El día en que Sergio Llull decidió cuál era el lugar en el que estaba su felicidad

No es fácil escribir sobre Sergio Llull, porque todo el mundo habla sobre Sergio Llull. Hasta Iniesta se ha puesto en su piel, o mejor dicho, el community manager que comparten Iniesta y Llull. Sí, todo el mundo habla sobre Llull y, además, todos se hacen la misma pregunta (te la sugiere hasta Google cuando escribes su nombre): ¿por qué no da el paso hacia la NBA? Y quizás en su propia respuesta esté el secreto del éxito del base (o escolta) menorquín: porque es feliz en el Real Madrid.

¿No te convence la respuesta? Imagina que respondes sí a todas estas preguntas: ¿Estás contento con tu trabajo? ¿Eres feliz con tu pareja? ¿Te gusta la ciudad en la que vives? ¿Ganas un buen sueldo? ¿Tus compañeros, e incluso tus rivales, reconocen tu valía? ¿Se ponen en pie, te aplauden y vitorean 13.000 personas cada vez que metes un triple imposible? Entonces, para qué vas a cambiar e irte a Houston. Porque con los Houston Rockets, el equipo que tiene sus derechos en la NBA, estaría jugando en la mejor liga del mundo, dicen muchos. Jugando sí, ¿pero ganando?

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Desvelando el misterio de LLull

Físicamente es un súper dotado para este deporte, eso comentan quienes le conocen bien. Tiene unas piernas poderosas, lo que le convierte en un jugador imparable al contraataque. Además de su velocidad, posee un gran manejo del balón, algo que se ha convertido en una de sus principales características. Por si fuera poco, en los últimos tres años ha completado todo ello con una mejora sustancial en el tiro.

Todo lo anterior puede describir a Llull como jugador profesional que es, por supuesto, pero existe algo aún más importante. Uno de esos intangibles que tan solo el paso del tiempo y las situaciones cruciales demuestran, y que lo emparenta con el otro Sergio madridista: su carácter ganador. Esa es la clave. Sin restar mérito a su talento, su trabajo y sus cualidades físicas, en su mismo equipo hay jugadores que pueden superarle en cada una de estas facetas, pero no en su actitud: él asume jugarse la canasta decisiva porque su ambición de ganar supera al miedo a perder. Tres minutos de vídeo lo explican mejor.

Llull quiere ganar. Ganar partidos. Ganar títulos. ¿Ganara más dinero? Desde luego, 20 millones de dólares por tres temporadas, la oferta de los Rockets, debe ser algo complicado de rechazar. Los cantos de sirena que llegan desde la liga norteamericana son irresistibles para la mayoría de jugadores europeos, pero Sergio parece bien atado al mástil de la ambición ganadora en un club como el Real Madrid actual, un equipo con la posibilidad de luchar cada año por los mejores títulos.

Quién sabe qué pasará en el futuro. Quizás siga la estela de Sergio Rodríguez, que ha dado de nuevo el paso a la NBA este año. Pocos dudan también que un joven jugador como Dončić terminará codeándose con los mejores en el campeonato más exigente del mundo. Por ahora, solo queda disfrutar de su juego partido tras partido y reconocer en Llull el mejor ejemplo de cómo la ambición juega a tu favor siempre y cuando reconozcas lo que te hace feliz cuando esa felicidad llega.