10 Claves Por Las Que No Deberías Creer En Las Listas De 10 Claves

Crédito de la imagen: Ashley Sophia Clark

Sería muy práctico que al nacer nos dieran un manual de instrucciones. Qué cómodo si tuviéramos las claves auténticas de cómo ser feliz, tener una relación perfecta y un cuerpo diez. Pero, asumámoslo, si internet está lleno de listas, fórmulas y métodos milagrosos es porque vivimos, tanto tú como nosotros en Código Nuevo, permanentemente en una búsqueda insaciable de esa llave que abra todas las puertas a nuestra felicidad eterna. Nos ahorraríamos muchas relaciones desastrosas, dietas estafa y errores de los que lamentarnos, ¿pero qué gracia tendría? 

1. No hay una fórmula válida para todos

Cada caso es un mundo, y lo que a ti te salvó a otro puede matarle. Hay consejos que les sirven a algunos y a otros no les funcionan, así que no pienses que cualquier clave es universal y te servirá SEGURO, porque existen tantos métodos válidos como personas.


2. Enfermos de hipocondría cibernética

Admítelo, eres de los que buscas en Google cuando te duele algo y te montas películas en seguida. Pues ojo con las listas porque deberían estar prohibidas bajo control médico para personas como tú. Puede que despierten fantasmas dentro de ti, inseguridades sobre algún aspecto de tu vida. Y a lo mejor no te pasa NA-DA.


3. Tus amigos dan mejores consejos

A veces la gente que nos rodea nos aconseja y no les escuchamos, cuando son quienes más nos conocen y quieren. Sin embargo tendemos a dar validez a cualquier cosa que vemos en un documental o un artículo. Deberíamos ser un poco más críticos con lo que leemos, en vez de ser demasiado duros con las personas cercanas.


4. Una lista de claves puede arruinarte la felicidad presente

No te frustres porque tu pareja no cumpla las diez claves de la pareja ideal. ¿Podrás ser feliz con tu pareja con defectos - como todos, a ver si es que crees perfecto- después de leer todo lo que debería hacer alguien si de verdad te quiere? A veces la clave está en apreciar lo que uno tiene. Tal vez no sea lo mejor, pero ello no significa que no sea bueno.


5. Hay veces en que la respuesta está dentro

No podemos pedir a Google o a Siri que respondan a todas nuestras dudas existenciales. De vez en cuando sería bueno callarnos, apagar el móvil, tomarnos un café con nosotros mismos y empezar a preguntarnos qué queremos. A menudo sabemos la respuesta pero nos da miedo admitirla.


6. Del dicho al hecho

El peligro de leer una lista de cosas positivas es que ocurre algo parecido a lo que hacemos con los propósitos de año nuevo o a las tareas que apuntamos en la agenda de la semana. De poco sirve si solo se quedan en una lista y no se trasladan a la práctica. En ese caso se convierten en una especie de premio de consolación para que sintamos que aunque no ha salido todo bien, nosotros lo hemos intentado. No cuela.


7. A menudo te preguntarás si eres un bicho raro

Puede que te entre una crisis si ves una lista de "10 claves para ser la mujer perfecta" y solo cumples 2. Te preguntarás: ¿me pasa algo a mí o al que ha escrito esta lista de claves?


8. Podríamos ser solo etiquetas

Hay listas que hablan de claves para entender a un milenial, ¿pero qué pasa si juzgas antes de hora a los demás en función de si son hombres, mileniales o incluso según su procedencia? Más allá de cualquier lista de cualidades, cada persona es un mundo único e irrepetible.


9. Lo perfecto es enemigo de lo bueno

No hay que obsesionarse con cumplir las listas a la perfección. Para empezar porque nadie las cumple del todo y eso nos hace más humanos. Deberíamos buscar una mejora constante, aspirar a crecer cada día, pero sin angustiarnos por conseguirlo YA. El crecimiento personal es una carrera de fondo.


10. La ilusión del control

La era de la "infoxicación" en que vivimos nos hace sentir algunas veces la falsa ilusión de que controlamos la situación, de que la información es poder y con eso basta. Pero esta máxima no puede aplicarse a todo: las relaciones personales son inexactas y no se pueden encasillar en teorías al cien por cien, aunque haya una parte predecible en nuestros comportamientos.

A veces vivimos demasiado adictos a listas de claves, esperando leer algo que nos haga sentir que todo está bien, a pesar de que mientras tanto la vida continúe imperfecta. En realidad la vida es imperfectamente encantadora, porque parte de la gracia es haber nacido sin un manual de instrucciones.