6 razones por las que tus amigos valen más de lo que imaginas

Dicen que ‘familia solo hay una’, pero, si odias a tu hermano, no te queda otra que joderte. No puedes escoger la que te toca, viene de serie. Sin embargo, en tu mano está elegir los amigos que más conecten contigo y decidir hasta cuándo quieres cuidar y mantener dicha relación. La amistad es un vínculo afectivo libre y recíproco, que a priori no implica las mismas exigencias que las de un lazo sanguíneo o una pareja —sí, el sexo suele complicar las cosas—. Aun así, un amigo puede llegar a ser como un familiar y perderlo puede doler igual que romper con tu pareja. Si llevas un tiempo sin llamar a tu mejor amigo o hace eones que no asomas la peluca por tu grupo de siempre, corre a llamarles para tomar una caña, pues tienes seis buenas razones por las que tus amigos valen su peso en oro.

1. Dan sentido a tu vida

Puede que suene excesivamente profundo y cursi, pero somos seres sociales y en parte estamos en este planeta para relacionarnos. Lluís Sanmiquel, psicólogo y coach, explica esta cuestión citando a la teórica política alemana, Hannah Arendt, quien dijo que “el verdadero sentido psicológico de la vida humana está en nuestra relación con los demás”. El mero hecho de tener planes de futuro con tus colegas, como un viaje, una salida, o simplemente pasar tiempo con ellos, puede ayudarte a iluminar ciertos momentos oscuros, donde no sabes por qué debes seguir hacia delante.

2. De ‘jajas’, pero también en la mierda

‘En lo bueno y en lo malo, en las alegrías y las penas hasta que la muerte los separe’, no hace falta que lo diga un sacerdote, ya que se puede extrapolar a la amistad. Los amigos íntimos están tanto para compartir un rato de risas como cuando estás realmente jodido. Con que tengas uno con el que contar y tu puedas corresponderle de la misma manera, es más que suficiente. Eso no quita que te puedas llevar unos palos como catedrales, pero that's life. Tal vez has sido excesivamente llorica cuando el asunto no lo merecía o no hay quien aguante tu ritmo de fiesta o, simplemente, era un amigo de mierda. Sanmiquel considera que "son una fuente importante de bienestar psicológico y de felicidad que nos proporciona apoyo emocional y seguridad afectiva, aunque no tengamos un contacto frecuente".

3. Te dan bofetadas de realidad

¿Cuántas veces un amigo te ha abierto los ojos sobre ese sinvergüenza que te la estaba pegando con media ciudad o que era un cretino integral? A veces un buen zasca de un amigo cercano es mejor que diez sesiones con un terapeuta. La cosa está en el grado de ceguera que tengas en ese momento sobre el asunto, incluso, este tipo de advertencias han costado la amistad a muchos. Si un buen amigo te da un consejo, escúchale. Aunque ojo que no todo lo que diga vaya a misa, tampoco hay que pasarse.

4. Son un espejo de quién eres

Ya habrás oído lo típico de ‘dime con quién andas….’. Aunque también tengas el clásico amigo de la infancia que no se parece en nada a ti, pero sigues manteniendo el contacto por lo vivido y el cariño que os tenéis, habrás observado que hay grupos de colegas que visten igual y son casi clones. Por algo será. Ese mismo toniquete de voz al contar los chistes, inconfundible, sois amigos del alma. Obsérvalos un poquito a ellos y entenderás mejor quién eres.

En este caso, nuestro experto en coaching asegura que "durante la adolescencia son imprescindibles en la construcción de nuestra autoestima, el desarrollo de las competencias sociales, el crecimiento personal y la construcción de la identidad". Entonces, elige bien.

5. Te empujan fuera de tu zona de confort

Aunque creas que estas muy cómodo en tu grupo de amigos, el mero hecho de hacer planes juntos muchas veces implica que te veas obligado a hacer cosas que por ti mismo no harías. Por ejemplo, eres un ‘cagao’ pero tienes el clásico amigo amante de los deportes de riesgo que te acaba embarcando en un fin de semana de puenting, paracaidismo y buceo con tiburones.

O eres de los que pone papel antes de sentarse en el váter y mira tres veces la fecha de caducidad de una lata, pero acabas en la India comiendo con las manos llenas de porquería y entrando al peor baño de todo el país. O eres un ermitaño empedernido, pero tus amigos te obligan literalmente a tomarte unas cañas y sociabilizarte la noche del viernes… la lista es interminable desde las cosas más mundanas a las más locas.

6. Literalmente sumas años de vida

No es coña, hay estudios que aseguran que tener amigos alarga tu vida. Sanmiquel lo ratifica al afirmar que la amistad contribuye a disminuir la mortalidad, pues reduce las posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares u obesidad. Según estas investigaciones, los señores mayores que conservan amistades son más longevos y tienen mejor salud. Típico grupete de colegas de la tercera edad que sale a darse sus paseos, se echan sus partidistas de mus o juegan a la petanca.  Aunque parezca una tontería, la amistad es salud física y mental.