Los 5 mitos sobre la marihuana que deberías replantearte

La marihuana y su consumo es uno de esos temas que rebosa de ‘posverdades’ y que, por desgracia, parecen de planetas distintos según la fuente que consultes. Mientras terapeutas y médicos te subrayan las horribles consecuencias de fumar cannabis, existen páginas especializadas y de lifestyle que pintan un mundo en el que todos los presidentes deberían ser como Snoop Dogg. Para quitarnos de encima muchos de estos prejuicios, hemos analizado algunos de los mitos que envuelven los porros y hemos sacado algunas valiosas conclusiones.

Es una ‘droga puente’

Se dice que la marihuana te lleva a consumir otras drogas, pero salvo en adolescentes que empiezan a fumar muy pronto —entre los 13 y los 16 años según datos del Plan Nacional sobre Drogas—, no es necesariamente así. Según los informes de la Drug Policy Alliance , la mayoría de la gente que fuma porros en Estados Unidos no llega a probar otras drogas duras, o no toma ni fuma nada más regularmente. Evidentemente depende de cuán compulsiva es tu actitud, y si eres de excesos, es más probable que cualquier droga, incluido el alcohol, te lleve a probar otras, pero la relación causal no es directa.

Da ‘buen rollito’

Mientras estás fumado, claro. Luego es otro tema. Fumar grandes cantidades de marihuana durante mucho tiempo nos da precisamente el efecto contrario al buscado, porque nuestro sistema dopaminérgico (el que regula la sensación de placer a través de la dopamina) se ve perjudicado a largo plazo y deja de compensarte. Por otra parte, un estudio publicado en la revista The Lancet observó que en personas predispuestas genéticamente, el consumo de marihuana aumenta la probabilidad de padecer brotes psicóticos y psicosis. 

Al final, como ocurre con cualquier otra droga con la que has generado una adicción —y que utilices cuando estás estresado, deprimido o aburrido para neutralizar esa sensación— te pondrás de muy mal humor cuando no la tengas a mano o no lo puedas consumir. En otras palabras, los porros no deberían ser nunca una solución o una manera de mejorar tu estado de ánimo.

Anula el pensamiento 

Este es un tema ambiguo. Si por un lado parece demostrado que la marihuana afecta a la memoria y al proceso de adquisición de conocimientos, por otro, y en dosis controladas, el efecto psicoactivo del THC (tetrahidrocannabinol) puede llevar a un plano más general de pensamiento. Por eso, en según que actividades creativas (arte, escritura, composición...) fumar puede acercarle a uno a lo abstracto. El caso es que cada persona es un mundo —mental y químicamente— y hay quien puede fumarse un porro y salir a correr acto seguido. Pero no nos equivoquemos, si te pasas el día fumado, muy claro no vas a pensar.

No te jode los pulmones

Es el daño más tangible que te causa fumar porros regularmente. Al igual que ocurre con el tabaco, la marihuana irrita los pulmones y su humo desprende una mezcla tóxica de gases y partículas muy perjudiciales, facilitando infecciones y enfermedades como la como bronquitis, el enfisema pulmonar o el cáncer de pulmón. 

De hecho y llevado al extremo, en 2012 un estudio realizado por la British Lung Foundation (BLF) (Fundación Británica del Pulmón) aseguró que los fumadores de marihuana tienen 20 veces más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón que aquellos que solo fuman tabaco. Esto se debía a que una inhalación típica de marihuana es 65% más larga y cuatro veces más profunda que una fumada típica de tabaco, por lo que una persona que fuma hierba inhala cuatro veces más alquitrán y cinco veces más monóxido de carbono que con un cigarro de tabaco. 

Es buena para la salud

Es cierto que la marihuana —sobre todo sus derivados— tienen usos terapéuticos y que supone una de las grandes esperanzas de la medicina en algunos campos, pero de ahí a dar por hecho que inhalar su humo mejorará tu salud hay un trecho insalvable. Que se use en según qué ramas de la medicina para tratar la epilepsia o el glaucoma con éxito, no quiere decir que a ti te haga falta, ni que esté justificado hacerlo.

El tema es reconocer que, aunque no es tan nociva como otras drogas —según un estudio comparativo realizado en Estados Unidos en 2015 el consumo moderado de marihuana resulta más de 100 veces menos peligroso a nivel de toxicidad que el de alcohol, cocaína o tabaco—, la marihuana puede ser una sustancia extremadamente adictiva. Además, es más tentadora entre semana que un ron Cola, así que es fácil que llegue a controlar tu vida. Si consumes, hazlo con cabeza, y sobre todo, no te engañes: hay formas de saber si lo tuyo no es solo un porro de vez en cuando.