Durante años tuve anorgasmia y pensé que era por culpa de mis parejas

Creía que mis amantes eran unos inexpertos o unos torpes. Escuchaba aquello de que "cada mujer es diferente", de que "el órgano sexual femenino y el orgasmo de una mujer no son tan sencillos de tratar". Y hasta cierto punto es verdad. Pero no sabía hasta qué punto desconocía que el problema (aunque llamarlo así es contraproducente e incorrecto) no lo tenían mis parejas sexuales, sino yo.

Todos, unos más que otros, se esforzaban por compenetrarse conmigo en horizontal e incluso en vertical. Y yo me convencía de que estaba satisfecha, evitaba comentar el tema, sintiéndome culpable porque se dedicaran tanto a mi disfrute. Lo pasaba por alto e incluso lo trataba con frivolidad y resignación: "tranquilo, tu haz, no te aguantes por mí, yo no me corro nunca". Y entonces llegaban las expresiones de asombro, preocupación e incluso lástima. Y yo cambiaba de tema.

Yo ni siquiera me había planteado seriamente que el asunto fuera más allá de la habilidad de "mis chicos". Hasta que apareció él, una pareja estable y sana - qué raro, ¿verdad? - que con sus defectos y virtudes me hacía feliz. Entonces tuve que empezar a poner las cartas sobre la mesa, a admitir que algo que fallaba. Si he encontrado a alguien maravilloso con quien no tengo que dedicar mis esfuerzos a mantener la relación libre de peleas, que me hace sentir tranquila, ¿por qué no tengo orgasmos nunca? Ahí es cuando tuve que dejar de huir.

La anorgasmia es una de las disfunciones sexuales más comunes entre las mujeres (se calcula que la padecen entre el 20 y el 50% de las féminas). Sí, no te sorprendas tanto. Las cifras no son nada claras y los expertos no consiguen ponerse de acuerdo porque a menudo se esconde, se miente e incluso las afectadas desconocen que lo sufren.

No suele ser una disfunción física, sino mental, y pensar que no puedes ponerte una inyección y 'arreglarlo' solo genera más frustración. Vives y reflexionas cada encuentro sexual dirigido a hallar la culminación, en vez de disfrutar de todo el proceso del sexo. No se puede afirmar que haya un patrón psicológico común para la anorgasmia, pero en general, la autoestima suele ser la protagonista de la obra. Nos encanta machacarla, pobrecita.

La autoexigencia de ser perfecta física y moralmente, la culpa por no serlo y el estrés de controlar todo lo que tus parejas sexuales piensan de ti, fuera y dentro del dormitorio, te vuelven loca. Y, obviamente, es imposible ser perfecta. Pero ese mensaje no le llega a tu cerebro hiperactivo mientras estás desquiciándote porque no vas muy bien depilada, has engordado 2kg en los últimos meses y en esta postura se te nota la celulitis.

Después de ahondar en ello vi que no era rara ni estaba loca, pero nadie quiere reconocer en voz alta su 'problema'. La culpa y la tristeza te tapan los ojos y sientes que eres una mujer defectuosa, alguien que no merece ser querido, capaz de dar plena felicidad a su pareja y que, por tanto, terminará por ser rechazada.

Y durante muchos meses me creí distinta, sola, tarada. Recibiendo comentarios de exclusión y extrañeza de las amigas entre quienes intentaba encontrar una confidente o, en el fondo, a alguien a quien le pasara lo mismo que a mí. Pocas, en sus vidas sexuales repletas de orgasmos -con otras carencias, aquí ninguna se libra-, llegaron a creer que esto es algo común que nos ataca A TODAS en algún momento de nuestras vidas. 

Y ahora sé que mis llantos no son por desesperación, sino parte de un proceso. Sé que todas tenemos un viaje personal por iniciar y que probablemente, una vez te atrevas a hacerlo, nunca termine. Sé que a todas nos queda mucho por entender, mucho por empezar a asumir y mucho por lo que dejar de culpar a los demás y a nosotras mismas. Sé que a todas nos queda mucho por querernos.

Crédito de la imagen: Berber Theunissen