Nos adentramos en la fauna del Salón Erótico para demostrar que no solo hay pervertidos

El Salón Erótico de Barcelona acoge anualmente millares de personas con una gran variedad de perfiles, ideologías, prácticas y orientaciones sexuales

Cuatro escenarios con pollas, tetas y coños rebotando al ritmo de la misma canción. Mil ojos se pelean por ocupar la afortunada primera fila donde grabar de cerca el detalle: esa corrida, ese coño abierto o ese latigazo. A pesar de la versatilidad del público, todos tienen la misma expresión: excitación oculta con una leve sonrisa y mirada sin parpadear. En esta variopinta fauna nos encontramos intentando dar con estos perfiles tan dispares. Muchos creen que el Salón Erótico de Barcelona, la feria de pornografía más importante de Europa con 27.000 asistentes en 2017, es territorio exclusivo de pollaviejas o jóvenes pajeros. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Este año el salón, que ya tiene más de 25 años de historia, se ha propuesto abrir sus puertas a la diversidad, inclusión y la educación sexual, y así lo dejan ver en los carteles y pantallas que cuelgan por todo el recinto. Pero no todos están de acuerdo en que estén cumpliendo este objetivo. La diversidad de asistentes no es solo estética sino también ideológica. Nos ponemos en modo National Geographic y nos infiltramos en esta jungla, para saber qué piensan las distintas especies que coinciden en el salón.

José María Prats, 50 años de Vic (Barcelona)

Abel Cobos

Para completar el conjunto de variedad era indispensable contar con el relato de uno de los tantos hombres de más de 40 años que asistieron al festival. La mayoría de ellos ocupan las primeras filas de los escenarios y con sus móviles graban recuerdos de carne y cuerpo para llevárselos a la intimidad cuando vuelvan a casa. José María era otro de tantos y con una copa en la mano comentaba que viene a "pasárselo bien y a disfrutar" mientras cuenta que esta es la segunda vez que asiste y que, "aunque iba a venir con una chica", finalmente ha tenido que acudir solo. 

Este evento tiene un público bastante diverso pero, según José María, “el contenido del salón es más bien para adultos” y puntualiza: “Los jóvenes pueden ver cosas muy hardcore para las que no están preparados y pueden equivocarse al intentar repetir lo que ven en la intimidad”. Torciendo el gesto, el hombre no quiere que su cara salga dentro de los perfiles que estamos recogiendo.

Raquel y Lucía, 21 años, Barcelona

Abel Cobos

Esta es la primera vez que estas dos chicas —las más jóvenes con las que hemos tenido la oportunidad de hablar— acuden al salón. La principal razón por la que no han podido perderse esta cita es por lo que el anuncio les suscitaba: "El spot publicitario nos llamó muchísimo la atención, teníamos curiosidad y queríamos ver qué había. Nos gustó que fuera tan feminista y, como apoyamos esta ideología, pensamos que no podíamos faltar". Aunque esto fuera así y, sin duda alguna, el anuncio reivindicaba unas bases indispensables para que la educación sexual cambie y evolucione, las jóvenes se sentían decepcionadas: "Creemos que no ha cumplido con lo que presentaba. Se sigue sexualizando a la mujer, no hay igualdad en lo que se ve en los escenarios y hemos echado en falta mujeres más dominantes y no tan sumisas. Además en cuanto a la educación sexual, no hemos visto en ningún momento el uso de condón, ni siquiera para recordarlo".

La información es necesaria porque muchos jóvenes tienen como referente la pornografía y luego se repiten prácticas en la intimidad: "El hombre es el que siempre acaba satisfecho y en ese momento es como que el sexo ya ha terminado. Nunca se habla de la eyaculación femenina y es importante recordar que existe".

Adrià Moreno, Rubén Martínez y Óscar González, 25 años, Gavà y Castelldefels (Barcelona)

Abel Cobos

“Pues me esperaba más hombres, hay muchas chicas”, dice Rubén, mientras sus amigos asienten. Argumentan que esta presencia femenina sin duda ayuda a crear un salón más igualitario y feminista. De fondo, mientras hablan, una mujer recibe azotes frente a la mirada atenta de una decena de hombres de mediana edad. Es la primera vez que los tres asisten al evento anual, y aseguran que han venido movidos por la curiosidad y para aprender alguna cosa nueva. “¿Cómo el squirt?”, preguntamos. “No, yo ya sé hacerlo”, dice Óscar. Acto seguido, sus amigos sueltan una profunda carcajada.   

Tito Pertu, 42 años, gallego afincado en Barcelona

Abel Cobos

Unas cadenas y unos trozos de cuero cubren el gran cuerpo de Tito, uno de los veteranos del salón, ya que no se ha perdido casi ninguna de sus ediciones. Asegura con orgullo que es fetichista y sumiso y hace ya diez años que trabaja dentro del mundo del porno. Empezó, según explica, porque es "un pervertido, un vicioso" y le gusta "todo lo que tenga que ver con el sexo". Cuando Tito era más joven ya sentía deseo por los pies y todo tipo de prácticas fetichistas: "Con el paso del tiempo me he ido saliendo de la pornografía convencional para adentrarme en el BDSM".

Para Tito, la imagen que el salón promovía en esta edición, no puede conseguirse en este tipo de contextos: "Es un proceso lento porque la falta de educación sexual es un problema social. Hay que reeducar. Está bien la iniciativa pero hace falta más tiempo". Es necesario acudir a este tipo de eventos para descubrirlo por uno mismo, así lo piensa Tito: "El que no ha venido nunca piensa que esto es una cosa oscura, sórdida, sucia y que las mujeres están obligadas. Hay que venir para educarse y aprender e incluso para construir fantasías personales". El Salón ayuda a que se visualice el BDSM y se normalice y, además, se enseñe la forma correcta de llevarlo a cabo.

