Así es el arte de dominar tus sueños para vivir cada noche una inmensa aventura

Crédito de las imágenes: Brigette Bloom

Onironauta. Piensa en esta palabra: aspírala, paladéala. Onironauta... “navegante de sueños”. Es una palabra bonita: exótica, sugerente y con el punto justo de cursilería. La fascinación ante esta palabra aún crecerá más cuando te enteres de su auténtico significado: es el nombre que define a aquellos capaces de controlar sus sueños, de vivirlos de forma lúcida. “Voy a ser un onironauta”, te prometerás a ti mismo.

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Hasta el momento, lo más cerca que puedes haber estado de conocer a uno de ellos habrá sido en la amable intimidad de una sala de cine, viendo Origen, de Christopher Nolan. Ya sabes: ladrones que roban ideas de los sueños de los demás, palacios mentales que van del templete japonés a arquitecturas urbanas imposibles y la peonza, la dichosa peonza-tótem que cierra el último plano de la película.

Montse A., coach profesional y directora de la Escuela de Desarrollo de Personas y Negocios, explica cómo la mente, ante una imagen lo suficientemente vívida, no distingue entre realidad y ficción. O lo que es lo mismo: si durante un sueño logras llegar a ser consciente de estar soñando, tu mente permitirá que lo que vivas allí dentro lo percibas como real. ¿A que suena bien? Pues eso es un sueño lúcido, el patio de recreo de los onironautas.

En busca del sueño lúcido

El término se lo inventó un hombre de ojos penetrantes y barba frondosa, un psiquiatra del siglo XIX llamado Frederik van Eeden. A partir de su primera intuición, generación tras generación de soñadores curiosos han ido desarrollando la parte teórica de esta disciplina. Stephen LaBerge y Lynne Levitan, del Lucidity Institute, son posiblemente dos de las personas que más han dedicado su vida al arte de despertar en medio de un sueño:

“La lucidez suele comenzar cuando el soñante descubre que lo que experimenta no está ocurriendo en la realidad física, sino que forma parte de un sueño. A menudo, esta toma de conciencia está provocada porque el onironauta se da cuenta de que algo de lo que está ocurriendo es imposible o absurdo, como volar o encontrarse a un fallecido”.

Pero la parte divertida viene después, cuando LaBerge y Levitan hablan de que, una vez alcanzado un alto grado de lucidez, “eres consciente de que todo lo que experimentas en tu sueño está ocurriendo en tu mente y de que no hay peligro real”. Dicho de otro modo: que puedes hacer lo que quieras porque no hay ninguna consecuencia negativa. Libertad sin responsabilidad: es como vivir dentro de un videojuego con la única diferencia de que tú eres el mando, la pantalla y el protagonista.

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En un sueño, como sabes, no tienen por qué aplicarse engorros como la lógica, la coherencia o la gravedad. Un cascabel puede ser un caracol, un castillo de madera puede servirte el té y ¿quién ha dicho que solo puedas tener dos brazos? Controlar el espacio etéreo en el que ocurren los sueños no es nada más –ni nada menos– que controlar tu mente: una maestría que, como toda disciplina, puede aprenderse con suficiente esfuerzo y paciencia.

Las técnicas del maestro onironauta

Vale, ahora estás salivando porque tú también quieres convertirte en onironauta. Normal. Pero, ¿cómo? La fundadora del blog World of Lucid Dreaming, Rebecca Turner, plantea en él los primeros pasos: “la base es aumentar tu capacidad de recordar sueños y darte cuenta de que es posible saber cuándo estás soñando. Cuando seas capaz de recordar al menos un sueño cada noche, estarás listo para ponerte con alguna de las técnicas de inducción del sueño lúcido”.

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LaBerge y Levitan también nos ayudan con este aspecto: “es importante tener una excelente capacidad de recordar tus sueños porque así podrás –al familiarizarte con los patrones y características de tus sueños reconocer mejor cuándo están ocurriendo”.

Desde luego, hay mucho más en el mundo del sueño lúcido que simplemente esta breve introducción, pero esperamos que te haya entrado el gusanillo de probar a ser un onironauta. Unos últimos apuntes: investiga más y no desesperes si no te sale a la primera. Los expertos consultados apuntan a que dominar estas técnicas puede llevar meses o años, pero nadie dijo que obtener superpoderes fuera fácil, ¿no?