Su Rostro Quedó Desfigurado Por Un Accidente Pero No Pensó En La Posibilidad De Rendirse

Enfrentarnos a nuestros miedos marca nuestra personalidad y nos hace más fuertes, pero la historia de Keala Kennelly supera cualquier reto que podamos dibujar en nuestras mentes. Para poder entenderla, tenemos que retroceder en el tiempo. Corría el año 2011, en Teahupoo, localidad de la isla de Tahití en la Polinesia Francesa. En esa misma playa nace una de las olas más peligrosas del mundo, bautizada con el mismo nombre.

Ante las miradas expectantes de los seguidores, Kennelly sufrió una de las caídas más escalofriantes de los últimos años y hasta los expertos no dudaron en calificarla como el ‘wipeout’ –hostiazo, para entendernos– del año. Pese a que su vida no corrió peligro, su cara quedó completamente desfigurada y todavía hoy su rostro recuerda el horror de ese día.

En 2015 Keala volvió al 'lugar del crimen'. Habían pasado cuatro años y el recuerdo de las heridas seguía latiendo en las cicatrices. Pero era su día y no iba a dejar pasar la oportunidad de redimirse. Y lo logró. Dibujar una curva perfecta sobre su tabla que maravilló al mundo del surf y enterrando así los fantasmas del pasado.

La historia de Keala, sin embargo, va más allá de la simple superación de un reto deportivo, y es que la hawaiana se ha convertido en un icono para las mujeres surfistas. Kennelly ha pasado a la historia por ser la primera mujer en conseguir el premio a mejor tubo -forma que adquiere la ola cuando rompe-  del año en la categoría Big Waves, las olas más espectaculares del mundo.

‘No puedes porque eres una mujer’

Su hazaña, mucho más meritoria si tenemos en cuenta que también era la primera vez que una mujer se colaba en las nominaciones de una categoría mixta, fue el pretexto para escuchar uno de los discursos más sinceros, que emocionó a los presentes y que dejó retratados a todos lo que alguna vez se habían atrevido a dudar de su valía por no ser hombre.

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“Desde que era pequeña he tenido que oír que no podía hacer cosas por el simple hecho de ser una niña y que las mujeres no podían surfear olas grandes. Es por eso que quiero agradecer a todos lo que me han dicho alguna vez ‘No puedes hacerlo porque eres una mujer’, porque eso me ha motivado para el resto de mi vida y así he podido demostrarles que estaban equivocados. Y tengo que decirlo, ha sido muy divertido", declaraba Kennelly en un discurso que recoge The Daily Telegraph.

Una reivindicación por la igualdad de género en el deporte que también acompañó con un llamamiento a la normalización de las parejas homosexuales. Kennelly, que nunca ha escondido su orientación sexual, dejó otra frase para el recuerdo: “Dicen que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, pero a veces detrás de una gran mujer hay otra gran mujer, y yo tengo a la más increíble y extraordinaria a mi lado, Nikki DiSanto", escribió, hablando de su pareja.