Puede Que Walt Disney Fuera Andaluz Y Tú Sin Saberlo

¿Os imagináis cómo sería si la Cenicienta hubiera nacido en Badajoz? ¿Y si Ariel, la sirenita, bucease en aguas de la Costa Brava? Tal vez los príncipes y las princesas de Disney, en lugar de comer perdices para ser felices, se apretasen un cocido si su historia de amor se desarrollase en el Monte del Pardo. O una fabada si fueran asturianos.

No, no nos hemos vuelto locos. Seguro que todos conocéis la leyenda que asegura que Walt Disney está criogenizado, a la espera de que los médicos descubran una cura para sus enfermedades. Los mitos en torno a la figura del genial dibujante han sido muchos, pero puede que este del que os vamos a hablar sea el que más visos tiene de ser cierto.

Allá vamos: Walt Disney se llamaba en realidad José Guirao Zamora, y nació en Mojácar (Almería) en 1901. Parece increíble, pero hay muchas pruebas que apuntan a ello.

Primero, vamos con la versión oficial: Walt Elías Disney nació, efectivamente, en 1901, y fue hijo de Elías y Flora Disney. Punto. Pero la historia paralela, la que da lugar a la leyenda del pasado andaluz del creador de Mickey Mouse, asegura una cosa bien distinta. En realidad, el niño José Guirao Zamora fue el fruto de un idilio entre el médico de Mojácar y una lavandera que servía en su casa, Isabel Zamora, a principios del siglo XX. Otra teoría apunta a que el verdadero padre fue un verdulero ambulante que tampoco quiso reconocer al pequeño.

El caso es que, en aquella época, muchos almerienses emigraban a Estados Unidos e Isabel, repudiada por su amante y huyendo del “qué dirán”, decidió embarcarse camino a Chicago, donde su hermano ya había emigrado años atrás. Allí comenzó a servir en casa de otro matrimonio, los Disney, que acogieron al pequeño en adopción y lo bautizaron con el nombre de Walt Elías Disney en 1902. ¿Parece una peli, verdad?

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Suena peregrino, pero el que fuera su vecino en Chicago, Tito del Amo, se ha encargado de investigar el caso. Todo parece un cuento, como no podía ser de otra manera: del Amo creció en la misma calle que los Disney allá en Chicago, y su vida le terminó llevando a mudarse a Mojácar. ¿Casualidad, destino? Quién sabe. El caso es que, al llegar a Andalucía, se encontró con esta leyenda y comenzó a indagar.

En primer lugar, le sorprendió la historia que contaban los viejos del pueblo. Recordaban que, en 1940, tres americanos trajeados llegaron a Mojácar a bordo de un cochazo para pedir la partida de nacimiento del niño José Guirao Zamora. Todo muy normal.

En segundo lugar, otro factor asombroso: Walt Disney era casi idéntico a otros hijos del médico del pueblo, sus supuestos hermanos de padre. Rasgos ibéricos, pelo moreno, no demasiado alto… El prototipo de españolito de la época.

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Y, por último, otro asunto sorprendente. Walt Disney siempre sintió mucho cariño y fascinación por todo lo referente a España. Fue su intención construir Disney Land en el Cabo de Gata, a unos kilómetros de su presunto pueblo natal, y también cuentan que él mismo le confesó a Salvador Dalí, con el trabajó en más de una ocasión, que había nacido en Andalucía.

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Pero nunca se pudo comprobar. Tito del Amo, en su investigación, consiguió contactar con una de las hijas del verdulero ambulante, el otro posible amante de Isabel Zamora. Doña Hermenegilda era una señora ya mayor, pero sus hijos aceptaron dar el ADN de su madre para poderlo cotejar con los descendientes de Disney. Sin embargo, el proceso se encontró con la negativa de la hija de Walt, que no quiso prestarse a las pruebas.

Del niño José Guirao Zamora nunca más se supo en Mojácar. Tampoco existe ninguna partida de nacimiento de Walt Elías Disney en Chicago. Tres americanos viajaron en el año 40 a una Mojácar que no tenía luz ni agua corriente y a la que rara vez llegaba un coche, mucho menos extranjero. Sus supuestos hermanos eran casi fotocopias del mago de la animación. ¿Fantasía o realidad? Jamás sabremos la respuesta. Pero resulta romántico pensar que la Cenicienta, la Bella Durmiente, Merlín y Mickey Mouse salieron de la cabeza de un español. Tal vez si alguien hubiera invitado a Disney a una buena paella, él mismo hubiera dado una rueda de prensa para proclamar a los cuatro vientos que sí, que de Chicago nada, que él era más español que la Giralda.