Promiscuidad y dramas: por qué Anatomía De Grey no se ha convertido en un puto rollo

Por si no te habías enterado, Anatomía de Grey sigue viva. Después de más de diez años y trece temporadas, de un sinfín de dramas y cirugías imposibles, de un musical y una sífilis, se ha coronado como una serie referente en relaciones endogámicas. La promiscuidad sexual es la piedra angular de este culebrón. Esta es la razón por la que cada capítulo molesta tanto a tus amigos: en el Seattle Grace/Sloan & Grey Memorial Hospital se folla más de lo que ellos van a correrse en toda su vida. Tú ya sabes que no es la mejor serie del mundo, pero existen razones objetivas que justifican que estés tan enganchado.

El valor dramático

Las series de médicos juegan con nuestros sentimientos y emociones acerca de la vida humana. Si a esto, le añades un grupo de residentes y mentores en perpetuo celo, el éxito está más que asegurado. Sexo y muerte. Amor y traición. Cunnilingus y parada cardiorespiratoria. El guión es retorcido. ¿Os acordáis cuando Izzie se enamora del moribundo Denny Duquette? ¿Y de cuándo O´Malley muere atropellado después de hacer de héroe anónimo? Aquello fue el duelo sin fin. Hablamos de la propuesta televisiva con la tasa de mortalidad más alta hasta que llegó Juego de Tronos.

Meredith Grey es una desgraciada

¿Has suspendido un examen?, ¿tu novio te ha dejado?, ¿tu mejor amiga te acaba de decir que estás engordando y crees que no vas a poder perdonárselo nunca? No te preocupes, piensa en Meredith Grey (Ellen Pompeo) y todo te parecerá insustancial. Esta tía tiene el gafe tatuado.

Sí, con treinta y pico años es dueña de medio hospital. Pero eso da igual, siendo la prota de la serie es la que menos cacho pilla porque, claro, su vida consiste en reponerse de los traumas… Su madre la odia, su padre es un borracho, se intenta suicidar, sale viva de una explosión, tiene un aborto, le hacen una cesárea a oscuras, sobrevive a un accidente de avión, casi raptan a su hija, pierde a su hermana secreta, aparece otra hermana secreta, su mejor amiga la abandona para convertirse en una eminencia de la cirugía (algo que nunca será ella) y, para colmo, ATENCIÓN SPOILER ahora es viuda.

Lo más interesante de la relación entre Derek Shepherd (alias Doctor Macizo) y ella ocurrió en la temporada 11: sí, cuando lo desconecta de la respiración asistida. Derek es un pelma atractivo, pero al fin y al cabo, un pelma que la acabó llamando 'puta'. 

Amores mediocres, competitividad laboral y pequeñas mentiras

La trama puede parecer inverosímil porque todo, absolutamente todo, ocurre en ese hospital de Seattle. Sin embargo, la sensibilidad que envuelve a los personajes, algunos más carismáticos y otros más prescindibles, despierta nuestra empatía. Callie y Arizona pasan de la felicidad al bollo-drama (con amputación de pierna incluida) y acaban por destruirse en un proceso de divorcio. Penny se gana la fama de médica negligente para acabar siendo premiada por sus dotes médicas. April y Jackson conforman una relación abocada al fracaso.

Jo es la superviviente de la pobreza y la exclusión social, Miranda encarna a una líder silenciosa, Amelia y Owen son dos personas con miedo al amor, Alex es pura evolución, la doctora Maggie Pierce irradia profesionalidad y frescura, Mark Sloan y Lexi Grey son nuestra pareja favorita… muerta. Para pasión viva (y en edad avanzada) tenemos a Catherine Avery y Richard Webber. Vivimos con miedo a que confundan el orgasmo con un ictus.

El cuerpo del deseo

Es evidente que es una serie para mujeres y, por eso, tras la muerte del Doctor Macizo, han premiado nuestra fidelidad con una delicia. Hablamos de Nathan Riggs. Es sexy, provocador y tiene un dudoso gusto por Meredith Grey. Sabemos lo que va a pasar: follarán en el quirófano, en la sala de curas, en la sala de descanso... y después, Shonda Rhimes matará a todos los protagonistas en una especie de Apocalipsis Zombie. Ya sabes, en esta serie, todo es posible...