con los niveles de testosterona, y puede que el día a día que llevamos esté haciendo mella en nuestro organismo hasta límites que no podíamos sospechar. De hecho, los expertos aseguran que el 10% de la población mundial sufre el síndrome de déficit de testosterona.

Que no cunda el pánico. Eso son sólo casos extremos. Pero, entonces, ¿nosotros también tenemos algo parecido a la regla? A ver, sí y no. Nuestros ‘días’ pueden deberse a decenas de factores más o menos fáciles de controlar, pero el caso es que puede que esas rutinas nos estén empezando a afectar más de lo que deberían. Un reciente estudio llevado a cabo por Vouchercloud (algo así como el Groupon británico) reveló que el 26% de los encuestados aseguraban pasar puntualmente por “periodos masculinos”. El 56% dijeron mostrarse irritables; el 43%, con hambre constante; el 51%, más cansados de lo habitual y el 43% aseguró también entristecerse con mayor facilidad. Eso nos suena a todos y a todas, ¿no?

Los hombres también tienen la regla

La culpable es la testosterona. Al final, los humanos también somos bichos, y estamos marcados por nuestra naturaleza. Esta hormona marca no sólo la función de nuestros genitales, sino también nuestra manera de actuar, de movernos y de entender el mundo. Nos acompaña desde el nacimiento y va disminuyendo con la edad, cuando el organismo entiende que ya debemos habernos reproducido y tenemos que asumir otras tareas. Cuando somos padres, el cuerpo comienza a segregar prolactina y oxitocina, que ayudan a criar y proteger a los hijos. Y, conforme envejecemos, el cuerpo va produciendo menos testosterona, haciendo descender también nuestra libido. Todo ciencia.

Pero ese es el ciclo normal. ¿Cómo se explica, entonces, que cada vez más jóvenes aseguren atravesar un periodo similar al de la regla femenina? Lo decíamos antes: la asquerosa rutina. La mala rutina, más bien. El descenso de la testosterona se relaciona con la vida sedentaria, con la mala alimentación, con la falta de actividad sexual… Así que no hay que ser un lince para saber cómo remediar esta situación, porque es lo de siempre: come bien, cuídate y dale alegrías al cuerpo. No es capricho, es prescripción facultativa.

Ojo, después de leer esto no caigáis tampoco en el ‘culo veo, culo quiero’. Ellas ya tienen bastante losa encima con su ciclo (ese sí ineludible) como para encima tener que cargar con el nuestro, ahora que sabemos que existe. Así que, si queréis utilizar todo esto de la testosterona como excusa, tampoco os paséis de frenada porque nosotros, en principio, podemos evitar los síntomas con un poco de cabeza.