Aunque Te Parezca Que Fue Ayer, Estas Series Y Pelis Salieron Hace Más De 20 Años

Por mucho que la edad vaya por dentro, los años pasan para todos y lo notamos especialmente cuando se empiezan a celebrar aniversarios de cosas que han formado parte de nuestra infancia. Con los 20 años de la mítica canción de las Spice Girls, que en realidad parece que salió ayer, también podemos mencionar pelis y series de las que hace tanto o más tiempo y que nos darán un vértigo tremendo. Eran en aquella época en la que no había internet ni móviles y en las que estabas tú, tu mando a distancia y tu tele.

Salvados por la campana

Ese timbrazo de colegio seguido de la rápida sintonía sonó por primera vez en, ojito, 1989. ¿Quién no recuerda a Zack, Kelly, Lisa, Max y el pobre nerd de Screech? Cientos de horas compartidas con esta cuadrilla, que nos contaba su día a día en el instituto y en la cafetería. Ay… casi treinta años. Habrá que verlos ahora.


Xena, la princesa guerra

Madre, cómo acojonaba. Era la novia ideal de Chuck Norris, igual de chunga y peleona. Aunque suponemos que hoy la buena de Xena estará ya para tomar calditos con jamón de york y huevo cocido, porque su serie se estrenó allá por septiembre de 1995.


Cosas de casa

O, en otras palabras, Steve Urkel, que apareció por primera vez en televisión en 1989. Tipiquérrima sitcom de familia negra acomodada de Estados Unidos, con los Winslow y el cansino de su vecino como protagonistas. Para la posteridad quedaron frases como “¿he sido yo?” y “me he caído y no me puedo levantar” e historias realmente inverosímiles como el hecho de que el flacucho de Steve se convertía en un negrazo llamado Stephan cuando se metía en una máquina futurista y Laura mojaba las braguitas.


Médico de familia

Un poco de tele patria, ¿no? Emilio Aragón, sus tres hijos, un sobrino, el abuelo, la cuñada, la suegra y la plasta de la Juani, la asistenta que de todo sabía y nunca callaba. Toda esa tropa consiguió meterse a la España de 1995 en el bolsillo y aguantar en pantalla un cerro de años. ¿De verdad tantos? Pues no, sólo estuvo cuatro, hasta 1999. Pero sus tramas a veces eran tan telenovelescas que da la impresión que la serie se mantuvo durante un par de décadas.


El príncipe de Bel-Air

Esta sí que molaba. Un flacucho Will Smith, que "al oeste de Philadelphia crecía y vivía sin hacer mucho caso a la policía", era el protagonista de la serie que contaba cómo un chico de barrio llegaba a la casa de sus tíos pijos y millonarios. El típico choque de culturas que dejará grabada en nuestra cabeza para siempre su sintonía (que seguro que TODOS podríamos cantar de pé a pá), la forma de chocar los cinco de Will con su amigo, los gritos del tío Phil y el patético baile de Carlton. Pues ojo: la serie se estrenó en 1990.


 La familia Addams

¿Qué tenía que nos gustaba tanto? Al menos, a la mayoría… La historia de una siniestra familia con unos hijos asesinos, una abuela bruja, un mayordomo monstruoso, un tío siniestro, unos padres permanentemente cachondos y una mano amputada corriendo de aquí para allá. Pues oye, molaba. Fue la iniciación en el cine oscurete para muchos, allá por… ¡1991!


Casper

También de fantasmas, pero más majetes, estrenada en 1995. Una historia de amor entre una niña (ojo, que era Miércoles, la hija de los Addams, pero ya menos siniestra) y un pobre niño fantasma, el bueno de Casper. Divertida, entretenida e inofensiva; la típica peli que muchos habrán visto en bucle hasta prácticamente saberse los diálogos. O hasta el vómito de sus padres.


Mars Attacks!

De 1996, nada menos. Ese Danny Devito, ese Jack Nicholson haciendo de Presidente de los Estados Unidos, con Glenn Close de primera dama. La abuela sorda que acaba salvando a todos. La marciana disfrazada de pendón con una cabeza descomunal. Y ese Tom Jones cantando al final de la peli que lo-tenía-todo para petarlo. Una de las películas sobre ataques alienígenas más locas de la historia del cine.

Y así seguiríamos hasta el infinito, aunque ya nos ha quedado claro que podemos empezar a sentirnos un poco viejos. Pero eso mola. Porque los que nacieron después de nuestra época no han tenido la suerte de disfrutar de todo esto en su momento y sólo han visto reposiciones. Nosotros, los mileniales, siempre podremos presumir de haber vivido una época dorada televisiva y cinematográfica.