Esas Personas A Las Que Nos Gustaría Matar Pero Que Necesitamos

Hay ciertos tipos de personas, que lo mismo te sueltan un “ya ves-truz” que te arreglan el ordenador en menos de 5 minutos. Pero está bien reconocerlo, no importa lo que los odies, si al final estás asumiendo que te hacen falta. Y como este, hay muchos.

1. El del servicio técnico

Te dijo que iría a ponerte ‘el internet’ entre las 17h y las 19h. Lo que no te dijo es de que año. Así que, ahí estás tú, sentado en el sofá, con el móvil en la mano, diciendo a tus amigos por Whatsapp que irás tarde porque el del servicio técnico aún no ha aparecido y sabes que lo hará cuando tus amigos vayan por la quinta caña. Y no te puedes ir, porque algún día tendrás que esperarle y sobre todo, porque necesitas internet!!!

2. El fontanero

Esa persona que lleva la misma mugre corporal que Vigo Mortensen en El señor de los anillos pero cuando saca su móvil porque le llama la parienta, ves que lleva un aparato que cuesta más que lo que ganas en un mes. Y mientras oyes como deja tu cuarto de baño como si hubiera pasado por ahí una Rave tu das vueltas esperando a que te llame y te diga lo que va a costar la gracia. Ahí es cuando entiendes lo del teléfono, mientras sigues sin entender qué es lo que se había roto. Pero, necesitas tener retrete.

3. Los que no tienen nada en contra de los lunes

Llegas a la oficina y te encuentras con el compañero de subidón, que te cuenta el finde con la misma alegría con la que estaría cualquiera un viernes por la noche y encima le ves con ganas de trabajar y de afrontar esta semana que “Va a ser la leche”. Tú le quieres matar, porque ni te gustan los lunes, ni tener que ir al trabajo y piensas que si éste va a estar con esos ánimos, podría currar por dos y sobre todo, sustituirte a ti y enmarronarle un día a la semana.

4. Los todólogos

De todo saben, de todo opinan, de todo quieren saber y de todo pueden opinar. Y cuando te corrigen, te dan ganas de matarlos. Son esos que cuando sueltas un “Pues leí que…” te interrumpen con un “¿Dónde dices que has leído eso?”. Mira, ni lo sé ni me importa porque todo lo que tengo que saber en esta vida me lo dirás tú, guapo. Y efectivamente el odio se convertirá en amor-odio cuando estés en una tienda de electrónica intentando encontrar un portátil decente y barato y recuerdes que fulanito te dio ciertos consejos sobre ordenadores que escuchabas mientras te burlabas mentalmente de él por haberte corregido cuando dijiste “fueses” en lugar de “fueras”.

5. Los fans del folclore

Se sabe que van con copas de más cuando han pasado de alabar a Jethro Tull y se han puesto a tararear a Las Grecas y utilizan frases de las canciones de Raphael y de Julio Iglesias para definir la vida. Te dicen que a la Pantoja la engañaron y se saben el monólogo de La Mandanga de El Fary. Y cuando las copas en casa de tu amigo están en lo más alto, deciden pinchar algún tema de Marisol. Les odiamos, pero les necesitamos, porque vamos de guays pero a todos nos gusta esto con copas de más, pero nos lo callamos.

6. El que cancela un plan media hora antes

Tú ya estás listo para salir y de repente, te llega un mensaje. El amigo con el que has quedado te ha cancelado la quedada por (insertar excusa aquí). Tú le matarías ¿pero sabes qué? Que a ti tampoco te apetecía quedar. Te cabreas porque piensas: “Qué mamón, si hubiera salido de casa a la hora a la que tendría que haber salido, en lugar de haber estado remoloneando y atrasar el momento de salir de casa… me habría pillado ya de camino…” Le mataríamos, pero todos somos muy mamones.

7. Los de profesión acabado en “ ER”

Los bloguers, viners, youtubers, instagramers, influencers, haters y believers… Esos que te dicen a que se dedican y les vuelves a preguntar porque no te ha quedado muy claro. Y te enteras de que básicamente, se forran haciendo lo que quieren, cuando quieren, sin horarios y encima están invitados a todos los saraos y les mandan regalos a casa. Y sí, les odiamos precisamente por eso. Y sí, procrastinamos en el curro gracias a ellos. Así que cuando les preguntamos por segunda vez a qué se dedican, en realidad, lo sabemos perfectamente. Y si te has sentido identificado con esto, eres un hater. Así que enhorabuena, ya tienes una ocupación acabada en “er” y ya puedes odiarte a ti mismo.

9. Los runners

NO. No quiero levantarme a las 6 de la mañana para correr contigo. NO. No creo que siga viva después de una maratón. Y NO. No tengo una sudadera transpirable porque no corro. No corro por voluntad propia, no hay nadie que me esté obligando a no correr. Los hay que no corremos porque queremos. Ya sabemos que es buenísimo, que engancha y que tienes ropa de correr hasta en el Primmark, pero que no. Que no quiero. Eso sí, cuando necesite que aprietes el culo para llegar al sitio, ya te recordaré que eres runner.

9. Los “Yo más”

Esas personas que, te pase lo que te pase, ELLOS MÁS. ¿Te va mal en el curro? A esa persona peor, y adjunta anécdota laboral para demostrártelo y sube la apuesta contándote que tiene la espalda fatal. Y aumenta la tragedia diciendo que está sin un duro (mientras se pide la cuarta cerveza). Y cuando le intentas consolar y le dices que bueno, que podría ser peor, que podrías estar como vuestro amigo en común, en el paro, te dice que “pero yo trabajo en algo que me amarga” y ya desistes y vale, pues mira, pues tú estás peor. Viva mi vida.

10. El tipo de persona que escribe este post