Se Siguen Revelando Casos De Abusos Sexuales A Menores Que Destrozan Al Fútbol Inglés

A nadie se le escapa que, allá donde haya niños, podrá existir siempre un riesgo real para que surjan situaciones que puedan derivar en comportamientos indeseables por parte de los adultos. Desgraciadamente, los abusos sexuales están a la orden del día, también en las canteras de los equipos de fútbol. En este sentido, son ya varios los exfutbolistas ingleses que han revelado, en los últimos días, que fueron víctimas en su equipos cuando solo eran unos niños.

Algunos de ellos tuvieron como agresor al tristemente famoso Barry Bennell, entrenador inglés de categorías inferiores, acusado de abusos entre los años setenta y ochenta, pero ya han salido a la luz otros casos que podrían llevar el fenómeno aún más allá. Por eso, tanto la Asociación de Fútbol inglés (FA) como varios clubes han decidido que es hora de investigar a fondo para comprobar si este tipo de conducta se llevó a cabo de forma más extendida de lo que se creía hasta hoy.

Un pederasta que ejercía de entrenador

Barry Bennell fue, durante más de veinte años, entrenador de fútbol y ojeador de jóvenes talentos, trabajando en clubes como el Crewe Alexandra o los filiales del Manchester City y el Stoke City. Ya era sabido que Bennell había cumplido quince años de cárcel por varios delitos, entre ellos, la violación de un chico británico ocurrida en 1994 durante una gira de fútbol por Florida. Él mismo se denominó "monstruo" en uno de los juicios. Sin embargo, ahora, algunos de sus pupilos que llegaron a ser futbolistas profesionales han dado un paso al frente: en las páginas del periódico inglés The Guardian le han señalado públicamente como autor de unos abusos, hasta ahora desconocidos, que han desatado una ola de revelaciones.

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Como cuentan los futbolistas que han destapado la historia, Bennell "era un entrenador muy bien considerado": se ganaba la confianza de las jóvenes promesas alabando su talento, organizaba vacaciones con los padres e impresionaba a los chavales invitándoles a una casa en la que no faltaban máquinas recreativas, animales exóticos o botas de fútbol y camisetas que podían llevarse. Sin embargo, tras los primeros abusos -o el intento de los mismos-, la relación entrenador-pupilo se transformaba en una pesadilla: comenzaban entonces los chantajes, con la constante amenaza, entre otras cosas, de echar por tierra la carrera futbolística que iniciaban.

Los futbolistas que han roto la barrera

Andy Woodward ha sido el primer futbolista en hablar de este asunto. Lo ha hecho, como él mismo apunta, tras escuchar a las víctimas de otro de los más impactantes casos de pederastia en la sociedad británica: el del popular presentador de la BBC, Jimmy Savile. Tras conocer su testimonio, otros compañeros han decidido salir también del anonimato para compartir ese pasado que les ha oprimido durante tanto tiempo.

Ejemplo de ello son los casos de Steve Walters o David White, que también tuvieron como entrenador a Bennell, o de Paul Stewart, que habla de un entrenador diferente. Un dato muy importante, pues, como ha señalado el sindicato de futbolistas ingleses, ya hay constancia de otros veinte casos, pese a que, por ahora, sus víctimas no quieran hacerlos públicos. Por eso, la FA y la NSPCC -una entidad inglesa para proteger a la infancia-, han abierto una línea de apoyo telefónico para que puedan darse a conocer más.

La cuestión se centra ahora en saber si estos abusos eran una conducta más extendida en el mundo del fútbol, por qué nadie investigó más a fondo cuando se conocieron por primera vez los delitos de Bennell y hasta qué punto el club en el que se ha puesto el foco principal, el Crewe Alexandra, ha podido ser responsable de estos hechos. La última noticia sobre esta historia, por ahora, es el ingreso en el hospital de Barry Bennell tras encontrarle inconsciente en Knebworth Park. Todo apunta a que Bennell podría haber intentado suicidarse. 

Créditos imágenes: La Vanguardia, BBC