Estefani Tarragó, 27 años, Tarragona

Abel Cobos

Unas botas por encima de las rodillas mantenían en pie a Stephanie y modelaban su figura mientras tomaba un café en la zona de gastronomía del Salón Erótico. En su camiseta anudada por encima del ombligo puede leerse Tarragoporn que es el nombre de su marca personal, razón por la que acude al evento, para promocionarla. Hace tan solo dos meses que esta actriz porno ha sacado a la luz su marca: "Tarragoporn es una productora nueva donde se intenta tocar una temática muy variada, ya que Stephanie no tiene ninguna vertiente que le desagrade".

La joven lleva dos años y medio en el mundo de la pornografía, en el que asegura que entró porque siempre le ha gustado, incluso desde pequeña: "Vi la oportunidad y entré. Además, he estado siempre apoyada por las personas que me quieren, mi familia y mis amigos". El Salón Erótico ha intentado, en esta edición, promover una imagen reivindicativa que, según Stephanie, "no es cosa de los actores o las actrices educar a los hijos de los demás, eso es un trabajo de los padres que se hace desde la casa de cada uno". La actriz se define como todo lo contrario a sumisa, por ello no cree que ahora se esté potenciando una imagen sexualizada de la mujer, depende mucho del tipo de show que vayas a ver.

Maria José, Marina y Carmena, 66, 69 y 76 años, Barcelona

Abel Cobos

Vemos tres adorables ancianas tomando un respiro de los puestos con penes de plástico, arneses de colores y espectáculos de sexo en directo. Nos acercamos para ver si les podemos hacer unas preguntas, pero nos responden, entre risas, “tenemos que preguntar a nuestro mánager”. Son las abuelas del programa de radio Fricandó Matiner de la emisora catalana RAC105. Tras el beneplácito de su representante, empieza la entrevista. “¿Cuál es vuestra primera impresión?”, preguntamos. “Estamos en estado de shock. Hemos visto y tocado cosas que a nuestra edad…” y hacen un gesto de negación con la cabeza. Creen que el Salón Erótico contribuye a exponer la diversidad sexual, más que cambiar la forma de practicar el sexo. “También se hacían cosicas antes”, pero se escondían y reprimían, y ahí es donde entra en juego el Salón Erótico, normalizándolas.

Pese a que creen que es una buena herramienta de visibilización, para ellas el trato a la mujer es todavía una asignatura pendiente. “Todavía tratan la mujer como un objeto. En el sexo son dos, uno y uno, en relación de iguales”, asevera Maria José. Están contentas y seguro que repetirán. “Tengo 76 y todo me alucina”, dice entre risas Carmena. “A mí lo que más me ha gustado han sido las correas, las botas, los látigos y una fusta de color rojo muy bonito”, añade Maria José, “me la llevaré para castigar a mi gatita cuando moleste”.

Andrea, 25 años, Valencia

Abel Cobos

La mitad de la cabeza rapada y la otra mitad unida en una enorme coleta de color rosa muy llamativo. Andrea, sin duda alguna, atrapa las miradas de gran parte de los asistentes. Es modelo y lleva desde los 16 años trabajando en televisión y diferentes campañas de moda. Ha acudido al Salón Erótico, en esta ocasión, para promocionar Pornovatas, una nueva web de entretenimiento adulto: "En estos cuatro días, además de venir a promocionar la marca, vengo por supuesto a divertirme", asegura la joven que no piensa participar en nada del mundo de la pornografía "a no ser que vaya borracha aunque ni siquiera eso".

Las expectativas de cómo sería el Salón Erótico (ya que es la primera vez que acude) se están cumpliendo: "Básicamente ni me asusta ni me llama la atención, aún no he visto nada que no haya hecho ya". La variedad es protagonista en este evento, al menos así lo piensa Andrea que ha podido ver escenas con hombres, con mujeres y mucha información diferente según al stand al que se acerque: "Hay zonas que enseñan sobre masturbación, otros que muestran cómo se usan los juguetes y hay mucha diversidad en cuanto a temática sexual". 

Thais y Carmen, 35 y 28 años, Barcelona

Abel Cobos

“Nos gusta el sexo y no tenemos tabús. La sociedad ya vive demasiado reprimida como para poner más estigmas a algo tan natural”, nos cuentan Thais y Carmen mientras se dirigen a las aulas de Educación sexual. Vienen al Salón Erótico porque “es un espacio al año donde sentirte, expresarte y ver libremente”. Libremente porque, para ellas, el salón refleja la diversidad de la sociedad, y especialmente la de las mujeres. “Hay talleres pensados para todo tipo de mujeres y de todas las orientaciones, hemos visto muchas sesiones dirigidas al público lésbico”, argumentan.

Opiniones encontradas. Mientras que algunos de los asistentes aplaudieron el compromiso del Salón Erótico con la diversidad, muchas de las mujeres entrevistadas destacaron la necesidad de mejorar en el terreno de la igualdad. También son dignas de mención las diferencias en la percepción del porno dentro y fuera de esa industria. Mientras que la trabajadora en el porno se sentía liberada, otras creían que promovía roles patriarcales y que todavía se tenía que trabajar en ello. En cualquier caso, queda demostrado que el Salón Erótico es más versátil que el usuario medio de Grindr. Aquí encontrarás asistentes de todos los públicos.