8 Cosas Raras Por Las Que Todos Pasamos en Nuestros 20's

Tan pronto como nos graduamos en la universidad, nuestra vida empieza a cambiar gradualmente y a evolucionar como un Pokemon. O tal vez un Gremlin de panza llena dándose un chapuzón en una piscina llamada Edad Adulta. Empezamos a notar canas, y nuestros pantalones vaqueros de secundaria apenas nos pasan más allá de las rodillas... Es una crisis de identidad. Ya no somos niños, pero seguimos sin ser adultos. Somos unos lechoncillos perforados por la vida real. Así que aquí van algunas cosas a tener en cuenta.

1. Todo es demasiado caro

Tan pronto como empezamos a ganar nuestro propio dinero y a vivir por nuestra cuenta, empezamos a notar la cantidad de pasta que se va en cosas estúpidas que sin embargo necesitamos para sobrevivir. Por ejemplo: sábanas, detergente para la ropa, cereales. Solución: hacernos carnés de socio del supermercado más cercano, comparar ofertas y recortar cupones. Eso es, ahora somos amos de casa, así que comportémonos como tales.


2. Tus amigos empiezan a ganar más dinero que tú

En la escuela secundaria y la universidad, todos por igual dependíamos de nuestros padres o de trabajillos basura. Ahora, en cambio, hay una distinción entre tú y tu amigo al que pagan el doble que a ti, y a veces por hacer la mitad. Es normal que la envidia nos corroa. Pero sed pacientes, a vosotros os tocará pronto. Seguid trabajando duro, y por el momento dejad que inviten ellos.


3. La salud empieza a preocuparnos

A medida que crecemos, calorías y carbohidratos se convierten en nuestra peor pesadilla. Antes de los 20, nuestro cuerpo podía comerse cualquier cosa; ahora, empezamos a darnos cuenta del  significado de "colesterol" y "niveles" en la misma frase. Solución: somos lo que comemos, y como todo en la vida, sentido común.


4. No podemos dormir igual y las resacas duran 48h

En algún momento durante los 20 años, nuestro cuerpo comienza a darse cuenta de que ya no es un oso perezoso, y le dice adiós a la hibernación. De pronto no podemos dormir como antes, ni tan profundo, ni tantas horas, y acabamos despiertos un domingo a las 10 de la mañana. A no ser que hayamos salido de fiesta, entonces acabamos despiertos el martes a las 10 de la mañana.


5. Empezamos a comprar en El Corte Inglés

O la sección de Zara Woman. Tener veintipico significa ser dueño de al menos cuatro pares de pantalones de pinzas en lugar de jeans. Nuestro armario empieza a sentir náuseas cada vez que intentamos meterle un top de licra fucsia de Bershka. Pero la ropa adulta puede ser divertida también, y es que lo sexy de una falda de lápiz y un par de zapatos de tacón no lo habíamos vivido hasta ahora.


6. Internet puede traicionarnos

Esas fotos de borrachera, cuando acabamos haciendo balconing en Benidorm, borradlas de Facebook, o al menos cambiadles la privacidad, por favor. En la búsqueda de empleo, son muchas las empresas que ahora rastrean las redes sociales para conocer mejor a sus futuros empleados. De hecho, ni siquiera la opción de privacidad es del todo segura, pues ahora algunas empresas contratan a terceros para espiar a sus empleados. Así que haz un poquito de limpieza de primavera, va.


7. Nos arrepentiremos de haber estado enamorados de alguien

Porque ahora sabemos mejor lo que significa el amor verdadero, el honesto, el que no duele. Es extraño verse a uno mismo sabiamente reflexionando sobre una relación y entender que la persona simplemente no era la adecuada. Se necesita valor para dejar ir a alguien, pero en última instancia, es la mejor cosa que puedes hacer por ti mismo.


8. El tiempo comienza a ir mucho, MUCHO más rápido

¿Dónde quedaron aquellos tiempos en los que estábamos deseando que llegara nuestro cumpleaños? Ahora necesitamos echar el pie a tierra para parar el mundo y bajarnos. Ahora el tiempo vuela. Sucede porque somos multi-task, y mientras estamos realizando todas las tareas que nos ocupan día a día, nos estamos perdiendo irónicamente la vida. Sin darnos cuenta. Pero esto tiene solución. Salid de la rutina, no hay nada que se pase más rapido que horas y horas ordenadas haciendo lo mismo continuamente. Una buena aventura nos alarga las horas. Hacer cosas nuevas e inesperadas nos cambia la percepción del tiempo. Vamos, ¿a qué estáis esperando? Os acabo de dar el secreto de la juventud eterna: una vida llena de emociones.

Crédito de imagen: José Afterol