Carolina Abril, la actriz porno pansexual y defensora del sexo sin tabúes

Aunque Carolina Abril sea de las actrices más buscadas en Google, recomendamos no intentarlo si estáis en una biblioteca pública, en el curro o en una reunión familiar. Puede ser embarazoso, por decirlo de algún modo. Nació en Tenerife en julio de 1992, pero vive en Madrid. Empezó en el cine porno nada más cumplir la mayoría de edad a través de la web del inefable Torbe y más tarde ganó el primer ‘reality’ porno español: La mansión de Nacho Vidal.

Morena de metro setenta, exhibe sin tapujos su belleza natural, lleva un tatuaje en la lengua, rebosa sensualidad y en 2015 fue elegida por el público como la mejor actriz española del cine para adultos.

La secuencia, cómo no, empieza potente: “He aprendido muchísimo en este trabajo porque  antes de entrar en el porno era menor y no había follado nada… Al cumplir los 18 entré en este mundo y aquí sigo, cada día más ninfómana”, confiesa sonriente, antes de entrar en detalles: “Todo empezó con una paja en casa. Deseaba ser yo la que estaba en pantalla mientras me masturbaba y, al final, lo conseguí”. Punto y aparte.

  Carolina Abril, con permiso

¿Y cómo reaccionaron a su alrededor, nos preguntamos todos? “A mi madre le pedí permiso para poder hacerlo; me importaba más su opinión que la de otra gente. Su respuesta fue que, si quería hacerlo, adelante. A los amigos los sorprendí cuando salió el vídeo. No comenté nada a nadie. Algunos reaccionaron bien y otros mal… Esos no eran amigos de verdad”, apunta. La tinerfeña no tiene pelos en la lengua, con perdón de la expresión. Le encanta su oficio y acudir a festivales eróticos. Se declara ‘pansexual’, un término que la RAE (todavía) no reconoce, pero que significair un paso más allá de ser bisexual”, aclara. “Me enamoro de las personas”.

Sobre lo que más le atrae de la pornografía, contesta sin pestañear: “Me gusta el sexo con ‘feeling’, más que nada”. Y nos recuerda que lo suyo es una actuación ante las cámaras, con luces, en un escenario para la ocasión y que, para entendernos, lo que se ve, sale o entra en plano no se corresponde al cien por cien con la realidad. Vamos, que adora lo que hace, pero que a nadie se le olvide que se trata de una ficción. Una fantasía más o menos auténtica. Sin duda, Carolina Abril apoya los pies en la tierra. En sus ratos libres se dedica a estudiar, a hacer deporte y, confiesa con picardía a Código Nuevo, a “la fiesta, mucha fiesta”. Y sí, como podíamos imaginar, la reconocen bastante por la calle y también en otro sitio: “¡Sí, ayer mismo un policía me reconoció en mi renovación del pasaporte!”, afirma y se ríe con la alegría de quien disfruta de la vida. Sin freno. Le recordamos que, además, es una de las mejores actrices porno del país: “Ya. Pero no me siento nada diferente ni especial. Sólo soy una viciosa más con un poco de suerte”, remata.

Como curiosidad, y dada su edad, llama la atención cuando dice que no tener ordenador. “Bueno, sí, pero sólo lo uso para la webcam porno…”. En sus redes sociales -“¡Utilizad las fotos que queráis de ahí!”, nos comenta- Carolina Abril concentra a miles de followers, entre los que nos sumamos. Y lo hacemos porque la chica es un cañón, de acuerdo, pero también porque sorprende que es ella quien atiende directamente sus historias, sin representantes, con cercanía, organizando su propia vida y gestionando su agenda. Y porque, con arrojo y naturalidad, defiende su oficio, insistiendo en que el sexo no debe ser ningún tabú.

Mensaje a su generación

Abordamos un tema sensible: cómo encuentra Carolina Abril a la juventud y cómo los animaría a perseguir sus sueños, sean cuales sean. “Veo a una parte de mi generación muy vaga, muy conformista. Les cuesta mucho salir de casa de sus papis, que se lo hacen todo... Me da un poco de rabia, pero luego veo a gente como yo, independiente, y se me pasa. Les diría que no sean tan cómodos y que, si se esfuerzan, tendrán recompensa, que no cae nada del cielo”. Todo un llamamiento a la acción en tiempos difíciles. Palabras de una de las mujeres más deseadas del planeta y que, pese a vivir intensamente cada día, también mira al futuro: “¿Un sueño personal? Quiero ser mamá”. De momento -quién sabe el porvenir-, el presente de Carolina Abril es fulgurante en la industria del porno. Y como ya nos habíamos imaginado, no habéis podido evitar buscarla en Google, Twitter, Instagram... Luego no digáis que no hemos avisado de las consecuencias.