3 claves para entender qué es el internet neutro y cómo te afectaría si te lo quitaran

Internet a dos velocidades. Uno para ricos y otro para los que no tienen dinero. Uno rápido y de calidad y otro lento que nos obliga a levantarnos constantemente del sofá porque la película se detiene. No se carga. Podría ser una distopía, pero en Estados Unidos será una realidad muy pronto.

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), controlada por el partido de Donald Trump, ha acabado con la llamada neutralidad de internet. Esta viene a describir que, como hay páginas páginas como Netflix, Spotify, etc. que tienen una gran cantidad de datos y necesitan una importante infraestructura por parte de las operadoras, como Jazztel, Movistar, Orange, etc. estas no les pueden cobrar por este servicio de más que necesitan para evitar así que ellas suban los precios a los clientes que quieran verlas con buena calidad. Lo prohibió Barack Obama en 2015 asegurándose así de que todo el mundo tuviera un acceso a internet rápido sin tener que pagar más. 

En estos momentos, una normativa de la Unión Europea (UE) también evita que en España tengamos que enfrentarnos a esta realidad. Aunque, si los proveedores de internet han convencido al gobierno de EEUU, ¿quién nos garantiza que algún día no lo consigan con la UE? Según el ingeniero en telecomunicaciones, Ramon Palacio, la respuesta es nadie. “Acaban de ganar una pequeña batalla. Así que es muy probable que pueda pasar en toda Europa”, añade.

En el caso de que esta hipótesis irrumpa en nuestros ordenadores, ahí van tres claves que nos ayudarán a entender lo jodidos que podríamos llegar a estar en un futuro no muy lejano.

Imagen relacionada¿Qué ocurriría con Netflix y HBO?

Las compañías de internet podrían reducir la calidad de plataformas que necesitan una cantidad voluminosa de datos, como las de series y películas, porque ocupan demasiado espacio en su red de equipos de telecomunicaciones y fibras ópticas, advierte el Palacio, que también es portavoz de la Asociación Catalana de Ingenieros de Telecomunicaciones. Ante esto, por ejemplo, Netflix tendría que pagar más por el servicio y nos cobraría más a nosotros si queremos evitar ver a los dragones de Daenerys Targaryen pixelados. Podríamos escoger entre dos plataformas de Netflix, una en la que abonando los aproximadamente 8 euros que cuesta ahora nos arriesgaríamos a ver capítulos repletos de interrupciones y otra más cara en la que nuestros personajes favoritos aparecerían nítidos. Así que sí, tendríamos que pagar más por seguir con lo que hemos tenido siempre.

¿Y con los servicios gratuitos?

La calidad de las redes sociales (Facebook, Instagram o Twitter), que también necesitan grandes cantidades de datos, podrían sufrir el mismo deterioro, indica el experto. Entonces también habría dos Instagrams, uno gratis en el que nos costaría años hacer un scroll para ver los últimos posts de nuestros amigos y otro de pago con el que nos enteraríamos de cualquier novedad al segundo. En ese caso, nos encontraríamos ante el fin de la gratuidad de los espacios más utilizados de la red.

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¿Se reduciría la variedad de contenidos?

“Sí hay más filtros, hay menos variedad”, confirma Palacio. En el marco del internet neutro en el que nació Facebook 18 años atrás, nadie le puso ningún impedimento para que se desarrollara. Pero, también de acuerdo con el experto, si lo hubiese hecho ahora los proveedores "le hubiesen estrangulado" porque consume “muchísima red”. En otras palabras, en este hipotético escenario nos arriesgaríamos a perdernos los “Facebooks” del futuro u otras plataformas que revolucionarían nuestra forma de comunicarnos con el mundo otra vez.

Sí, se trata de una suposición, pero también podría ser una advertencia. Porque, como hemos visto en infinitas ocasiones, no hay nada que no pueda ocurrir en la red.