Sansa, Tía, Ya Era Hora De Que Espabilaras

Amiga Sansa,

Tía, bravo. De verdad. Me alegro mucho por ti y me pongo en pie para aplaudirte. Ya era hora de que espabilases, que nos tenías a todos preocupaos por tu falta de belicismo. Hasta Sam había demostrado más valor que tú, que ya es decir.

Habíamos llegado a un punto en el que no sabía si tú eras una cobarde o es que a mí se me acaba la paciencia muy rápido. Con la mitad de cosas chungas que te han pasado a ti yo habría intentado prenderle fue a algo o a alguien. Te veía tan mal que casi tenía ganas de que Ramsay Bolton te matase para acabar con tu infructuoso sufrimiento. Debo pedirte perdón por mi falta de fe, pero entiende que tus lloriqueos pueden llegar a ser un tanto desesperantes. Y durante cinco temporadas créeme que lo han sido.

Cersei te caló rápido cuando llegaste a la capital. Bueno, no te voy a engañar, todos te veíamos igual que ella. Eras una cría fácilmente manipulable que salió de Invernalia soñando con castillitos, bailes y príncipes azules. En las casas de apuestas de todo Poniente la cuota de que sobrevivieses al primer matrimonio era de 100 a 1. En el fondo hasta tú lo sabías.

¿Te acuerdas de aquella mañana en Desembarco del Rey? Sí, cuando el que iba a ser tu marido mandó decapitar a tu padre y te obligó a mirar. Feo. Además te pegaba. ¿Qué más necesitabas para coger una daga y abrirle en canal? Pero no. Solo seguiste llorando cuando te obligaron a casarte con el enano. Te sentiste súper desdichada, pero ignorabas que Tyrion iba a ser el menor de tus problemas. Ojalá hubieses entendido antes la charla que te dio El Perro sobre lo extredamente jodido que es el mundo, la de hostias que te habrías ahorrado. En todos los sentidos.

Puede que haya gente que se trague la excusa de la edad, yo no. Daenerys Targaryen tiene más o menos la misma y mírala, Madre de Dragones, Rompedora de Cadenas y no sé cuántas cosas más. Ella sí que mola. Nena, si te hubieses puesto en modo cabrona antes en vez de andar sollozando como alma en pena, a estas alturas tendrías a la mitad de los Siete Reinos besándote los pies. Pero no, tú erre que erres con tus lloros.

Que ya te vale, tu familia pasándolas putas y tú jugando a hacer castillos de nieve. Han tenido que palmarla casi todos para hacerte ver que en el juego de tronos o ganas o mueres. ¿No te sientes aunque sea un poco culpable?

Pero bueno, esto solo te lo escribo para que la próxima vez que tengas que tomar una decisión recuerdes que a veces puedes parecer muy tonta, flojilla y débil.

Pero hoy se te perdona todo porque tus padres estarían orgullosos de la Stark en la que te has convertido, de cómo has aprendido a maquinar intrigas de tu tío Petyr (que por cierto, y que quede entre nosotros, creo que sigue queriendo meterte en su cama), y sobre todo, de cómo has interiorizado el sadismo, el odio y la sed de venganza de Ramsay. Creo que esa sonrisa picarona mientras él moría te abrirá muchas puertas. Aunque puede que te haya regalado algo más que eso y ya te digo como amigo que esa frase de "formas parte de mi"  no me mola nada y que ojalá controles tu menstruación, por si acaso.

Ahora, por fin, puedes decir que eres la Guardiana del Norte sin que se partan el ojete en tu cara. Si sigues por este camino, cuenta con mi apoyo cuando te presentes al Trono de Hierro.