La calculadora del horror: los 'microgastos' que te dejan a cero tu dinero sin darte cuenta

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El cafecito de media mañana, la barrita energética de la máquina o el pincho de tortilla y el menú de la cafetería, algún taxi esporádico… Son pequeños gastos que hacemos sin darnos cuenta, que incluimos en nuestro presupuesto mensual sin asignarles una partida. ¿Para qué? Si tampoco es para tanto, si casi ni se nota. Además, muchos de ellos nos permiten desprendernos de la ‘chatarra’. Son microgastos, sí, pero que en suma tal vez estén haciendo más mella en nuestros bolsillos de lo que imaginamos.

Eso por no hablar de otros dispendios de dinero que no por leves son menos importantes. Pensar que las monedas pequeñas no son dinero y que debemos desprendernos de ellas rápidamente, comprar sin comparar, sin beneficiarnos de descuentos que están a nuestro alcance... Precisamente, contra estos pequeños errores pelean cuentas como la de imaginBank, en la que no se aplica ninguna comisión, con la que sacar dinero es gratuito y más de 9.500 cajeros y que, además, te abre un amplio catálogo de promociones en vuelos, festivales, cines y eventos, por ejemplo.

Porque no andar con los ojos bien abiertos puede marcar la diferencia entre tener unos ahorros abultados o dejar la cuenta tiritando. Los microgastos, esos pequeños hachazos casi diarios, son un diminuto agujero en tu bolsillo por el que se escapa más dinero del que imaginas. ¿Exageración? Quizás. Pero, para saberlo a ciencia cierta, hemos traído la calculadora.

¿Cuánto dinero se nos va al mes?

Lo primero, el contexto en el que los realizamos. Elegimos un escenario ‘tipo’, ni caro ni barato. Imaginemos que trabajamos en una oficina o que estudiamos en cualquier facultad, y que nuestro horario es también bastante usual: nueve a dos y de cuatro a siete, más o menos, con una media de 20 días laborables o de estudio al mes.

Nada más llegar, asoma ya el primer gasto: son casi las 9, estás a punto de entrar a la universidad, o al trabajo, y haces la primera parada. El café de la mañana que no falte. No pasa nada, es solo 1,30€. Pero suma. 

En resumen: 1,30 euros x 20 cafés al mes = 26 euros.

Avanza la mañana y el estómago comienza a rugir. Es momento de un tentempié, así que te acercas a la máquina de vending del pasillo. Siempre la misma oferta: sándwiches de pavo o de cangrejo, bebidas con cafeína, zumos artificiales y barritas energéticas. Aunque no es un gasto diario y solo recurres a ellas un par de veces a la semana, estas últimas te encantan, así que aprietas el código como en trance. Cereales, piñones y chocolate. 1,50 euros.

En resumen: 1,50 euros x 8 barritas al mes = 12 euros.

Siguiente gasto. Son las dos y tú, que odias cocinar, que no estás dispuesto a cargar todos los días con un tupper, bajas a comer al bar de la esquina o acudes de nuevo a la cafetería de la facultad. El gasto es bastante asequible: un medio menú compuesto por un plato contundente, bebida y postre, por seis euros. Además, los viernes tienes la tarde libre y vuelves a comer a casa, así que solo asumes este gasto cuatro veces por semana. Está muy bien.

En resumen: 6 euros x 16 comidas al mes = 96 euros.

Y continúas. Esta noche has dormido mal, y necesitas otro café, así que vuelves a por otro. Sabes que te desvela pero, ¿quién puede aguantar el ritmo sin un poco más de cafeína? Adiós a otros 1,30 euros. 

En resumen: 1,30 euros x 20 cafés al mes = 26 euros.

Y hoy vas con mucha prisa. Has quedado en 20 minutos bastante lejos de donde estás. El autobús va a tardar unos 40, y no estás dispuesto a hacer esperar a tu cita. Por eso, siguiente gasto esporádico. ¡Taxi! Es tu último recurso aunque, sin saber muy bien cómo te lo montas, terminas recurriendo a ellos al menos una vez a la semana. Este gasto te escuece un poco más: son ocho euros. Pero bueno, tampoco pasa nada . Porque por una vez…

En resumen: 8 euros x 4 carreras al mes = 32 euros. 

Así se salda tu día. Habías salido de casa con 20 euros en la cartera y unas cuantas monedillas. Pero el billete ha desaparecido. En su lugar hay otro de cinco y varios euros sueltos. Una moneda de dos, algunas de 50 céntimos… Pero dinero, tienes, así que no pasa nada. No obstante, recapitulemos. Y sumemos cantidades. Hoy has gastado la nada desdeñable cifra de 18,10 euros. 

Pero el mareo viene ahora. Ya habrás ido cayendo en la cuenta de que, tacita a tacita, te estás dejando una buena cantidad de dinero en gastos que aparentemente son pequeños y fáciles de asumir. Agárrate, que viene la suma final:

26 euros en cafés mañaneros + 12 euros en barritas energéticas + 96 euros en menús 'low cost' + 26 euros en cafés de media tarde + 32 euros en taxis = 192 euros al mes.

O, lo que es lo mismo –y contando únicamente once meses al año–, 2.112 euros anuales. 

Un presupuesto más que suficiente para organizar unas vacaciones de escándalo, por ejemplo. Pero lo cierto es que calibrar el impacto de estos microgastos es muy complicado si no cuentas con alguna herramienta que te ayude y si eres incapaz de llevar al día un control de tu dinero y un listado riguroso en el que reflejes la forma en la que lo utilizas. Para ello se vuelven a revelar como grandes ayudantes herramientas como la de imaginBank y su especie de 'centinela' que te acompaña siempre en tu smartphone. Esta aplicación te permite ver tu cuenta de un solo vistazo y, además, va registrando todas tus compras y cruzándolas con tus objetivos de gasto, avisándote además de cuándo te has extralimitado o cuándo puedes darte, si te apetece, todo un homenaje. Una buena forma de evitar los sustos o de no volver a preguntarte aquello de '¿En qué he gastado yo este dinero?'.

Porque, pregunta: ¿todavía piensas que los microgastos no tienen importancia? Tal vez deberías comenzar a cocinar y dejar de comer todos los días en el bar de la esquina…