10 Hábitos Que Te Chuparían Toda La Energía Y Acabarían Fulminándote

En la vida hay ruido. A veces, es más fácil captarlo, como cuando necesitas urgentemente bajar el volumen de la radio del coche para saber qué dirección tomar. Pero otras es más sutil, un poco más hijo de puta. Dejando de lado a esas personas, que algunos llaman "vampiros", a las que no te acercarías ni un pelo, he aquí un listado de los diez hábitos tóxicos que te chupan de todo menos lo bueno, la energía, y que sí están cerca de ti. Como que están en tus manos. Aplaude y... ¡machácalos!

Fingir que todo va bien, y no

Deja de aparentar. No hay nada malo en sentir que flojeas. Por suerte, no eres un robot -aunque tampoco un drama-. Exprésate y manifiesta emociones. Llora, así limpiarás todas las legañas y sanarás heridas. Los ojos también tienen sus penas, penitas, penas.


Arrastrar el pasado cual losa

¿Cómo? ¿En serio? Si estás enfermo de curiosidad, bienvenido al club. Pero ni se te ocurra anclarte en el barco que zarpó hace tiempo, sí, aquel al que le dijiste bien alto: "¡Puerta!". El "y si", "pero yo antes" y "me hubiera gustado" no saldrán jamás por tu boca. Repeat, please.


Cualquier futuro pensado fue mejor

No way. Ni pasado, ni futuro, ni pretérito ni condicional. Eres hoy y este momento. El futuro no es una vía de escape. Así que no planifiques reírte mañana, hazlo en este instante, valiente.


Esconderse bajo la lluvia

Las lluvias torrenciales sacan lo mejor de ti, no solo el paraguas. Humedecen tu ego y eso, a veces, va bien para aprender lo que es tener humildad. Así que no dejes de cantar bajo la lluvia. Algún día agradecerás esos chaparrones que te hicieron más fuerte.


Complejo de Peter Pan: evitar crecer

La libertad comienza cuando eres dueño de tus decisiones. Las consecuencias son palabras para adultos y, resistirse a madurar, es un error. Puede que no sea un plato de buen gusto al principio, pero abandonar la zona de confort y crecer es el principio de tu historia, sin lastres. Cada punto de inflexión viene seguido de un principio, y no de un final, no lo olvides. Apreciarás la diferencia si canalizas la energía hacia el progreso personal y profesional.


Lamentarse y lamentarse y nunca tomar las riendas

Este es, de todos los gases, el más tóxico. ¿Por qué usar tu imaginación para alimentar preocupaciones y perderte el ahora? Cánsate de haberte esforzado, y no de hacer nada. Gasta esfuerzo esforzándote.


No te quedes sin aire... ¡por nadie!

Cuando te notes asfixiado, respira. Guárdate suficiente oxígeno cuando estés con otra gente. Eso te hará inteligente y menos egoísta, aunque te suene raro. Sé tu mejor amigo y enamórate de ti mismo antes de empezar con alguien, y el amor que expulses será real, no conviertas tu relación en una búsqueda de amor para compensar tu déficit sentimental.


Tomarse todo a pecho

No te lleves todo a lo personal, ni te lo tomes a pecho, ni mucho menos literalmente. Te quitarás un peso de encima. Será como fumarse un arsenal repleto de libertad. Ya no necesitarás la máscara de oxígeno para protegerte. Si la otra persona expulsa mierda, que se lo haga mirar.


Absorber los malos pensamientos

Elige ser un desgraciado y encontrarás justificaciones para convertirte en este tipo de persona. ¿Es lo que quieres? ¡No! Entonces, empieza a ser divertido, creativo y ridículo, sé exageradamente positivo (funciona el 99% de los casos). Sobre todo no te creas todo lo que escuches.


Vivir en la incertidumbre en lugar de dejarse llevar

Déjate llevar. Déjate llevar. Dé-ja-te lle-var. La vida es, muchas veces, riesgo. Sé rebelde, haz cosas raras. No te cuadricules, milenario. Todos tenemos derecho a respirar solos y relajarnos porque no tengamos la agenda del día siguiente planificada.


Dicho esto, sal de tu cabeza y vete a pisar la nieve más próxima a la acera de tu casa. Best!

Créditos de la imagen: Jairo Álvarez