Por Qué No Vas A Poder Parar De Escuchar El Nuevo Disco De Bon Iver

Aunque llevábamos desde 2011 esperando nuevo disco de Bon Iver, la ansiedad se ha intensificado durante los últimos meses por los adelantos que el músico de Wisconsin nos iba ofreciendo. Justin Vernon, el líder del grupo que forma junto a Mike Noyce, Sean Carey, Colin Stetson y Matthew McCaughan, ha ido atrapándonos con pequeños bocaditos en forma de canciones de su nuevo trabajo: 22, A Milion. Este álbum también sigue con su línea innovadora del folk, conquistando nuestros corazones con magia y delicadeza.


Las canciones

Hasta mañana día 30 no se podrá escuchar el disco completo de manera oficial, pero una reciente actuación de Bon Iver en el festival Eaux Claires de Wisconsin desveló el contenido de este nuevo proyecto que está debajo de este párrafo. Va a tener 10 canciones de nombres muy (MUY) extraños y parecen continuar con su forma de componer, siempre desde un punto tan sentimental como desgarrador, muy profundas. Arranca con emotividad en 22 (Over Soon) y la frase “esto terminará pronto”, que representa a los fantasmas del pasado vividos por Justin en sus momentos de depresión, pero ya en la segunda con el título '10 d E A T h b R E a s T ⊠ ⊠ ' (tal cual, con los cuadraditos y todo), se muestra más rítmico. No van a ser canciones fáciles o pegadizas pero los matices van escalando por momentos.


El sonido experimental

Nada mas empezar escuchamos una mezcla de instrumentos de viento con teclados y otras partes más electrónicas que sin duda nos llevan a definir el sonido como experimental dentro del universo Bon Iver, ya que hay un salto estilístico respecto a sus anteriores trabajos. A pesar de este matiz diferencial, lo cierto es que desde la cuarta, titulada '33 GOD', y quinta canción, '29 #Strafford APTS', recuperamos las formas del disco Bon Iver (2011) o de su álbum de lanzamiento, esa pieza de amor platónico llamada ‘or Emma, Forever Ago (2008).


Su pasión, For Emma

Si algo define la carrera de Bon Iver es la mezcla de nostalgia con una ristra muy sentimental y apasionada, esa que arrancó con un primer disco en forma de oda a superar una relación. Ha cambiado desde 2008 y ya no es aquel chico desolado que nos hacía llorar con canciones como Flume, Skinny Love o la mítica For Emma, pero el falsete sigue acompañando a su padecimiento personal en canciones como 8 (Circle).