A Las Buenas Personas También Les Pasan Cosas Malas

No existen leyes en el universo que establezcan como debes comportarte en esta vida para que se produzca el famoso efecto boomerang en el que lo que tu envías, te llega de vuelta. ¿Dónde está el karma cuando se le necesita? ¿Dónde queda eso de sembrar y recoger? ¿Qué pasa ahora con eso de la ley de la atracción? Pues mentiras y gordas, todas.

Quizás estas teorías funcionan en el día a día con pequeños gestos que sin duda te garantizan, con la mayoría de las personas, que volverán de alguna manera. Si sonríes a la gente, seguramente te devuelvan una sonrisa y si les tratas como te gustaría que te trataran recibirás (en la mayoría de los casos) exactamente lo mismo. Pero eso no es ni Karma, ni sembrar ni atracción, es puro sentido común, la ley matemática de la proporcionalidad directa de primero de convivencia. 

¿Cómo funciona el sorteo de la lotería qué decide qué cosas deben tocarle a cada uno? No hablo de trabajo, ni siquiera de amor, ambas son cosas en las que podrías tener margen de influencia en el resultado. Hablo de levantarte una mañana y que tu vida cambie por completo porque has descubierto que en la lotería de la vida llevabas la papeleta equivocada, o peor, la llevaba alguien a quien quieres; aquí la bondad o la maldad no tienen absolutamente nada que hacer para cambiar el injusto resultado. ¿Cómo no pensó en eso quien inventó esto de la vida? ¿No debería ser algo así como que a los buenos les pasan cosas buenas y los malos que se apañen? Sin duda no le deseo el mal a nadie pero si va a ser por sorteo, debería contar el número de papeletas que has comprado a lo largo de tu vida para que te toque algo, ¿no?

Pues tú, que quizás lo estés viviendo o te haya rozado de cerca algo así, sabes de sobra que a las buenas personas también les pasan cosas malas. Adoro a la gente que es aparentemente débil, que es capaz de deshacerse como una magdalena porque no le sale algo que lleva un rato intentando pero que cuando recogen su papeleta de la mala suerte y leen el número en voz alta, son tan fuertes que asustan. Tanto, que son capaces de, en momentos así, explicarte a ti lo más importante que todos deberíamos tener en la cabeza cada mañana justo después de sonar el despertador: CARPE DIEM (en el sentido más literal de la palabra).

Todos deberíamos hacer el ejercicio diario de dos minutos de intentar sentirnos afortunados, de relativizar la importancia de los problemas y de disfrutar al máximo. Cada día cuenta para mi, para ti y para todos.

Crédito de la imagen: Ibaia Cevedo