Por qué voy tan caliente por la vida cuando tengo resaca

Un estudio de la Universidad de Washington y el Instituto Kinsey demostró que los hombres que habían bebido tuvieron mayores problemas en controlar sus erecciones

Te acabas de levantar, te sabe la boca al último gin tonic de la noche anterior y, cuando por fin te sientas para echar la primera meada de la mañana, te toca utilizar una de las manos para bajártela y no ponerlo todo perdido. Por que, sí. Estás empalmado. pero no en plan morcillona como cualquier otro día de la semana, no. Tú estás empalmadísimo y cachondo como un mono. Y no es que seas un salido o estés frustrado por no haber tenido sexo la noche antes, es que la ciencia ha demostrado que resaca y erecciones son dos términos que caminan de la mano. 

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El alcohol te enciende el interruptor

“Un estudio de la Universidad de Washington y el Instituto Kinsey demostró que, efectivamente, los hombres que habían bebido tuvieron mayores problemas en controlar sus erecciones. Es decir, poder tener una erección espontánea estando ebrio o con resaca”, explica el Director Clínico del Instituto Madrid de Sexología, Héctor Galván, que responsabiliza al alcohol que te pimplaste la noche antes de la lamentable escena que protagonizas en el baño cada fin de semana que sales de fiesta y no has acabado en la cama con alguien.

“El consumo de alcohol produce un efecto de desinhibición provocando que quien lo consuma muestre una actitud más sociable y liberada. Esto sucede porque afecta a la corteza cerebral, la encargada de acumular todos nuestros valores, creencias y limitaciones aprendidas así como a nuestro deseo sexual al sentirnos más desinhibidos y menos condicionados. Por eso, al despertar al día siguiente con restos de alcohol en sangre, es posible que nuestra respuesta sexual se siga viendo afectada”, resume el psicólogo clínico. 

Vamos que, según Galván, lo que ocurre es que al despertarnos medio alcoholizados, “los pensamientos y escenas sexuales sigan ahí, sobre todo si ya sentíamos deseo la noche anterior”. De hecho, el efecto deshinibidor del alcohol es tan fuerte que nos predispone para que cosas que normalmente no nos excitarían acaben por ponernos muy cachondos. Algo que podría explicar por qué de un día para otro todo te parece de lo más interesante y atractivo. Pero ojo, hay que tener cuidado para diferenciar en lo que es fruto del alcohol y lo que es cosecha propia.

“En ocasiones es complicado diferenciar entre los efectos químicos que el alcohol produce de los psicológicos. Dependerá en gran parte de la persona y no de la situación en la que se encuentre, de si ha mantenido relaciones sexuales la noche anterior, no las mantuvo o se quedó con las ganas. Cabe la posibilidad de que algunas personas tengan más pensamientos en torno al sexo si la noche anterior ya se sentían excitados y finalmente no satisficieron su deseo. Sin embargo, en ningún caso podríamos decir que sea causa directa para mantener la excitación la mañana siguiente”, matiza el experto.

Un fenómeno menos común en las mujeres

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Pero, ¿qué ocurre con las mujeres? ¿por qué muchas dicen no sentirse con ganas de sexo el día siguiente? Galván cree que la respuesta tiene que ver con el mayor impacto del alcohol en el físico de las mujeres: “Muchos aseguran que el alcohol aumenta el deseo sexual y la libido en las mujeres, sin embargo, diferentes estudios demuestran que por el contrario, reduciría los signos fisiológicos de la excitación. También es común que a las mujeres les perjudique más los efectos del alcohol y a su vez, les cueste más recuperarse de la resaca, lo cual afectaría directamente a su respuesta sexual”.

Sin embargo, el psicólogo es de la opinión que limitar los efectos del alcohol sobre la excitación a un género u otro sería un error ya que las variables psicológicas se entrelazan con las fisiológicas de una manera muy compleja como para elaborar afirmaciones genéricas. “Se podría decir que no existen efectos sexuales universales generados por el alcohol durante la resaca. Las diferencias se derivarían no solamente por el género sino por la constitución, singularidad y personalidad de cada uno”, insiste Galván. Otro aspecto importante a resaltar es que sentir mayor excitación no debería dar pie a nadie a convertirse en un acosador o tipo creepy que no puede controlar las hormonas. Una buena paja antes de dormir evita muchas tonterias.

¿Masturbarse alivia la resaca?

De hecho y volviendo a los hombres y a sus penes indomables durante el afterparty, existe una leyenda urbana muy extendida que asegura que masturbarse durante la resaca ayuda a mitigar los efectos secundarios como las nauseas o el dolor de cabeza. Una afirmación popular con la que el psicólogo está bastante de acuerdo: “Durante el orgasmo se desencadenan múltiples reacciones químicas y fisiológicas. Por ejemplo, las endorfinas liberadas durante un orgasmo pueden disminuir nuestra percepción del dolor, entre otros, el típico dolor de cabeza que se siente durante la resaca. Tras masturbarnos sentimos sensaciones de recompensa y bienestar”. Ya sabes, si te pica te rascas y tan content@s.

De hecho, Galván recuerda que tocarte el día después es una muy buena manera para “sentirnos mejor tanto a nivel físico como psicológico” debido a la acción de la oxitocina y la dopamina en nuestro organismo proporcionándonos ”sentimientos de gozo y refuerzo potenciando así el bienestar y la recuperación”. Así que, en lugar de luchar contra tu naturaleza a intentar reprimirla por la fuerza, tal vez deberías relajarte y tomarte un tiempo para darle a tu cuerpo la oportunidad de liberar toda esa tensión que acumulaste en la noche anterior y que ahora lucha por salir al exterior. La masturbación relajada y usando la imaginación (no el porno)  también es una forma muy sana conocerse íntimamente. Te sentirás mejor y podrás pasearte por el piso compartido sin miedo a dar la nota.