5 formas de gastar tu dinero que no merecen remordimiento

Siempre puedes recuperar el dinero que has gastado, pero el tiempo que desaproveches no volverá jamás

El mundo ofrece una cantidad inagotable de aventuras. Y yo quería vivirlas todas. De verdad. El alma se me ensanchaba dos o tres kilómetros cuadrados solo de pensarlo. Pero un día, no sé muy bien cuándo ni por qué, empecé a tener miedo. Miedo al ceroeurismo. La idea de gastar el dinero que tenía comenzaba a provocarme más y más ansiedad. Un monólogo interno se repetía en bucle en mi cabeza cada vez que fantaseaba con alguna nueva experiencia: "¿Y si el futuro va mal? Anda, no seas tonto, conserva el dinero. La seguridad que te aporta vale mucho más".

Pero es mentira. Esa seguridad era una ilusión. Una necesidad ridícula de control. Y tuve que vivir un maremoto emocional para entender de verdad, con el corazón, esa frase manida pero tremendamente sabia que muchos gurús motivacionales han repetido hasta la saciedad: que siempre puedes recuperar el dinero que gastas, pero no el tiempo que dejas correr. Después de todo, ¿para qué demonios quieres la pasta si no vas a gastarla en vivir todo cuanto merece ser vivido? Aquí van cinco cosas en las que deberías gastar sin sentir remordimiento alguno.

Viajar hasta quedarte sin pies

Aviso a milenial: no hace falta que escribas en tu perfil de Tinder que te encanta viajar. No es algo especial. A todos nos encanta. Porque es maravilloso y forma parte del genoma nómada humano. Lo que sí deberías escribir, con toda la honestidad del mundo, es si estás haciendo todo lo posible por hacerlo. Porque siempre hay excusa. El trabajo, la pareja o el dinero, sobre todo el dinero. Pero óyeme bien: salir a conocer el mundo merece cada céntimo de euro que te cueste. Te hará muchísimo más feliz y te dará mucha más paz que echar un vistazo a tu "tranquilizador" saldo.

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Invertir en ti mismo

Nunca es tarde para cambiar las cosas. El laberinto de frustración que sufres por haber elegido mal tu camino en la vida o por haber acabado donde no querías, tiene salida. Alcanzar tu sueño, por muy hollywodiense que suene, es absolutamente factible. Pero probablemente debas tomar unas cuantas decisiones gordas para hacerlo. Y una de ellas, la mayoría de veces, es la de gastar bastante dinero. En una nueva carrera. En un máster. En montar tu propia startup. Que no te de miedo invertirlo. Es el mejor uso que podrías darle a todos esos dígitos de tu cuenta.

Aprender muchas chorradas

Aprender a surfear. O a tocar el banjo americano. O a grabar documentales posmodernos sobre el mosquito tigre. Aprender a hacer cosas que no te darán rentabilidad ninguna. Que no llenarán tu currículo ni terminarán convirtiéndose en tu modo de vida. Aprender por aprender. Por divertirte un rato antes de saltar a la siguiente y así hasta que tu curiosidad quede saciada del todo. Esto nos cuesta un mundo. Nos decimos: "¿Dónde voy yo comprándome un banjo? ¿Dónde voy yo pagando esas carísimas clases de surf?". No lo pienses más. Si te hace feliz, vale la pena.

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Hermosearte

Vivimos tiempos hermosos. La tiranía de la belleza canónica se tambalea al fin. Pero aceptar que todos los cuerpos son válidos en su singularidad no significa castrar las ganas de mejorar. Porque aceptación y conformismo nunca fueron sinónimos. Por eso convertirte en la versión de ti que siempre has deseado es una forma estupenda de gastar tu dinero. La mensualidad del gimnasio, el entrenador personal, la docena de tatuajes que llevas cinco años anunciando o ese tratamiento de implante capilar tan caro. Hazlo. Sin más. Te lo mereces.

Compartirlo con amor

Ser solidario te hace mucho más feliz. No lo digo yo: lo dice un estudio de la Universidad Complutense. Aunque no hacía falta porque todos hemos sentido cómo se nos inundaba de dicha el corazón cuando compartíamos algo con los demás. Luego esta certeza queda sepultada por los miedos y codicias del ego, pero sigue ahí, y podemos rescatarla. Ya sea para ayudar a esa ONG en cuya causa crees tantísimo, para pagarle a tus padres unas vacaciones en Roma o para invitar a tu colega a cenar. Solo es dinero. El amor te da mucho más.