Alan es transexual y su instituto le obliga a participar en una obra de teatro tránsfoba

Imagínate que eres un joven transexual que estás viviendo todo el proceso de cambio, de aceptación de ti mismo y a la vez tienes que batallar por que los demás te acepten y te entiendan. Y de pronto en tu instituto te toca participar en una obra de teatro musical escrita por tus compañeros en la que se representa a una persona trans que viene de una familia desestructurada y secuestra a chicas porque se quiere parecer a ellas. Es lo que le está pasando ahora mismo a Alan Guerrero, un estudiante de 19 años del IES Audiovisual de Vigo, que se siente incapaz de formar parte de algo que difunde en la ficción los prejuicios contra los que lucha en la realidad. Pero él no es el único, junto a varios compañeros han comenzado una cruzada, tanto en su instituto como de forma pública, para denunciarlo.

Desde el otro lado del teléfono, el joven nos cuenta que representar a ese personaje que se llama Martín como a una persona criada por un padre opresor y autoritario, José Torrente (encarna al misógino personaje de Torrente que apareció por primera vez en la gran pantalla en 1998 con la película El brazo tonto de la ley), y por una madre que es prostituta, deja a entrever que la transexualidad es consecuencia de no haber tenido una infancia "normal" o que es una patología. Como si se hubiesen olvidado los años de sufrimiento que muchos vivieron hasta que en 2012 el Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales (DSM-5) dejó de considerar a la transexualidad una enfermedad mental. “No me gustó nada porque iba contra mí. Era algo que me ofendía. Yo he vivido cosas que están allí. Están haciendo entretenimiento de algo que se sufre”, lamenta Alan al recordar el momento en el que leyó líneas como estas:

Esta batería de ofensas llevó a Alan a quejarse ante sus profesores para expresarles que no se sentía cómodo con la obra, con la intención de que se modificaran las partes injuriosas del guión. Pero no logró nada. Solo que le respondieran que no sabía tomarse las cosas con sentido del humor y se escudaron, según cuenta, en que los comentarios despectivos los hace el personaje que retrata a Torrente, que destaca, entre otras cosas, por discriminar al colectivo LGTBI y a las mujeres. Aunque estas excusas tuvieron poco valor para Alan y sus compañeros, que aseguran que sus quejas iban sobre todo dirigidas a la actitud de Penélope, una de las chicas secuestradas, y al perfil de Martín. “Si se intenta hacer comedia de algo que hace daño a otras personas, se fomenta que la gente te haga comentarios que creen que son graciosos pero que no lo son”, cuenta Alan indignado.

Al ver que los profesores no le tomaban en serio, Alan presentó una queja formal al director del centro, Francisco Herbello, que también fue rechazada y desde Código Nuevo quisimos llamar para saber las razones de primera mano. El argumento que nos da el director es el mismo que utilizaron los profesores para disuadir a Alan: Torrente no es un modelo a seguir. Sin embargo tampoco puede entrar demasiado en detalle porque dice que todavía no se ha leído todo el guión pero lo justifica diciendo que es una ficción.En una película bélica el protagonista es el héroe que tira bombas y nadie lo ve mal. Cuando estamos trabajando con ficción hay muchas cosas que evidentemente pueden ofender”, apunta.

Por mucho que las quejas de Alan no hayan hecho recapacitar al profesorado y a Herbello, no van a dejar de mostrar su oposición hasta evitar que la transfobia tenga un papel en el escenario del IES Audiovisual de Vigo. Alan dice que se le ha comunicado que si no participa en la obra podría suspender la asignatura para la que se está preparando el proyecto, Animación visual en vivo. Pero dice que no le importa mientras siga siendo fiel a sí mismo. “Prefiero suspender que participar en esto porque no voy a trabajar en algo que me ofende. Si se produce una situación tránsfoba en el colegio no voy a esconderme, lo mínimo que puedo hacer es combatirla”, sostiene Alan para recordar que el único modo de luchas por lo que cree es alzando la voz.