Patria, el libro para entender lo que vivió la sociedad vasca en tiempos de ETA

Cuando el 20 de octubre de 2011 ETA anunció el “cese definitivo de su actividad armada”, dejaba tras de sí una lista de 829 personas asesinadas. El próximo 8 de abril, el día que por fin entregará las armas, esa lista seguirá estando allí, con los nombres y apellidos que un día conocimos, con los detalles de una vida dejada atrás que un día se nos contaron y compartiendo todos ellos algo en común: una muerte violenta en atentado de la banda terrorista. La novela Patria del escritor Fernando Aramburu va de eso y no va de eso.

Va de un atentado, pero sobre todo de lo que ocurre antes y después de ese atentado. Del ambiente hostil que imperaba en muchas localidades vascas en las que ETA se hizo fuerte. De la atmósfera densa e irrespirable que les tocó vivir a los amenazados y sus familias. Y es un dibujo claro de la división de la sociedad en el País Vasco a través de la historia de dos familias amigas que terminan enfrentadas.

A lo largo de sus 650 páginas, el libro desgrana el proceso por el cual un hombre (empresario) pasa a convertirse en una víctima en potencia de ETA para acabar siendo una víctima consumada. Todo ello en las calles de un pueblo vasco, donde todos se conocen y todo se sabe. Es ficción. Pero es un reflejo bastante fiel de lo vivido por muchos de los asesinados y acosados y sus familias.

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La historia del Txato y del atentado que acaba con su vida (tranquilos, no es un 'spoiler') sirve para sumergir al lector en lo que fue el día a día en muchos pueblos durante 40 años y llevarle hasta sus protagonistas. Porque Patria no es sólo un libro de momentos, también es un libro de personas. De aquellas que con sus chivatazos pusieron a la víctima en el punto de mira de la banda terrorista, de las que informaron sobre sus rutinas, de quienes miraron para otro lado, agacharon la cabeza o retiraron el saludo.

Actos y silencios cómplices que encontraron un mínimo de decencia frente a ellos en quienes decidieron plantarse y no plegarse ante un sinsentido, en la cabeza bien alta de los amenazados a pesar del miedo, en el valor para defender una forma de vida y la valentía para levantar la voz. Fueron pocos, pero también los hubo.

La división de una sociedad hecha novela que cabe en nueve personajes, encabezados por las madres de las respectivas familias: Bittori y Miren. Porque Patria es también un libro de madres, de dos mujeres fuertes y antiguas amigas que se echan a la espalda el rumbo de sus familias. Junto a la primera, el Txato y dos hijos, Xabier y Nerea. Tras la segunda, el marido Joxian, y Arantxa, Joxe Mari y Gorka.

Vidas paralelas, trayectorias simétricas hasta que el Txato decide montar su propia empresa con la consiguiente mejora económica que supuso para su familia y las envidias y rencores que despierta: latentes, en un principio, visibles y utilizados para justificar el acoso, las amenazas y hasta el asesinato después, cuando Joxe Mari se integra en ETA.

Patria es una novela de bandos. Blanco o negro. Algunos matices. Pocos. Muy pocos. Pero es efectiva. Práctica para hacerse una composición de lugar y entender la vida en el País Vasco durante los años más duros del terrorismo. Es una novela necesaria para poner negro sobre blanco una realidad para muchos conocida, para otros intuida y el para el resto simplemente ignorada. Principalmente los que no estuvieron allí.

Se han referido a esta novela como EL relato sobre el conflicto vasco. Aramburu lo hace bien, francamente bien incluso en algunos episodios. Sin embargo, a la novela le faltan matices, los necesarios grises; no pasar tan de puntillas por ciertos asuntos, como los relativos a las torturas; y profundizar en el aspecto ideológico que apenas se toca. Demasiado pronto para ensalzarla a esa categoría.