3 lecciones que todos deberíamos aprender de Carolina Marín

La andaluza consiguió ayer en China su tercer título mundial en bádminton tras un año de superación

Aunque hasta hace muy poco nos sonase casi alienígena, el bádminton es un deporte de masas en algunos países asiáticos como China, Indonesia o Corea del Sur. No en vano, China ha ganado 65 medallas de oro en los 24 Mundiales disputados hasta la fecha. Pero con la victoria de ayer en China, la reina vigente del bádminton mundial tiene nombre y apellido español: Carolina Marín. La andaluza de Huelva ha ganado la categoría individual femenina en tres de los últimos cuatro Mundiales. Y tenemos muchísimo que aprender de ella.

1. No hay imposibles

Carolina Marín tiene 25 años. Puede parecer muy joven —y lo es—, pero la capacidad de superreflejos que exige el bádminton hace que los años pasen factura de una forma especial. Los bajones de rendimiento suelen ser irreversibles. Salvo en el caso de Marín. La deportista española ha trabajado muy duro durante todo el año para readaptar su juego y recuperar el trono. De paso, se ha convertido en la primera mujer de la historia en conseguir tres Mundiales. Chapeau.

2. Superación como forma de vida

Hay algo que distingue a los buenos deportistas de los campeones: la fortaleza psicológica. Esa solidez mental marca la diferencia a lo largo de los partidos, los campeonatos y la vida deportiva. Marín, como ella misma ha explicado en una entrevista con El Mundo, perdió ese factor psicólogico de confianza, pero no se rindió: “En las tres semanas anteriores al campeonato trabajé muchísimo con mi psicóloga. En la pista he demostrado que podía volver a ser yo. Esa ha sido la clave de la victoria del Mundial”.

3. Quiere más

Es, matemáticamente, la mejor jugadora de la historia del bádminton. Y ha conseguido serlo a pesar de salir de un país con una escasísima tradición en este deporte. Pero la jugadora onubense quiere más. Sus palabras al diario ABC hace unas horas lo ejemplifican a la perfección: “No. No me marcaré un techo nunca. Hasta que me retire seguiré luchando a tope por ganar todo lo que pueda”. Entre otras cosas, Marín aspira a recuperar el número uno del ranking, que ostenta ahora mismo la china Tai Tzu Ying. Lo consiga o no, Marín se ha ganado a pulso ser un referente para todas nosotras.