El tráiler de 'To the Bone' sobre la anorexia ha dejado a medio mundo hablando de él 

Tras 13 Reasons Why, Netflix vuelve al ruedo de la polémica con su nueva película: To the Bone. Una vez mostrado un tema tan infinitamente tabú como el suicidio, y no de cualquier tipo, si no el adolescente, en To the Bone le toca el turno a la anorexia. En la película dirigida por Marti Noxon —productora de Buffy Cazavampiros—, Lily Collins da vida a una chica de 20 años que, en estado avanzado de anorexia, es internada en un centro para jóvenes con trastornos alimentarios. Lo curioso, o no tanto, es que protagonista y directora sufrieron este tipo de trastorno durante la adolescencia, primera razón por la que este nuevo Netflix Original está levantando polvareda entre el público y la opinión experta.

Para empezar, la actriz, que ahora tiene 27 años, ha tenido que adelgazar muchísimo para meterse en la piel de Ellen, lo cual ha hecho sonar las alarmas de voces que opinan que someterla a ese proceso podría ser perjudicial para su salud, teniendo en cuenta la elevada tasa de recaída que tienen las enfermedades mentales relacionadas con la alimentación. Sin embargo, Lily Collins ha querido dejar claro que su adelgazamiento ha sido supervisado por nutricionistas y que forma parte de su preparación para el papel como cualquier otro requisito.

A su vez, asegura en esta entrevista para el portal R29 queaunque fue duro, "este papel era un reto que tenía que abordar tanto para sí misma como por todas las personas que sufren esta enfermedad". De hecho, durante otra entrevista, esta vez para Net-a-porter, Collins comentó que cuando adelgazó para interpretar a Ellen una conocida de toda la vida, que no sabía que su pérdida de peso se debía a un motivo profesional, le dijo que estaba fantástica y que qué había hecho para conseguirlo. "Por eso existe este problema", afirmó la joven actriz.

Resultan bastante contradictorias las opiniones que ha suscitado el aspecto físico de la protagonista. Algunos consideran que, por un lado, no tiene un aspecto suficientemente 'insano' para ser una anoréxica en estado avanzado. Otros, los valientes, se van por el camino más largo y acusan a Netflix, no sin cierta razón, de haber caído en el topicazo con tirón comercial de la anorexia con To the bonedesaprovechando una oportunidad única para tratar un tema menos frecuente relacionado con estas enfermedades. Lo cierto es que puedes tener un trastorno alimentario y no estar necesariamente con la clavícula a flor de piel, como puede ser el caso de la bulimia o de estados menos avanzados de la propia anorexia, donde la persona ya sufre esa enfermedad mental aunque su cuerpo todavía no lo refleje.

Por otro lado, la directora está teniendo que hacer frente al aluvión de críticas que la acusan de ‘romantizar’ y ‘trivializar’ un tema tan serio como la anorexia. El tráiler, envuelto en ese aire dramedy dulce y aspiracional que tienen las películas que triunfan en Sundance, ha generado en muchos la impresión de que esta película es 'poco responsable' y que terminará por potenciar aquellos trastornos contra los que pretende luchar. Hay que decir que es una opinión comprensible. En el susodicho tráiler aparece una jovencita frágil y mona, un chaval con mucho acento inglés del que se ve a leguas que se va a enamorar, títulos con colores pastel y, en general, lo que parece un 'viaje positivo' de autoconocimiento liderado por el doctor guaperillas, Keanu Reeves.

Está claro que no te vas a volver anoréxica por ver esta película, de la misma forma que un crío no coge una escopeta y mata a sus compañeros de clase sólo por haber jugado a 'videojuegos de tiros' desde pequeño. Ahora bien, alguien que ya sufra o esté en un grupo de riesgo de sufrir un trastorno alimentario, tras ver To the Bone, ¿tomará conciencia de su problema para superarlo o, por el contrario, se generará en su mente una visión romántica de la enfermedad que le empuje a caer más hondo, o del todo, en ella? Múltiples expertos de diferentes asociaciones y colectivos han opinado al respecto, así como mucha gente que no tenemos ni idea.

Y, en realidad, nadie es capaz de predecir, antes de su estreno (y probablemente tampoco después) en qué medida esta película tendrá un efecto positivo o negativo en personas con trastornos alimentarios o en la sociedad en general. Lo que sí parece cierto, y en ello basan su defensa los que están involucrados en el proyecto, es que una película así sirve para que se hable del tema. Su directora se esforzó por transmitir a través de su cuenta de Twitter que, como paciente que fue, está completamente sensibilizada con el tema y que han intentado abordarlo desde la perspectiva más responsable y respetuosa posible. Por lo pronto, lo mejor será callarnos antes de ver la película y luego, si eso, ya rajamos o alabamos, lo que venga en gusto.