Los Amigos Imprescindibles Que No Pueden Faltar En Tu Gabinete De Crisis Existencial

Gabinete de Crisis Existencial: dícese de toda reunión motivada por crisis sentimentales, dilemas vitales, o la necesidad imperiosa de despotricar contra un ser concreto o situación determinada que genera estrés y/o ganas de matar.

Sobre todo las mujeres, para que negarlo, somos propensas a quedar para hablar. Porque nuestra inteligencia emocional suele ir un paso por delante y sabemos que hablando se queda una como reposada, a gustito. Sacar fuera lo que lleva tiempo dentro es sano, independientemente del contexto en que nos encontremos. Y todo gabinete necesita de personas imprescindibles para que no te falte ninguna perspectiva, cada uno suele aportar un enfoque totalmente distinto al resto. Admítelo, los necesitas. Sin ellas, no podrías tomar ninguna decisión.Resultado de imagen de friends meeting gif


El radical

El que se reconoce por frases como “Yo pasaría de él desde ya”, “Es un cabrón, borra su número”, “Deja el trabajo mañana mismo, no merece la pena”. No conoce el gris, todo en su argumentación es blanco o negro. Puedes imaginarle con lanza y escudo, matando monstruos por ti. Ya sea tu último amor de verano, el jefe, o una compañera de trabajo que te inspira odio, te incitará a arrancarlos de tu vida de manera inmediata. Según ella, nadie que provoca incertidumbre o malestar más de 1 minuto al día merece un segundo de tu compañía. Es tajante, pero puro amor. Es necesaria en nuestro Gabinete porque habla sin tapujos ni contaminación emocional.


La benévola

“Pobre, quizás le han robado el móvil y por eso no contesta”, “Yo creo que es tímido y por eso te habla tan poco”, “Tu jefe quiere lo mejor para ti, por eso es tan duro”. Frases como estas identifican rápidamente al alma cándida del grupo. Sólo podría considerar la existencia de maldad si se da de frente con ella y abre mucho los ojos. Sería capaz de justificar a Hitler porque tenía problemas con su mamá. Si necesitas a alguien que te diga lo que quieres oír, que mantenga tus esperanzas aunque tú sepas que lo que dice es tan real como los unicornios, ella es tu amiga ideal. Es bueno tenerla en el Gabinete para equilibrar el rencor verbal de La Radical.


La gemela emocional

“Te entiendo, me siento igual”, “A mi me pasó lo mismo con un compañero de mi antiguo trabajo”, “No hace falta que me lo expliques, lo sé”. Antes o después de que menciones un problema o madeja cerebral, ella lo ha vivido o vivirá. Vuestras historias emocionales confluyen en el tiempo o se sacan poca distancia. Con ella quedarás a solas antes del Gabinete, y con seguridad volverás a quedar para debatir las repuestas que te han dado el resto de amigas. A su lado ríes y lloras con total naturalidad, y es posible que se una en el rito liberador. Es tu otro yo, pero sin los sentimientos que te nublan la vista sea cual sea el tema a tratar. Te conoce a la perfección, y sabrá cómo sacarte de cualquier lío.

Es muy importante tener a tu alter ego en el Gabinete, porque si el resto aportan argumentos muy distintos a los tuyos, ella siempre te regalará un guiño comprensivo.


El despistado

A su cara de interrogación le acompañan expresiones de duda como: “¿Este tío es el que trabajaba en la librería?" No, es otro. “¿Tu jefe no era una mujer?" Si, pero en el trabajo que dejé hace dos meses. Necesita un croquis con cada tema a tratar, sus personajes implicados y un historial con los principales hitos pasados. Es la única manera de que participe en la conversación sin provocar la risas por sus confusiones y diálogos incoherentes. Se desconoce el motivo de su despiste si es genético, incapacidad para mantener la atención durante más de 10 minutos o solo falta de interés.

Aun así, le necesitas porque cada vez que tienes que repetirle algo te hace descubrir obviedades o nuevas opciones que la primera vez pasaste por alto. Como cuando ves Juego de Tronos por segunda vez.


El expatriado

Vive fuera de tu ciudad por motivos laborales, amorosos, o porque le da la gana. No suele participar en las conversaciones de grupos de Whatsapp, pero te escribirá al margen con frases como: “Mañana por la tarde hacemos un Skype y me cuentas”. “Me tienes que poner al día, dime fecha y hora”. Y después de posponer quince veces la cita, os sentaréis frente a la pantalla de ordenador, café, té o cerveza en mano, y le explicarás todos tus enredos mentales como si estuvieras recostado en un diván y él fuera tu psicólogo. Asiente, niega con la cabeza, y cuando concluyes tus explicaciones, expresa de un tirón todo lo que no ha vertido en esas charlas previas que le han faltado.

Te hace falta porque, al no veros cada día, tiene tiempo para sopesar y dar respuestas muy elaboradas. Te quiere, pero puede ser mucho más objetivo porque ya no comparte tu día a día y la historia le llega de una vez.


La madre encubierta

“No te va a gustar lo que voy a decir, pero...”, “Creo que te equivocas porque...”, “Tienes que tener paciencia”. Siempre tiene frases que rebajan la intensidad de la conversación o pacificadoras, pueden aportar explicaciones racionales y argumentadas de porqué estás cometiendo un error o iluminarte con razones cerebrales para que veas lo positivo de una situación que te aturde.

Pepito Grillo es un personaje daba rabia porque solía tener razón y eso a veces suponía cortarle las alas a Pinocho. A tu amiga le pasa igual, no quiere que sufras. Es importante que le hagas caso algunas veces, pero que nunca te robe la capacidad de volar.


Cualquiera de ellos aporta una mirada imprescindible para que termines la reunión liberado de mala vibra, riéndote y satisfecho porque, te ayuden o no, el equipo que acude a cada Gabinete de Crisis Existencial es único en su especie. Y si están ahí, es que merecen la pena.

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