5 formas en las que recuperas a tus amigos tras acabar una relación

No, no es un cliché cualquiera. Cuando te enamoras y comienzas una relación sentimental seria te distancias poco a poco de tus amigos. Puedes seguir ahí, junto a ellos, pero no lo estás como antes, ni en calidad ni en cantidad. De hecho, hace ya diez años que Robin Dunbar, antropólogo y biólogo evolucionista de la Universidad de Oxford, convirtió en matemáticas esa vieja idea. En concreto, y tras un profundo estudio, estableció que de media perdemos dos de cada cinco amigos cuando pasamos a tener pareja. Y sí, claro, este fenómeno no afecta por igual a todo el mundo. Hay quienes se convierten en koalas hiperdependientes de sus parejas y desaparecen del mapa y hay quienes logran encontrar un equilibrio entre la pareja y los amigos.

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Pero incluso las parejas más sanas y menos absorbentes lo sufren. Los lazos de amistad se debilitan. Sabes menos de ellos. Saben menos de ti. Te escapas con tu pareja de viaje y te pierdes mil aventuras con tus colegas. Te sientes un poquito más desconectado de ellos. Hasta que tu relación termina y vuelves a encontrarlos ahí, en el mismo bendito rincón donde los dejaste. Y, aunque al principio puedas verlo todo oscuro y no logres sacar nada positivo de la experiencia, poco a poco irás descubriendo que la ruptura te abre nuevos mundos preciosos que redescubrir. Y de todos ellos, los amigos son el mejor. Estas son las cinco formas en las que los recuperas:

1. Vuelven las horas muertas

Nos encantaría que lo fuese, pero la vida no es una aventura flipante cada segundo que transcurre. Está llena de horas muertas. De momentos sin hacer nada donde pasa el tiempo y te dedicas única y exclusivamente a ser. Y, aunque parezca sorprendente, es en esos lapsos de tiempo donde te conoces a ti mismo, a tu pareja y, por supuesto, a tus amigos. Ahí surgen los planes más espontáneos y geniales. Ahí surgen las conversaciones más interesantes e íntimas. Ahí surge esa sensación de conexión. Y volver a sentirla es pura vida.

2. Reaparecen en tus planes

Incluso aunque tengas una mentalidad saludable y sepas descansar de tu pareja de vez en cuando, lo habitual es que tu pareja sea la prioridad número uno a la hora de acompañarte en cualquier plan que se te pase por la cabeza. Ya sea ir a tomar una cerveza, comprar unos billetes de avión hasta las islas Reunión o mudarte. Ahora son tus amigos quienes viven todos esos momentos contigo de nuevo. Vuelven a un primer plano. Y aportan a tu vida sensaciones y motivaciones que habías perdido por completo.

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3. Reconectas emocionalmente

Aunque cada cual distribuye sus deahogos de manera distinta, lo cierto es que cuando tienes pareja terminas por apoyarte emocionalmente en ella. Y es normal. Te conoce como nadie. Te entiende como nadie. Y te quiere como nadie. Sin embargo, cuando la relación acaba te encuentras un tanto desamparado y acabas reconectando emocionalmente con tus amigos. Ellos te escuchan. Ellos te animan. Ellos te aportan nuevas perspectivas y enriquecen tu digestión de todo cuanto pasa en tu corazoncito. Vuelves a tener un ejército emocional.

4. Irrumpe la experimentación

Las relaciones suelen generar sedentarismo. Después de un tiempo, la vida sentimental termina por adquirir un tinte monótono. Una monotonía preciosa, llena de cariño y complicidad, pero monotonía al fin y al cabo . Y aunque no siempre es así, pues hay parejas muy dinámicas capaces de estimularse con planes nuevos una y otra vez, en líneas generales la vida es bastante más impredecible cuando formas parte de un gran grupo de amigos. Te dejas llevar más y te embarcas en más locuras. Cada día puede ser una aventura.

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5. Os redescubrís intelectualmente

Los años que habéis estado desconectados —o no tan conectados como solíais estar antes de que te entregaras en cuerpo y alma a tu relación de pareja— han sido años de crecimiento para todos. La vida es así: nunca paras de aprender y de evolucionar. En madurez, en criterio, en inteligencia, en perspectiva. Así que, en cierto modo, tus colegas y tú ya no os conocéis tanto como antes. Sois los mismos pero infinitamente diferentes. Y la ruptura es una buena oportunidad para redescubrirlos, ver cuánto han cambiado y volver a aprender de ellos. También para dejar que conozcan al nuevo y verdadero tú que ha crecido dentro de la pareja durante todo este tiempo. Sin tapujos y sin miedos. Después de todo, estás con las mejores personas del mundo.