Tiktokers cristianos con millones de followers te bendicen mientras bailan

#Dios, 592 millones de visualizaciones. #Cristianos, 117 millones. #Jesucristo, 60 millones. Existe un nicho de contenido cristiano en TikTok que, más allá de lo friki y kitsch, tiene un inesperado humor de calidad

Llevo toda la mañana perreando en mi comedor con uno de mis compañeros de piso. Echamos de menos las discotecas, así que hemos convertido el comedor en una pista de baile. De fondo, suena Tusa. O eso piensa mi compañera cuando llega de comprar tarareando y dice: “¿qué estáis escuchando? ¿Qué es esta cover tan rara de Tusa?”. Le enseñamos lo que suena del portátil, una cover cristiana de la canción. “Pero dale a Dios tu corazón y verás como transforma tus lágrimas en perlas del mar”, canta una monja tiktoker donde debería decir “Pero si le ponen la canción le da una depresión tonta”.

El reggaetón es una forma más de demostrar tu amor por el Señor”, asegura Judith, una tiktoker cristiana de 30 años. Ella se ha grabado al ritmo de Favorito, de Camilo, una canción estrenada en plena cuarentena y que ya tiene 120 millones de visualizaciones. Sabe perfectamente qué es tendencia y lo usa para proclamar su amor a Dios, desde temazos hasta retos virales.

Millones (literalmente) de likes y views

Es uno de los muchos religiosos que se han trasladado a esta app para acercar el Evangelio a los más jóvenes en plena época de perdida de religiosidad (un 25% de la población española asegura no creer en Dios, un número que va en aumento). Lo que en el siglo I hicieron los apóstoles viajando por todo el mundo, ahora lo hacen sus seguidores a ritmo de vídeos cortos que consiguen más impactos que tu foto con más likes. Una búsqueda rápida por TikTok lo demuestra: 592 millones de visualizaciones el hashtag “Dios”, 117 millones “Cristianos” y 60 millones “Jesucristo”.

Llevo enganchado a estos vídeos desde que los descubrí en Twitter, en la cuenta TikTok Cristiano, que replica los vídeos de una app a la otra. Encontré el perfil a través de un vídeo que se hizo viral de Gustavo Godinez (@godinezlc en TikTok, con un total de 1,8 millones de likes), un sacerdote con una barba perfectamente perfilada que cada vez que sonreía a cámara me entraban ganas de dejarlo todo para ir al seminario. Bajo la descripción “si Dios está en todas partes... cómo no iba a estar en TikTok”, la cuenta de TikTok Cristiano me prometía horas de contenido que, a primera vista, me parecía lo más kitsch y friki que había visto en meses (un logro difícil de conseguir en Twitter).

“Ya llegó tu Uber… Tu verdadero amor”, y a continuación, un slide de fotos y dibujos de un Jesús sex symbol que convertían el acto de comerse su cuerpo en la eucaristía en algo casi libidinoso. Este vídeo era uno de los muchos que hicieron que me sumergiera en este submundo al cual, hasta el momento, solo conocía el famosísimo grupo Flos Mariae. El vídeo salía de la cuenta del tiktoker Cristian Valerianes (@seminaristacristian), un seminarista que, en total, ha recibido unos 38k likes en sus vídeos. 

Lo que empezó de forma irónica acabó convirtiéndose en uno de mis nuevos guilty pleasures. Entendí que no eran solamente simple diversión friki como pensaba al principio, sino que respondían a un plan muy complejo de marketing cristiano. “El cristianismo ha entendido que tiene que ir allí donde está la gente. Se acabó estar en la parroquia esperando a que vengan los fieles, porque tienen que competir contra muchísimas experiencias: domingo o vas a hacer deporte o vas a misa. Y o coge herramientas, estilos, lenguajes y espacios que compitan contra el entretenimiento, o deja de ser interesante”, explica Míriam Díez, directora del Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura.

Aunque los tiktoks son algo relativamente nuevo, estas estrategias llevan haciéndolas desde hace años, incluso siglos. Díez asegura que su equipo ha estudiado estos métodos aplicados a redes como Instagram o Facebook, pero que la religión cristiana “siempre ha intentado acercar su mensaje con las herramientas que tenía en ese momento, desde el arte hasta la música. Intenta siempre contactar con la gente”.

Uno de los tiktokers cristianos que cotilleo en mis tardes de devoción digital cristiana tiene una página en Facebook, Anime Católico X (con 63 mil seguidores), que sube muchos memes sobre fe y Dios. Algunos, muy divertidos. Otros, propagandísticos del ultraconservadurismo de algunos sectores duros de la Iglesia. En cualquier caso, los memes siguen formatos igual de modernos que los típicos collages feministas de textos Wordart y fotos random de anime y de stock que tanto compartimos en nuestras stories. Muchos de ellos me parecían hasta más frescos que los de páginas más mainstream de humor como Cabronazi.

TikTok

Marketing al nivel "¡sexo gratis! (leer la letra pequeña)

Antonio Montañés, investigador en Antropología, me cuenta por teléfono que muchos de estos tiktokers (la mayoría de los cuales procesan el cristianismo evangélico), llevan años usando las estrategias más sensacionalistas y llamativas del marketing para atraer fieles. “Mientras hacía trabajo de campo acompañé a evangélicos que repartían billetes de 500€. La gente se amontonaba creyendo que era dinero gratis, pero cuando dabas la vuelta al billete, veías que eran falsos, era propaganda para que fueran a su Iglesia”, recuerda. Son técnicas de marketing básicas y llamativas como la típica de “sexo gratis”, que luego en la letra pequeña pone otra frase y esas dos palabras eran solo para llamar la atención. “Adoptan estos modelos de marketing dinámicos y creativos y los adaptan a sus creencias”.

Díez coincide, recordando, por ejemplo, los telepredicadores protestantes que aparecían en televisión buscando nuevos fieles. O el convertir a la virgen de Guadalupe (adorada, sobre todo, en México) en un icono pop, que los jóvenes usan en camisetas, ilustraciones y hasta tatuajes. “Es cuestión de supervivencia”, asegura Montañés, “por ejemplo, las iglesias evangélicas no tienen tanto poder social y económico como el catolicismo, y tienen que innovar. Se mantienen con los ingresos de sus fieles. Por eso necesitan llegar, es innovar o morir. Usan el marketing religioso, ya sean memes, TikToks o predicaciones para sobrevivir en este contexto de competencia, entre ellas y contra el catolicismo”.

Este pequeño nicho friki de internet reservado a los religiosos es más común y extendido de lo que me podría imaginar. Según un estudio conducido por Díez, 21 millones de jóvenes (el 4% de una muestra de 500 millones) reflejaban su interés hacia la religión en Facebook e Instagram, las redes sobre las que se basó el estudio. También concluyeron que el Papa Francisco se había convertido en uno de los mayores influencers de fe, espiritualidad o guía. “Por encima de Paulo Coelho”, afirma.

La tecnología cada vez está más presente en la fe, y tras el coronavirus, todavía más. “Con el covid se han visto celebraciones en streaming, desde funerales y misas hasta bautizos en directo con pistolas de agua. Hemos visto directos por Instagram. Incluso yo asistí a una misa de estas y la gente ponía el Emoji de las palmas, o cuando el mosén consagraba, enviaban corazones. Estamos encontrando una nueva forma de entender nuestra fe y mundo interior hibridándola con la tecnología”, y los TikToks, por muy banales que puedan parecer, son una muestra más de ello.

CN