De Ruta Por Piscinas Naturales Impresionantes (Y Más Planes Para Huir Del Calor)

Créditos de la imagen: Magdalena Wosinska

¿Cuántas veces te han dicho eso de “ve por la sombra que los bombones se derriten”? Aplícate el cuento, busca una sombra, un plan fresquito y que no te afecte el calor. No hace falta bañarse en pelotas en la Fontana de Trevi - sobre todo porque está prohibido – ni escalar el Everest, pero sí que es muy recomendable agudizar el ingenio para evitar que el calor te pille en la calle a traición. Ahí van algunos planes tan refrescantes que no podrás decir que no. Aceptamos sugerencias.

1. Entre cascadas: La Ruta del Cares

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Cuanto más al norte, más fresquito se está. No hay que ser demasiado listo para llegar a esa conclusión. Dicen que sus 12 kilómetros, que atraviesan un desfiladero de vértigo entre las localidades de Caín (León) y Poncebos (Asturias), la convierten en una de las rutas de senderismo más impresionante de toda Europa. Por algo será. La Garganta Divina, la llaman algunos. El truco es comenzar el recorrido a primera hora de la mañana para no pasar calor y acabarlo antes de la hora de comer. Será entonces cuando te sobrará la rebequita y toda la ropa que lleves puesta. Muy importante llevar abundante agua, frutos secos y chocolate. El premio: un baño en el río Cares.

2. Tomarse una copa en un bar de hielo

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Engañar a nuestro cuerpo en un bar de hielo cuando fuera están a 40 grados, es de sabios. Parece mentira que hoy en día mucha gente siga sin conocer este tipo de iglúes urbanos. Los más famosos –los que se llevan la palma en España- son el Ice Bar Madrid y el Ice Barcelona. Por cierto, éste último es el único en el mundo situado frente al mar. Pero si prefieres probar esta experiencia en otras ciudades del mundo, apunta: Absolut Ice Bar de Londres, Ice Kube de París, Xtracold Ice Bar en Ámsterdam, Ice Space de Eilat (Israel), Grey Goose Sub Zero en Montreal o el Artico Ice Bar en Honningsvåg (Noruega), a pocos kilómetros de Cabo Norte y regentado por una pareja de españoles: José y Gloria. A unos 10 grados bajo cero, con copas y esculturas hechas literalmente de hielo, es un planazo que no podrás rechazar. ¡Es como irse de copasen la misma de la nevera! Eso sí, la recomendación es no permanecer dentro más de una hora.

3. Piscinas naturales: La Cascada del Purgatorio

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Mientras que en agosto casi se puede freír un huevo en el asfalto de la capital, al norte de la Comunidad de Madrid la cosa cambia. Las temperaturas en la sierra bajan una media de 6 a 8 grados y el calor deja de ser el peor de nuestros problemas. La famosa Cascada del Purgatorio forma una piscina natural y, a su vez, da la sensación de estar en un oasis en plena meseta. Pese a que es muy frecuentada por senderistas y montañeros, es una zona de fácil acceso desde el Monasterio de El Paular. Allí te darás un baño refrescante y saludable, teniendo en cuenta que el agua fría activa la circulación y favorece el riego sanguíneo. Aunque no te hace falta buscar excusas para ir.

4. Visita el Museo del Helado Antiu Xixona, Alicante

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Al ser el primer Museo del Helado en España merece la pena un hueco en nuestra lista de tareas pendientes. El recorrido empieza en el Lejano Oriente, pasa por los antiguos pozos de nieve, obradores del siglo pasado y termina haciendo un repaso a las técnicas más punteras para fabricar helados. De turrón, fresa, chocolate, naranja o menta... da lo mismo. Lo importante es refrescarse, y qué mejor manera de hacerlo que con un helado artesanal en la boca. Su secreto es que están hechos a base de productos naturales y, por eso, los helados centenarios de Antiu Xixona han cosechado una tremenda fama a nivel internacional. Sobre todo, el de turrón.