Te presento a mi colega Michelle Inn, que siempre va conmigo y tiene un morbo sin fin

Sé que esto te pilla en plena operación bikini y no queremos cortarte el rollo, pero quédate así a media sentadilla porque nos ha llegado una exclusiva: Se vuelve a poner de moda el michelín sexy. Y, si no, debería. Todos estos años envidiando o cultivando curvas inexistentes y músculos bien definidos, por la borda. Esto es un alegato sin pudor a favor de los disfrutones.

Ante la duda... a quien más se la suda

Hay personas que te hipnotizan al instante con su elegante manera de que se la pele su físico. Es el caso de los disfrutones y las disfrutonas. Su traviesa reserva de grasa desaparecería con un poco de disciplina, pero tienen otras prioridades, como reír alto, comer rico, brindar mucho y retozar en el sofá sudando olímpicamente de lo que el mundo espera de su cuerpo. Su sonrisa y su forma de hablar agarran tus preferencias por lo delgado y hacen con ellas una pelota, las lanzan al aire y cuando caen aplastadas en el suelo, las patean sutilmente (todo de forma seductora). Porque un michelín bien llevado, hermanas y hermanos, tiene un sex appeal que sale por la ventana, rodea el vecindario y atrae otras almas disfrutonas a su vida, que es una infinita fiesta hedonista y un masaje para los sentidos.

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Michelín is the new sexy thing

Si tienes uno, piénsalo bien antes de hacer otro abdominal más, quédate en el club. Tu michelín es tu amigo incondicional, tu sello de identidad, no existís el uno sin el otro. Imagina una nueva era en la que las conversaciones en las fiestas sean algo así como: "¿Cuánto tiempo tiene el tuyo?" "Pues lleva conmigo ya seis meses. Al principio quería echarlo, pero le empecé a coger cariño y ahora somos un equipo".

En las comidas familiares, a tus padres les dirás:

- Os presento a Michelle.

- ¿A quién?

- A Michelle In, que siempre va conmigo y tiene un morbo sin fin.

(Imprescindible sujetar el michelín a dos manos en el proceso).

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En la estación de autobús, la gente se preguntará "qué bonito, ¿de dónde lo has sacado?" y obtendrán respuestas como: "de las últimas Navidades", "de la gastronomía del Erasmus" o "de los últimos 30 domingos comiendo en casa de mi abuela".

Los amantes se mandarán poemas dentro de choripanes voladores, y serán rimas libres de esta índole:

"Adorable disfrutón/a,

tu abundancia me apasiona

Aunque hagas deporte,

no deportes de tu abdominal

este dulce remanso de grasa

que tes sienta fenomenal".

Tu cuerpo es digno de ser esculpido y pintado. Habrías sido mus@ inigualable de Botero o de Rubens, y el mundo entero quiere pasar la noche al calor de tus almohaditas. Al fin y al cabo lo sabes tú y lo saben las miradas inseguras que se posan sobre tu "melapelismo": no hay nada más atractivo que algo que se acepta y ni se plantea gustarle al mundo. Ni gordofobia ni gordofilia, pero a veces es mejor que te vibre algo cuando te ríes.