La Realidad De Estar Soltero A Los 30

Ser soltero es cojonudo, casi siempre. Cuando eres joven es el estado ideal, no hay presiones, no hay preocupaciones, eres libre y por tanto puedes hacer lo que te dé la gana. Hoy sales de fiesta y conoces a uno, mañana a otro. No hay compromisos, hoy estás aquí, pero mañana puedes dejar el trabajo y marcharte a Botswana a estudiar el desarrollo socio-cultural de los bosquimanos sin temer romperle el corazón a nadie.

Sin embargo, ¿qué es lo que ocurre cuando rondas los treinta (y tantos) y sigues soltero? Que tus amigos se van casando, comprando pisos, teniendo bebés monísimos...

Breve inciso: bueno, es que esto de los bebés es un tema aparte. Llega un momento, aproximadamente a partir de los 25, en el que no hacen más que nacer bebés a tu alrededor. Empieza tu prima, sigue tu compañero del curro, y sin saber cómo, si los estudios solo tuvieran en cuenta a tu círculo social, la natalidad en España habría aumentado en un 300%.

A pesar de todo ello, tú, como soltero, aún sigues teniendo una serie de expectativas de lo que va a pasar en tu vida diaria que, sin embargo, la realidad por sí sola se va a encargar de pisotear. Ahí van 4 crudas realidades de estar soltero a los 30.


1. Salir de fiesta el fin de semana

Toda la semana esperando que llegue el finde para no tener que currar y hacer un montón de cosas, a poder ser con los colegas. Ir de compras, a la playa, a algún concierto, salir de copas... Pues bien, cuando no es una cena en casa de la suegra, es no poder dejar sola en casa a la perra, o tener que arreglar la casa, o ahorrar para reformarla... Vamos, que vas a aprender a disfrutar de ti mismo y de la soledad por cojones porque tu vida social se va a reducir tanto que... Tu vida social básicamente va a desaparecer.


2. Conocer a un tío/a interesante

Puesto que tus amigas como mucho socializan un sábado al mes y como muy tarde se van a casa a las doce, no vaya a ser que la carroza se convierta en calabaza. Lo de conocer a personas de manera normal empieza a complicarse... Ya has agotado todas las posibilidades posibles (bueno, no es que las hayas agotado, es que parece que no existe un soltero disponible y en edad de merecer en 500 km. a la redonda).

Así que recurres a aplicaciones o páginas web para ligar, lo cual resulta ser un craso error. ¿Por qué? Porque tú tienes la esperanza de conocer a algún chico normal con el que quizás conectes y puedas salir. Todos hemos oído la clásica historia de esa pareja que se conoció en Tinder y ahora son padres, o la de esa chica que "adoptó a un tío" y dos años después sigue con él.

Pues bien, este no va a ser tu caso, porque después de unos meses de citas con cretinos, decides que es mejor estar sola que compartir ni un minuto más de tu vida con cualquiera de esos deshechos humanos que después de decirte "Hola, ¿qué tal?", te piden una foto en bolas y te preguntan cuál es tu postura sexual favorita.


3. Irte de viaje con tus amigos

¿Recuerdas ese primer viaje que hiciste a Benidorm con todos tus amigos cuando acababas de cumplir 18? Pues bien, recuérdalo porque no se va a volver a repetir. Primero porque de los 8 amigos que erais quedáis la mitad, y segundo porque desde que empezasteis a llevar una vida de adultos es imposible que coincidáis en el mismo espacio-tiempo más de un día. Con suerte dos.


4. Ahorrar

Es imposible. Probablemente vas a ir a boda por año, si tienes mala suerte puede que más. Una vez conocí a un tío que tenía un amigo que tuvo cinco bodas en tres meses. En la quinta despedida de soltero entró en coma etílico y murió. En su nota de despedida pidió que donaran su cuerpo a la ciencia porque no le quedaba dinero para un entierro decente.


Así que si es tu caso, asúmelo, se te pasa el arroz. Así que o te apuntas a un grupo de singles o retomas el tema del estudio de los bosquimanos.

Y si no, siempre te puedes comprar un gato, que son muy monos.

Crédito de la imagen: hellogiggles.com