Las chicas de hoy en día no piensan

“Las chicas de hoy en día no piensan”. ¿Cuántas veces has escuchado esta frase o sus derivadas? Probablemente haya sido un familiar, un vecino, o cualquier conocido de tus padres. Tal vez la hayas escuchado en el supermercado, en una fiesta, en clase o en el trabajo, pero siempre alude exactamente a lo mismo, una muletilla muy utilizada: “es que las chicas de hoy en día no piensan”.

Están más ocupadas en divertirse, en ir de una relación a otra, en pintar, en escribir, en vivir nuevas historias. Ya no es serio el tema. No quieren una pareja estable y bien mirada como las de antes, no piensan tanto en casarse pronto, en formar una familia cuando aún son jóvenes, parece que ya no les hace tanta ilusión tener hijos y sus prioridades han sido desplazadas. Ellas, las 'nuevas chicas', están descarriadas y corren por la sociedad sin metas coherentes. Se pintan los labios de colores extraños y llevan faldas cortas y medias de rejilla. Un desastre.

"Las chicas de hoy en día no piensan", un típico comentario que las adolescentes y jóvenes escuchamos muy frecuentemente de nuestros mayores, porque "no estamos en lo que tenemos estar" (encontrar un novio, aprender a cocinar, saber lo que es ser ama de casa, aparentar lo que debemos aparentar y que se hable de nosotras lo mejor posible), nos olvidamos de lo normal, de lo típico, de lo lógico y esperable. De lo que la sociedad nos ha demandado durante tanto tiempo y nuestras predecesoras cumplían a raja tabla y sin rechistar. Parece que solo tenemos pajaritos en la cabeza. Pero no saben que lo que ocurre es que sí pensamos, y mucho. Hemos pensado tanto que llegamos a la conclusión de que lo mejor era dejar de pensar en aquello en lo que se nos ha obligado a pensar a las mujeres durante toda la historia. Hemos pensado tanto que nuestros pájaros han acabado por pintarse las alas del color que les da la gana, por abrir sus jaulas y conocer nuevos horizontes.

Porque las chicas de hoy en día ya no quieren pensar en lo que tienen que pensar. No quieren preocuparse por si son lo suficientemente buenas, educadas, recatadas y delicadas. Las chicas de hoy en día quieren explorar lo desconocido, aprender a quererse sin necesidad de que los demás las acepten para ello, llevar puesto o quitarse lo que quieran, expresarse de la manera que más cómoda les resulte, decir tacos, jugar al fútbol, cagarse en todos los estereotipos que les han oprimido como un corsé que no es de tu talla.

Así que, señoras y señores, gente de todo el mundo que mira con cara de escarnio a cualquier chica libre de hoy en día y esgrime con una actitud decepcionada que “las chicas de hoy no piensan”, debo decirles que están todos muy equivocados. Jamás lo estuvieron tanto, porque han pensado (hemos pensado) mucho. Tal vez el problema sea que les escapa un pequeño pero importante matiz: Lo que ha sucedido, es que las chicas de hoy en día quieren pensar, primero, en ellas mismas.