Tuca & Bertie, la serie que refleja todos esos dramas que compartes con tus amigas

La creadora del personaje del caballo adulto vuelve con una serie surrealista que retrata las intimidades de dos amigas mientras se hacen adultas

Tuca y Bertie podríamos ser tú y yo. O dos amigas cualquiera, que llevan toda la vida compartiendo cotilleos, varios años viviendo juntas y pocos días separadas porque una de las dos ha decidido mudarse con su novio. Sus dramas podrían ser los nuestros: una no se adapta a su nueva vida de soltera, la otra no sabe cómo mantener viva la llama del sexo con su novio o no consigue que la asciendan en el trabajo porque es mujer. Los problemas cotidianos de todas nosotras, pero dentro de un universo surrealista que se detiene en detalles geniales con los que no paras de reírte, como cuando una teta de Bertie, cansada del acoso, se separa de su cuerpo y decide ir a emborracharse para desconectar.

Netflix acaba de lanzar los diez capítulos de la primera temporada de Tuca & Bertie, de Lisa Hanawalt, la misma ilustradora de Bojack Horseman, el caballo-estrella de la tele deprimido que lleva seis temporadas en la plataforma. Son capsulitas de veinte minutos que se consumen en un momento, la serie perfecta para un sábado por la mañana o un rato perdido a la hora del almuerzo. Sus personajes son tan humanos que son animales, dos amigas bestias que se hacen adultas y todos los tropiezos que acompañan este proceso. Esta vez, las protagonistas son pájaros. Bertie, un pájaro cantor, bajita, elegante, responsable, y Tuca, un tucán, alta, exagerada, explosiva e insegura. La primera no consigue librarse de la culpa de haber abandonado a su mejor amiga, su BBF (Best Bird Friend) y se pasa el día preocupada por Tuca, que lidia con un trauma de abandono excesivo, pero habitual. El clásico miedo a crecer sola.

Hanawalt utiliza efectos de sonido y, sobre todo, elementos improbables dentro de las ilustraciones para alimentar un mundo femenino delirante (las ilustraciones cambian de estilo o de repente se convierten en un videojuego o un crucigrama y aparecen personajes tan locos como la vecina con una planta por cabeza que vive rodeada de tortugas que van moviendo todo lo que hay en su casa como si fueran riders de comida a domicilio). Tuca y Bertie siguen siendo vecinas, se ayudan, se visitan, se escriben mensajes con sus móviles, que tienen personalidad propia. Hablan sin tabús de todo lo que les preocupa y estresa.

"Para mí era importante mostrar que las mujeres también son brutas", dijo Hanawalt, de 35 años, al New York Times. Tuca y Bertie son mujeres como todas nosotras, pero raramente las vemos en televisión. De hecho, eligió representarlas con pájaros porque a diferencia de los perros, gatos o caballos, no tienen por qué resultar familiares o simpáticos, asegura. Son mujeres ácidas y ansiosas que, al fin y al cabo, representan una cosa: los dos lados de la personalidad de su creadora, que promete hacernos reír muchos años más.