Los Stella Awards premian las demandas judiciales más absurdas del año

Se llaman los Stella Awards y se otorgan a aquellas personas que plantean denuncias judiciales ridículas y escandalosas

En el año 1992 Stella Liebeck paró a comprarse un café en el McDonald’s. Sin querer derramó su café sobre su pierna causándose quemaduras de tercer grado. Ante estas heridas tan graves tomó la decisión de denunciar a la famosa cadena de comida rápida y reclamó un 2,9 millones de dólares por daños (casi unos dos millones y medio de euros). El juez redujo aquella cantidad desorbitada de dinero hasta los 480.000 dólares. A partir de esta historia se crearon los premios Stella, que fueron objeto de un libro. El autor, al ver tantos casos falsos creó una web donde se discuten casos reales que son escandalosos y muy ridículos. Aquí conoceremos algunos de ellos.

Los premios tuvieron seis años de existencia, ahora ya no se entregan pero para hacernos una idea de hasta qué punto podían llegar solo con conocer los ganadores será posible imaginar el nivel de absurdo de cada uno de ellos. Uno de los casos más famosos es el de las hermanas Bird que demandaron a los sanitarios de un hospital por correr. Por literalmente correr a asistir una urgencia de la madre de ambas, explicaron que esto les generó una “negligente e innecesaria angustia emocional”. Pero dentro de las denuncias ganadoras esta no es la más absurda: una mujer, Mary Ubaidi, tuvo un accidente de coche y tomó la decisión de denunciar a Mazda alegando que la marca “no daba instrucciones precisas de cómo colocarse el cinturón de seguridad”.

Otro de los casos ganadores de los Premios Stella fue el de un juez. El mismo demandó a una tintorería por haber perdido uno de sus pantalones. En la denuncia alegó que esta pérdida le había producido un “enorme y grave daño psicológico” pero no solo eso, pidió una indemnización de más de 65 millones de dólares. Esta denuncia lo único que ganó fue un premio Stella porque se la desestimaron y le inhabilitaron para trabajar como juez. Algunas de las historias no tienen resultados divertidos o graciosos. Ese es el caso de un policía que intentó reducir a un sospechoso utilizando un táser pero en su lugar utilizó la pistola y acabó matando al sospechoso. Lo que pasó después es lo peor, el Departamento de Policía, en lugar de abrir un expediente contra el agente decidió denunciar a la fábrica de táser por hacer sus productos tan parecidos a una pistola de verdad.

Uno de los más absurdos, escandalosos y sorprendentes es la demanda que se llevó el premio Stella en el año 2005. Christopher Roller solía asistir bastante a actuaciones de magos porque estaba seguro que lo que hacían violaba las leyes de la física, así que llegó a la conclusión que estos artistas utilizaban poderes sobrenaturales solo capaces de ser realizados por Dios. Aquí no acaba todo, no solo estaba seguro de eso sino que él mismo creía que era Dios y que, por tanto, estos magos le estaban robando su poder. Su convencimiento era tal que demandó a David Copperfield y a David Blaine pidiendo en la denuncia un 10% de las ganancias a lo largo de sus vidas. Como es normal, las demandas fueron desestimadas.

El caso ganador de un premio Stella en el año 2006 fue el que le dieron a Allen Ray Heckard. Este hombre alegó que su parecido con el jugador de baloncesto Michael Jordan era tal que siempre le confundían por la calle con él. Heckard denunció no solo a Michael Jordan sino también a la empresa Nike explicando que esta confusión de las personas le generaba un “enorme sufrimiento y dolor emocional”. Pidió a Jordan un total de 416 millones de dólares y otros 416 millones a la empresa de Nike. Obviamente ambas denuncias fueron desestimadas. Esta y otras tantas denuncias muestran hasta qué punto puede llegar o bien la codicia o bien la estupidez humana.

CN