Lo Que Te Perderás Si Te Mueres Sin Pasar Un Día En El Carnaval de Rio

07:00

Suena el despertador del móvil a 40 grados golpeado por el sol abrasador que entra por la ventana. Un sabor amargo a cerveza de ayer se te repite en los labios y al secarte el sudor de la cara las manos se te llenan también de purpurina. Te das cuenta que a tu lado en la cama hay un pibón y en cualquier otro momento del año te quedarías dándole toda la mañana, pero hoy no, hoy te estresas, te estresas porque... ¡¿tienes que ir de fiesta?! Pues sí, el cartel de los carnavales de Rio empieza a primera hora de la mañana y no te puedes perder uno de los mejores blocos, como se conocen los jóvenes grupos que animan el carnaval callejero de la ciudad.

Así que despachas a la chica educadamente (¡mierda, se te ha olvidado pedirle el Facebook, el Whatsapp, el snapchat, el Instagram, el Twitter y el Linkedin!) , te pones un taparrabos porque vas disfrazado de troglodita que es lo más fresquito y ale, a seguir bebiendo desde el desayuno.

09:00

Te vas al bloco Céu na Terra, en lo alto del hermoso barrio de Santa Teresa, de caserones antiguos e incrustado en una colina de Rio. Tiene a algunos de los mejores músicos del carnaval y tocan básicamente marchinhas tradicionales, unas canciones populares carnavalescas que se sabe todo quisqui.

Decenas de miles de personas se agolpan en las calles más bonitas pero más estrechas de la ciudad y la marabunta baja bailando pero avanzando a duras penas, parando cada dos por tres a beber cerveza y cae una, caen dos, caen tres y a las 9 de la mañana ya llevas cuatro birras cuando...¡horror!, te entran ganas de mear.

Pasa una hora, dos, tres, y te has besado con una enfermera sexy, una guiri en bikini con una barba pintada y con una especie de fruta o verdura que debía estar pasando un montón de calor con ese disfraz. Estás lleno de amor, pero sobre todo tienes unas ganas de mear que no te aguantas porque las calles están totalmente taponadas de gente y no encuentras un espacio abierto o escondido hasta el mediodía y ahí sí, echas la mejor meada de tu vida.

12:00

Se acaba el bloco y piensas en comer algo, pero no da tiempo porque ya te has perdido el bloco Terreirada Cearense, de música popular del Nordeste de Brasil, y quieres llegar al Sargento Pimenta, donde tocan los Beatles al ritmo de samba. Por el camino te tomas un imprescindible sacolé, o sea un cubata casero con alcohol, cachaça con fruta congelada en una bolsita para refrescarte. Vibras a tope con All the need is love y Yellow Submarine en un parque precioso y lleno de árboles desde donde se ve el mar, el Pan de Azúcar y el Cristo Redentor, joyas turísticas de la ciudad de Rio.

15.00

Lo estás petando y sigue la ronda de cerveza y besos, ahora con una troglodita como tú y poco más tarde con una colegiala bastante fea pero ya da igual, el amor es para todos y lo repartes por doquier.

A reveler of the Academico do Salgueiro samba school performs during the first night of Carnival parade at the Sambadrome in Rio de Janeiro on February 10, 2013. AFP PHOTO / VANDERLEI ALMEIDA (Photo credit should read VANDERLEI ALMEIDA/AFP/Getty Images) | 2013 AFP

20:00

Por la noche te escapas al Sambódromo y te deleitas con las supercarrozas, de luz y color, las coreografías, los disfraces, los tangas mínimos de las pasistas de la escuela de samba. Y más cerveza. Acaban los desfiles y un bloco más, Amigos da Onça, con un grupo de jóvenes disfrazados de jaguar, besas una de ellas, uy, no, ¡es un chico!, bueno, qué más da, como decíamos en carnaval el amor es para todos y hay que desparramarlo como la purpurina.

No sabes cómo y te encuentras en el centro de la ciudad, en un nuevo bloco, abrazándote con desconocidos, hablando en un idioma entre el inglés, el portugués y el español con palabras inventadas pero todo el mundo te sonríe, sonríes a todo el mundo, con algunos y algunas te sigues besando.

02:00

Ay, qué alegría, el bloco de Agytoe cantando una canción de faraones que mezcla la estética dorada de los antiguos egipcios con el axé, música bailable y divertidísima del Nordeste de Brasil y un poco de reggae, te han dado las cinco de la mañana y estás viendo el amanecer en la playa de Ipanema con una nueva desconocida. A tu lado, un joven mira al horizonte y dice: "Bueno, ahora me toca volver a mi vida de mierda e ir empujando los días hasta que llegue de nuevo el carnaval el año que viene". A ninguno de estos amigos que has conocido e incluso has amado lleno de alegría en Rio de Janeiro los verás en tu vida, pero guardarás un recuerdo precioso y algo borroso que no se te borrará jamás.