Para Los Pilotos Del Muro De La Muerte Cualquier Carrera Podría Ser La Última

La adrenalina de las carreras es su vida. Seguro que una afirmación de este tipo la hemos oído miles de veces en boca de muchos pilotos, pero ninguno de ellos se juega el pellejo conduciendo en círculos por las paredes de un muro-anfiteatro. Una experiencia cargada de adrenalina que puede suponer su último día de vida.

Sí, has leído bien. Conduciendo por la pared. Si viajas hasta el Norte de la India, podremos ser testigos de uno de los deportes más locos y temerarios del planeta. Allí, a modo de acróbatas de circo sobre ruedas, los pilotos, con sus motos y coches tuneados al estilo más cutre del Need for Speed, recorren los muros del recinto Maut ka kuan. Y lo hacen, en más de una ocasión, conduciendo sin tener las manos sobre el volante o el manillar.

Su historia es casi desconocida en el mundo occidental. Pero este circo reúne a miles de personas enloquecidas por ver correr a sus ídolos, que lejos de llevar la aureola de estrella mediática se parecen más al vecino en chanclas que te cruzas cuando vas a comprar el pan. Erik Morales, director del reportaje Riders of the Well of Death, tenía claro que su historia merecía ser contada.

“Es una excelente combinación de acrobacia e ingeniería. Para desafiar a la gravedad y conducir las motos y los coches por los muros de madera hay que ser valiente. Es un show que dura pocos minutos y que deja una huella de por vida a los personas que lo ven”, comenta en una entrevista para Nowness.

Los pilotos sienten su profesión como un estilo de vida y la posibilidad de dedicar sus días a otra tarea les parece una locura. “Me siento en forma para practicarlo, no es un deporte que pueda hacer cualquiera, es peligroso y se necesita tener coraje para aprenderlo”, cuenta Raeez, uno de los más veteranos y que ha dedicado 22 años de su vida a las carreras. “Mis hijos ya aprenderán a hacer otras cosas, yo seguiré con esto hasta que me muera”, cuenta en el reportaje.

"En el Muro tu vida pende de un hilo"

Con un cigarro entre los dedos y desbordando sencillez, a Babla, también piloto, su pasión por exprimir la vida al máximo le hace olvidar cualquier miedo: “Cuando estás corriendo sobre del muro tu vida pende de un hilo. Eso es lo que hace que el público esté tan interesado en nuestras carreras. Les llama la atención que haya gente que ponga sus vidas en peligro de esa manera”.

Pese a reconocer los riesgos que supone, no teme a lo que pueda pasar: “No tengo miedo a sufrir un accidente, ya que con miedo no podría actuar. Todo trabajo tienes sus riesgos”, cuenta apoyado en su coche, su compañero inseparable de batallas.

Se exponen al riesgo de cometer cualquier error que, por pequeño que fuera, sería irreversible. Pero los pilotos del Muro de la Muerte aseguran que cada aplauso del público entregado a su espectáculo es como una gota de gasolina que alimenta su voluntad de seguir compitiendo, aunque eso signifique poner en peligro su propia integridad.