Qué Te Pasa Britney Que Cada Vez Te Vemos Peor

Querida Britney,

Si me estás leyendo sé de sobra que el titular suena un poco alarmante, pero alarmado me quedé yo cuando, no sé muy bien por qué, vi tu último videoclip. El cual dejo aquí para que lo vea quién quiera bajo su propia responsabilidad.

Si te soy sincero no sé cómo aguanté todo el vídeo, y varios fueron los pensamientos que me venían a la cabeza mientras contaba los segundos para que terminase. Pero básicamente no paraba de pensar: “Madre mía, con todas las operaciones que se ha hecho, su cirujano se ha pagado la hipoteca del yate”, o “¿qué alguien le diga que las transparencias pasaron de moda el día que cambiamos de milenio? Pero realmente cuando el vídeo terminó no paraba de preguntarme a mí mismo: ¿Por qué Britney?, por qué con 34 años haces un videoclip que habría hecho una adolescente de los 90. Britney, que ya no eres una niña, una cosa es tener complejo de Peter Pan y otra es que tu vida se haya quedado más congelada que la de Walt Disney.

Porque, aunque parezca mentira, (agárrate a la silla porque vas a sentirte muy mayor ahora mismo) ya han pasado 18 años desde tu primer éxito Hit me baby one more time.

Sí Britney, con ese tema lo petaste de lo lindo, todas las adolescentes soñaban con ser como tú y todos los adolescentes soñaban contigo, tú ya me entiendes. Y con esa carita inocente y tus letras de desamores de adolescente llegaste a lo más alto. Además intentaste convencernos de que tus letras eran de amor del puro y que ibas a llegar virgen al matrimonio. Pero vamos, que nadie se creyó que fueras a resistirte a un caramelito como Justin Timberlake cuando estuviste con él. La relación os duró menos que la batería del móvil de un adolescente el día de su cumpleaños, pero mereció la pena solo por dejarnos imágenes como esta.

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Cuando parecía que tu carrera no podía llegar más alto, de repente en los MTV Music Awards 2003 Madonna te plantó un morreo que ni los de Di Caprio en Titanic.

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Y claro, esto no es que te pusiera en el ojo del huracán, es que te convirtió en un huracán que arrasaba con todo. Tanto que al año siguiente lo volviste a petar con Toxic e incluso te llevaste un Grammy, además al poco tiempo te casaste, tuviste niños y todo parecía más perfecto que un final del Disney. Pero te divorciaste y no se te ocurrió mejor cosa que echarte como mejores amigas a Paris Hilton y Lindsay Lohan y, no quiero remover en la mierda, pero acabaste de esta guisa intentado pegar a un paparazzi con un paraguas. Y claro, te quedaste algún que otro añito en casa para olividar el percance y quitarte de algún que otro vicio.

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Cuando todo el mundo creía que tenías menos futuro que Chewbacca haciendo un anuncio de medias en 2009 volviste, sin pena ni gloria pero volviste. Contigo volvieron las transparencias, los modelitos minúsculos, los meneitos de cadera, los botes de maquillaje, las mechas criminales… Y así has seguido todos estos años, intentando volver a ser la adolescente que triunfó, pero cada nuevo intento da más pena que el anterior. Porque cada intento pasas más tiempo sin renovarte y cada vez te enrocas más en tu papel de adolescente de 30 años y si hay algo que se renueva más que el armario de las Kardashian eso es la industria de la música.