5 modelos te cuentan lo imprescindible para que hagas un cambio radical

"Si consigues tener un pelo y un cuerpazo de modelo, te sentirás feliz y estupend@", parece gritarte al oído cada anuncio, cada desfile y cada representante de la industria de la moda. Pero, sinceramente, es absurdo atribuir nuestra obsesión por el físico solamente a querer gustarle al de al lado. ¿Te has parado a pensar cuánta pasta les genera a marcas y revistas que nunca acabemos de gustarnos? Para que te hagas una idea de todo lo que se cuece en el mundillo de la moda, ese que incomprensiblemente sigue atrayendo a millones de jóvenes en todo el mundo y quizás tú mismo/a, te traemos las experiencias de cinco modelos que no hablan precisamente maravillas de su profesión y lo que la envuelve.

Cameron Russell

En una charla de TED, la modelo americana Cameron Russell dijo: "A las niñas que me preguntan si podrán ser modelos cuando sean mayores, yo les pregunto: ¿Por qué? ¡Puedes ser lo que quieras! Presidenta de EEUU, inventora del nuevo internet, o una poeta ninja cirujana cardio-torácica". Es más, Russell afirmó que "si te preguntas si serás más feliz con unas piernas más delgadas o un pelo más brillante, reúnete con un grupo de modelos y verás que probablemente son las personas físicamente más inseguras sobre la faz de la tierra".

Siguiendo con su alegato contra la superficialidad, la modelo reflexionó: "Todo lo que he tenido es por mi físico y no por lo que soy. Por lo tanto, también hay gente pagando el precio de su físico". Un potente mensaje que coronó con un "tu imagen es poderosa, pero también es superficial".

Christine Hart

En una entrevista para SModa  la exmodelo española licenciada en Derecho opinó que "empezar con 14 o 15 años es una aberración" ya que "son edades casi infantiles y es fácil caer en espejismos". Reclamó que las niñas empiecen más tarde y que se les proporcione orientación. "La moda es una industria que mueve millones y lo primero es que las chicas sean jóvenes y manipulables. Algunas consumen cocaína para perder el apetito y cumplir el canon. Cuando yo estaba en Nueva York, el rostro de Nina Ricci se tiró por la ventana. Tenía 21 años", explicó.

"Existen muchos tipos de modelos, pero todas han de pasar por el control de calidad de la cinta métrica. Hoy la modelo sufre más la dictadura de la belleza que en los 80. De una talla 38 se ha pasado a una 34 (sobre todo en la pasarela) y las modelos actuales no transmiten", añadió. De hecho, en el libro Lo que las modelos callan, autoeditado por Hart, desveló sus vivencias en una industria que llegó a considerarla “un vejestorio” por iniciarse a los 25.

Victoire Maçon Dauxerre

"En los 80, las modelos de élite eran gente de verdad. Hoy tienes que desdibujarte detrás de las marcas". Ocho meses después de empezar su carrera como modelo, la francesa Victoire Maçon estaba bulímica y con con pensamientos suicidas. Lo dejó. "Nadie lo entendía, todo el mundo me decía que tenia una vida de ensueño, pero nunca había sido tan miserable", contó en su libro Nunca lo suficientemente delgada.

"A veces, en el backstage, las modelos masticaban comida delante de los periodistas, pero corrían al baño a vomitarla una vez se habían ido", incluye en otro pasaje Macon. Sin embargo, el miedo les impide denunciarlo: "Las chicas que están ahora en la pasarela dirían que estoy mintiendo. Si quieren seguir trabajando, no pueden decir nada. Hay un código de silencio en la industria".

Lorraine Pascale

Lorraine formó parte del porcentaje (todavía ridículo) de modelos afrodescendientes que llegan alto, pero también le jodieron la autoestima. "He pasado tantos años de mi vida sin que me gustaran partes de mi cuerpo y siendo esa voz que regaña, juzga y compara. El resultado solía ser yo comiendo compulsivamente", reconoció en una brutal entrevista con The Sun.

"Me paso un minuto comiendo y el resto del fin de semana o de la semana machacándome por haberlo hecho y sintiendo que mi cuerpo es una mierda. Mujeres de todas las formas y tallas que se preocupan por su imagen y quieren sentirse más empoderadas con su cuerpo. Algunas tienen una figura envidiable y, sin embargo, siguen teniendo el pensamiento corrosivo de que no son lo suficientemente perfectas", añadió la modelo.

Edward Siddons

"Ser un hombre no te hace menos vulnerable", escribió este exmodelo inglés en Financial Review. "Los modelos se ven expuestos a menudo a acoso sexual y casi nunca lo denuncian. Y están tan sujetos a la presión de la estética como las mujeres. Las tendencias recientes, por ejemplo, son buscar en la pasarela o bien la masculinidad extrema o una androginia delgadísima. ¿Quieres estar así físicamente? Probablemente hará que caigas enfermo. Ser modelo es aceptar que eres un producto además de una persona, y también un objetivo para depredadores sexuales", sentenció sorprendiendo a muchos que erróneamente limitaban el problema al sexo femenino.

Tschan Andrews

Las personas transgénero son para la industria de la moda algo ‘rompedor’, que 'sacude el mundo', la ‘última tendencia’. Pero, ¿es eso la verdadera inclusión? "Ser ‘trans’ no es una declaración política diseñada para hacer que todo el mundo reconsidere el género", contó la modelo transexual Tschan Andrews en Vogue. Aunque el mundo de la moda la incluyó, no estaba cómoda "renunciando a su identidad por una foto". Durante una campaña de celebración de la diversidad, por ejemplo, le hicieron adoptar roles masculinos o de malote en lugar de femeninos.

"Es como fracturar tu mente (ser tú misma y que alguien te diga que no). Eso trae procesos mentales de disforia, que tú tienes que ir rompiendo durante años", dijo Andrews que recientemente abandonó la profesión tras seis años en los que, según ella, su identidad "siempre estuvo en cuestión y no fue respetada".

Vivir pensando en tener un físico ‘modélico’ no solo es complicado, sino que puede fácilmente cargarse tu autoestima por el camino. Para muchos y muchas, el soñado ‘sentirse estupendo’ simplemente nunca llega. No hay que tratar de pobrecitos a los modelos, sino darnos cuenta de que nadie nos paga por obsesionarnos y que, por tanto, podríamos darnos un respiro. Recordemos que si queremos mejorar nuestro físico, el proceso tiene que hacernos sentir a gusto. Y no olvidemos que salud es belleza, y si ‘embellecerte’ no cumple esa función no sirve para nada.

Nos hemos regocijado recientemente de cómo está cambiando el mundo de la moda, abriéndose a la diversidad y a tallas por encima de la 34. Se han aprobado algunas leyes en Francia y California para proteger la salud en las pasarelas. Pero tampoco vamos a fliparnos, el cambio es a ritmo de caracol y esta industria está a años luz de ser ética o representativa. ¿Y si le das una patada a todo eso? Eso sí que sería un cambio radical.


Crédito de la fotografía: David Collier