No, la raza de tu perro no define su personalidad

Ese dato solo puede explicar el 9% de su comportamiento

El racismo humano ha generado una cantidad inconmensurable de injusticia en el mundo durante los últimos milenios. Y eso que las razas humanas ni existen. Está todo en nuestra mirada. Y algo parecido ocurre con los perros. Aunque aquí el concepto de raza está bien utilizado, pues hay unas variaciones genéticas obvias que dan lugar a diferencias muy significativas en el tamaño y en la forma, lo cierto es que nos hemos pasado bastante a la hora de etiquetar psicológica y emocionalmente a los perros en función de su raza. O dicho con otras palabras: has estado siendo racista con los perros durante toda tu vida.

No todo viene de la raza

Y no es culpa tuya: desde muy pequeñx te han contado cuentos acerca de las razas peligrosas, acerca de las razas tranquilas o de las razas cuidadoras. Te han dicho que cada perro, solo por pertenecer a una raza concreta, debía mostrar un comportamiento y unos deseos específicos. Y nada más lejos de la realidad. Y no porque nosotros lo digamos: un equipo de investigadorxs estadounidenses ha combinado los análisis genéticos de 2.000 perros con encuestas acerca de su personalidad a sus compañeros humanos. ¿El resultadoLa raza tan solo explica el 9% del comportamiento de tu perro. Ni una décima parte.

La carga genética

De todos los rasgos estudiados, cuentan desde El Confidencial, medio que se hace eco de la investigación, el más hereditario de todos fue la sociabilidad humana. Es decir, que el nivel de sociabilidad con las personas de tu perro es una de las características de su personalidad que más dependen de su carga genética y, por lo tanto, de su raza. Otro factor conductual como la frecuencia con la que ladra también está bastante condicionado por su genoma. O, al menos, más que el resto. Por lo demás, tu peludo compañero muestra un perfil psicológico especial. No puedes definirlo diciendo "es que es un doberman".

Fuera prejuicios

Pero todo esto está lejos de ser anecdótico. Piénsalo: ¿cuántas restricciones y cuántos miedos pesan sobre un pitbull terrier, un rottweiler, un dogo argentino o un akita inu simplemente por la raza a la que pertenecen? Estas ideas están muy generalizadas. Para lo bueno y para lo malo. Porque no, no todos los bóxer o labrador deben ser animales completamente entregados al cuidado y la protección de lxs más pequeñxs de la casa. Ni todos los chihuahuas se comportan con furia y agresividad. Ni todos los bulldogs son vagos. Son simplemente prejuicios. Y probablemente estén entorpeciendo tu relación con tu perro.

No en vano, y según explica Elinor K. Karlsson, una de las coautoras del estudio, "todos asumían que la raza predecía el comportamiento de sus perros". Lo cual demuestra lo extendido de estos estereotipos. Hasta cierto punto, lógicamente, debido a que "esto es algo que nunca se había planteado científicamente bien". Es normal que se arrastren estas ideas. Lo importante es reformularlas ahora mismo. Al final, y esto lo conoces muy bien porque ocurre en todas las áreas, los prejuicios provocan que veas lo que quieres ver. Pero míralo: tu perro no es un galgo más o un pomerania más. Es tu perro. Es él o ella. Sin más etiquetas.