Wonder Woman llega para demostrar que se puede ser mujer, fuerte y heroína

Wonder Woman es la peli de superhéroes que necesitamos porque no es una peli de superhéroes: es la puesta en pantalla de una heroína. Y lo de ‘súper’ es superfluo. Desde luego, la protagonista de la última apuesta de DC por levantar cabeza tiene poderes sobrehumanos (súperfuerza, súpervelocidad, el pack completo, vaya), pero eso no es lo que la hace grande. 

Si Wonder Woman es una heroína —a secas— es por las implicaciones de esta palabra. Para la activista y escritora estadounidense, Maya Angelou, el término define a "cualquier persona que trata de hacer del mundo un lugar mejor para vivir". A Diana —la “mujer maravilla” del título, en esta ocasión encarnada por la israelí Gal Gadot— la definición le sienta como un guante, o como un brazalete.

Nacida heredera del reino de Temiscira, un paraíso tropical habitado solamente por mujeres guerreras, Diana no se conforma con la tranquilidad de su burbuja. Una frágil calma quebrada en cuanto se entera de que el mundo se enfrenta a la mayor catástrofe hasta la fecha. Hoy en día la conocemos como 1ª Guerra Mundial, como un capítulo oscuro en los libros de Historia, pero en la segunda década del siglo XX ese conflicto se vivía como el Apocalipsis.

Aquí aflora el carácter de Diana: su interior pacifista, su empatía y su pureza de espíritu —según la definición de la crítica Wendy Ide en The Guardian—. En tiempos en los que el supuesto valor moral de los protagonistas de las adaptaciones de cómic se mide en testosterona y capacidad de partir cráneos, resulta reconfortante encontrarse un personaje como esta Wonder Woman, más heroína que la mayoría de esos supuestos súpers.

Dar el primer paso: la esencia del heroísmo

La escritora P.L. Travers —creadora, entre otros personajes, de Mary Poppins— se preguntaba en The World of the Hero si un héroe es aquel “dispuesto a dar el primer paso”. “Por supuesto”, podrían responderle Patty Jenkins y Allan Heinberg, respectivamente, la directora y el guionista de Wonder Woman. La protagonista da el primer paso hacia fuera de su isla a pesar de los obstáculos, pero también la propia película supone un primer paso: es la primera de su clase en estar protagonizada por una mujer.

Ya, no debería ser noticia que en 2017 una película tuviera una protagonista femenina pero lo es en un panorama tan repleto de Pitufinas. Así, a bote pronto, podemos contar con los dedos de una mano las superheroínas con papeles relevantes en el boom contemporáneo de películas basadas en cómics: la Viuda Negra y Scarlet Witch en Los vengadores, Gamora en Guardianes de la Galaxia, Mística en la saga X-Men, Catwoman en Dark Knight Rises y no hay mucho más que contar.

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Leyendo esta lista de “los 10 mejores personajes femeninos del Universo Cinematográfico Marvel”, no deja de ser triste que tenga que llenarse a base de las series de Netflix y personajes tan secundarios que uno podría olvidarse de que tienen nombre. Por suerte, Wonder Woman llega dando un puñetazo en la mesa: es posible ser mujer, ser fuerte, tener una personalidad interesante, protagonizar un blockbuster de superhéroes y —ojo al dato— reventar la taquilla con una recaudación récord de 100,5 millones de dólares en su estreno.

Visto lo visto, solo queda esperar a que llegue a nuestras pantallas —en España se estrena el 23 de junio— para poder sumergirnos en un cuento empoderador sobre una amazona que no se conformó con ser mediocre. Un modelo para todos, especialmente los más pequeños, como el protagonista de la anécdota que la escritora Emery Lord compartía en Twitter:

Traducido, se enamora del niño de diez años que estaba sentado a su lado en el cine y que susurraba “¡No, Diana!” cada vez que Wonder Woman se pondía en peligro. Y es que, como cantaba Bonnie Tyler, necesitamos un héroe. O, mejor, una heroína.